CAPPA DEJÓ DE SER EL TÉCNICO DE RACING Y HAY INCERTIDUMBRE SOBRE QUIÉN SERÁ SU SUCESOR
Fernando, ya no puedo seguir así. No estoy feliz. Soy una persona grande y esto no me sirve para nada.
—Está bien, Angel. Me parece una decisión inteligente…
Cara a cara, por primera vez en los últimos quince días, Angel Cappa le comunicó a Fernando Marín una decisión que maduraba desde hace una semana: dejar de ser el técnico de Racing. “No se puede luchar sin tiempo. Estoy cansado de los medios que manejan el fútbol. Mañana (por hoy) voy a hacer el anuncio oficial”, explicó más tarde, en diálogo con Clarín. Y puso en duda su presencia el viernes, ante Olimpo en Avellaneda. “Lo estoy pensando”, añadió. Hay una chance de que esa noche, la última del Apertura, el equipo sea conducido por Miguel Colombatti. ¿Los posibles sucesores? El número uno es Reinaldo Merlo, Mostaza, el técnico que sacó campeón a Racing luego de treinta y cinco años de angustia. Pero las diferencias entre el entrenador que mereció una estatua y el empresario, por ahora, son tan grandes como el Cilindro.
No va más… La tormenta del mediodía parecía de acuerdo con el horizonte de Racing. El técnico llegó temprano a Escobar, charló con los jugadores, dirigió la práctica y se reunió con Marín durante cuarenta minutos. Cappa manifestó su deseo de irse, pero esperaba el respaldo del gerenciador. Sin embargo, el titular de Blanquiceleste no puso reparos: es más, ya tenía decidido pedirle su renuncia. Por varios motivos. Porque el equipo no juega bien y se estancó en mitad de la tabla, porque los refuerzos que el técnico pidió no rindieron y, especialmente, por su verborragia. Marín explotó cuando escuchó el rótulo de “imbécil” que Cappa utilizó para referirse al ministro de Salud e hincha del club, Ginés González García. Y tampoco le cayó bien que calificara de “mamarrachos” al grupo de hinchas que hostigó al entrenador durante los 147 días que condujo a Racing. “Si fuera por él, contrataría a un técnico mudo”, disparó un allegado a la empresa. Como si un puñado de palabras fuera más importante que saber de fútbol…
Una renuncia anunciada. El sábado, luego del cero a cero con Arsenal y otra actuación decepcionante, Cappa llegó al vestuario destruido. Llamó la atención. Tanto que más de un jugador preguntó si el técnico estaba a punto de renunciar. Durante noventa minutos no dio indicaciones ni se levantó del banco. Apenas se agarró la cabeza cuando Ubeda y Orozco pegaron dos cabezazos en el travesaño. En la concentración, el técnico había tomado un tranquilizante para no reaccionar con su habitual vehemencia. Por eso sólo levantó un pulgar para saludar a la hinchada, que cubrió los insultos del grupo ubicado detrás del banco. Estaba molesto Cappa, además, porque Marín se hacía negar. A esa altura, el técnico había decidido dar un paso al costado.
Marín, sin palabras. El gerenciador no atendió los llamados de Clarín. Tampoco Fernando De Tomaso, vicepresidente de Blanquiceleste. La única voz oficial estuvo representada por Emilio Nicolás Commisso, secretario técnico de la empresa, quien llamó a la redacción para tratar de aclarar un panorama que siguió siendo oscuro. “Todo terminó como tenía que ser. Angel habló con Fernando y se acordó su salida de mutuo acuerdo. No se habló con nadie. No hay ningún candidato. No queremos precipitarnos”, sostuvo Commisso, mientras en el sitio web de Blanquiceleste se publicaba un título ajeno a todo: “Racing no para: ya piensa en Olimpo”.
“No se habló con nadie”, repitió Commisso. Sin embargo, en las últimas horas se habrían producido sondeos por Fernando Teté Quiroz, símbolo de Racing y técnico de Huracán, y Gustavo Alfaro, entrenador de Quilmes. También se mencionó a Gustavo Costas, otra gloria celeste y blanca, y a Miguel Angel Brindisi, actualmente en Lanús y de importante paso por el club hace ocho años. Hasta sonó el nombre de Héctor Cúper, quien hace unos meses fue despedido del Inter. Sin embargo, es descabellado: aún tiene contrato con el club italiano.
Se terminó el segundo ciclo de Angel Cappa, quien se volverá a España con todo el dolor del mundo. Un DT que soñaba con saldar una cuenta pendiente: “Salir campeón con Racing jugando bien al fútbol”. No pudo ser. No tuvo tiempo. Sufrió el agobio de un entorno voraz que atormenta al fútbol argentino y que se devoró al tercer técnico del gerenciamiento. ¿Quién será el próximo? ¿Apostará Marín a la línea futbolística de Ardiles y Cappa? ¿O a uno vinculado al estilo de Merlo? Con Blanquiceleste siempre puede haber sorpresas…
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