CAPTURAN EN BRASIL EL JEFE NARCO DE UNA ORGANIZACIÓN QUE OPERABA EN URUGUAY
En un fulminante operativo, la Policía Federal Brasileña capturó anoche al jefe de una organización de narcotraficantes que operaba en Uruguay, a la cual se le incautaron 344 kilos de cocaína.
Dicha organización, desbaratada hace 15 días en Montevideo, también está acusada de haber lavado al menos 50 millones de dólares en los últimos tres años en Uruguay.
Se trata del ciudadano colombiano Alexander Pareja García, quien había escapado cuando las autoridades uruguayas iniciaron los procedimientos que finalizaron con 24 detenidos y procesados.
Pareja García, según las fuentes, tenía una solicitud de captura internacional expedida por la juez en lo penal Anabella Damasco y fue detenido anoche en una vivienda de San Pablo que había alquilado.
Al parecer también fueron arrestadas otras personas que se encontraban junto al peligroso narco colombiano.
Durante el procedimiento la policía se incautó de armas y documentos falsificados, principalmente pasaportes, no descartándose que en los próximos días Pareja García, intentara viajar a Colombia.
El presunto narco quedó con prisión preventiva en Brasil, aguardando la solicitud de extradición de las autoridades uruguayas.
En tres años este grupo delictivo almacenó una fortuna cercana a los cincuenta millones de dólares, que “lavó” en la adquisición de propiedades tanto en Montevideo como en el interior, donde los sujetos eran propietarios de un lujoso hotel en Punta del Este, varios campos en Cerro Largo, y diversas empresas, entre las mismas una de cambio que operaba en Montevideo.
El sistema que empleaban para llevar a cabo el traslado de drogas tenía como puntales a dos pilotos de la empresa aerea Pluna ya procesados.
El colombiano con sus contactos adquiría los cargamentos en su país y luego por tierra los trasladaba hacia la Argentina o Brasil donde también por tierra los ingresaba a Uruguay.
Una vez en Montevideo, la droga era enviada a una finca en la zona de Manga y de allí en paquetes de dos kilos la llevaban a una vivienda del Parque Batlle, donde funcionaba un muy bien montado laboratorio clandestino.
Allí la acondicionaba y finalmente la colocaban en los armazones de valijas, que eran enviadas a Europa con seguridad por intermedio de los pilotos que a su vez recibían el dinero y lo traían al país.
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