CAPACIDAD COLMADA EN LA ALCAIDÍA DE RAFAELA
Rafaela carga con un problema que hace algunos años parecía impensado. La Alcaidía de Rafaela se encuentra en un estado de superpoblación, contabilizándose en este tiempo a 54 internos contra las 40 plazas máximas de capacidad y se asegura que en algunos tiempos llegó a albergar hasta 80 reclusos en sus instalaciones.
Esta situación puede llegar a vislumbrarse como una novedad en Rafaela, pero no así en la provincia y el resto del país. La superpoblación carcelaria es una constante en la Argentina. Nuestro país se caracterizó por una alta deficiencia en políticas penitenciarias, y parece ser que en los últimos años los gobiernos comprendieron que la construcción de lugares de reclusión podría comenzar a solucionar el problema.
Rafaela está lejos de ser la única alcaidía con problemas de hacinamiento. Rosario cuenta con 127 plazas y a fines de 2005 albergaba 170 presos, situación que mereció un llamado de atención de la Corte Suprema de la Provincia -a través de un documento presentado en aquel período- al Ejecutivo, denunciando que “es altamente peligrosa la concentración de detenidos en las comisarías”.
UNA SITUACIÓN INSOSTENIBLE
El sistema penitenciario se encuentra sobrepasado en todo Santa Fe. La cárcel de Las Flores cuenta con 481 plazas para un promedio de 600 presos, mientras que en Rosario se encuentran 1400 personas en un predio preparado para 889 detenidos. Rafaela, que aún es una localidad que cuenta exclusivamente con la Alcaidía, no es una excepción, sino la regla.
Dr. Jorge Daniel Pedraza, abogado santafesino especialista en Derechos Humanos dialogó con CASTELLANOS acerca de esta problemática, asegurando que “en Santa Fe tenemos el penal de Las Flores y la Alcaidía, y sin embargo hay hacinamiento en la Alcaidía. No dan abasto los presos. Está Coronda cerca, Rosario tiene una cárcel grande, también se creó la cárcel en Piñeiro, hay otra en Vera, pero es un problema de aumento vegetativo de la población, de la delincuencia por razones socio-económicas. Y sin embargo algo hay que hacer en el mientras tanto. Por un lado la sociedad demanda seguridad y a la vez demanda que no haya hacinamiento en las alcaidías y comisarías -que no están hechas para eso, sino para un mero tránsito-, ese es un grave problema”.
Así, Pedraza se refirió a las causas de la explosión demográfica en el sistema penitenciario: “El problema fundamental es el auge de la delincuencia, a partir fundamentalmente de la crisis del 2001, de todos los sectores que quedaron marginados de la sociedad. En la ciudad de Santa Fe hay una cantidad impresionante de muertos de justicia por mano propia, y eso va de la mano del aumento de la pobreza. El último informe del Indec indica que aumentó la brecha entre lo que gana una familia y cuánto debería ganar, la diferencia es del 50%”.
CÁRCLES Y HACINAMIENTO
“La gente que está en la cárcel no tiene que estar en un nivel infra-zoológico -indicó Pedraza- porque en este país se cuida más a los animales que a los presos. Hay veterinarios para todo tipo de animales, pero a los presos se los tiene en un nivel mucho más bajo. La Constitución indica que las cárceles deben alentar la recuperación de los presos, pero esto no se cumple en la realidad, es una expresión de deseo”.
Los problemas de hacinamiento generan todo tipo de trastornos: carencia de higiene y medicamentos, problemas de alimentación, mala distribución de los detenidos, violencia, fugas y motines, poniendo en riesgo no solamente la vida de los que allí están destinados sino también la seguridad de toda la población de la ciudad.
Un penal en Rafaela, que ya está licitado y adjudicado (ver recuadro) podría paliar esta situación, pero sin dudas la educación de los que trabajan en el sistema penitenciario y un afán de recuperación en los programas carcelarios serían los primeros pasos consistentes para una solución real de la situación extrema que viven los reclusos de Rafaela y la provincia toda.
EL FUTURO PENAL
En el marco del Programa de Fortalecimiento del Régimen Penitenciario, el 29 de diciembre de 2005 (una fecha muy conveniente) se abrieron los sobres para la licitación de la Unidad XV del programa: un penal para 240 internos varones -160 procesados y 80 condenados- que se llevará adelante en nuestra ciudad. La adjudicataria es la empresa Regan S.A. -quienes tienen a cargo la construcción de las 250 casas del Promeba- y se invertirá la suma de 20 millones de pesos que provienen de los erarios provinciales. Los terrenos -ubicados al final de Av. Italia- fueron donados por el Municipio local.
Así, Rafaela tendrá su propio penal que contribuirá a descongestionar el resto de las cárceles de la provincia. Esta situación puede ser intrascendente para la vida de la ciudad, como puede transformarse en un problema.
El Dr Dniel Pedraza reflexionó acerca de este tema. “Cuando hay grandes cárceles se producen asentamientos poblacionales alrededor. Eso pasa en Las Flores, Coronda y Rosario, y principalmente son los familiares de los presos, porque si son de esa población se tratan de ubicar en esa zona para estar más cerca, para hacer visitas, para llevarles ropa, elementos de higiene, dinero para comprar en la cantina. Esto genera un movimiento alrededor, y es un movimiento semi-delincuencial”.
De todos modos, la Unidad XV no tendrá la magnitud que tienen Coronda o Las Flores, están destinados para ser un centro local y regional de permanencia de reclusos condenados, con el fin de descongestionar las Alcaidías.
La preocupación central pasa por la integración de la vida carcelaria con la de una ciudad que no está habituada al trato con reclusos y su órbita social. “Hay pueblos que absorben este tipo de cambios y otros que son más refractarios -indicó Pedraza. Me imagino que a Rafaela no le va a ser fácil aceptar una cárcel dentro del ejido de la ciudad, pero también hay que aceptar el mundo donde estamos viviendo, porque sino todos los presos los van a tener que mandar a Las Flores, o a Rosario o a Coronda. Si hay una gran cantidad de presos en la ciudad, se tiene que aceptar esa realidad”.
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