CÁRITAS ENTREGÓ VIVIENDAS PARA INUNDADOS
Son de San Agustín y Pompeya y, hace aproximadamente un año, comenzaron a trabajar, de lunes a sábado y durante siete horas diarias, para brindar a su mujer e hijos una vivienda digna.
El domingo pasado pudieron mostrarles a sus familias el fruto de su labor cuando recibieron de manos del Arzobispado, Cáritas y la Universidad Católica las llaves de la casa que ellos mismos levantaron en Loyola Sur.
Las tres viviendas que se inauguraron fueron construidas en terrenos de 20 metros de ancho por 40 de largo, cuentan con tres habitaciones, cocina comedor, baño totalmente equipado, garaje y un amplio jardín para que sirva como lugar de recreación y para la instalación de una huerta familiar.
“El arzobispo solicitó a la Universidad Católica que diseñara casas estéticas y confortables porque cuando la familia encuentra un lugar digno para comer y dormir decentemente es poco probable que haya chicos en riesgo social”, aseguró Rodolfo Vigetti, presidente de Cáritas filial Santa Fe.
“Las viviendas tienen buenas terminaciones y todos los detalles de una casa de clase media: pisos de cerámica, aberturas de cedro, puertas enchapadas en madera, calefón eléctrico y a gas y las instalaciones de luz y agua. Además, se previó en la etapa de la construcción la instalación del gas natural, para cuando llegue a la zona”, sostuvo Marta Garassino, secretaria de Cáritas y una de las coordinadoras del proyecto de viviendas.
Con esfuerzo propio
Las viviendas que se inauguraron el domingo se suman a otras 20 que fueron terminadas el año pasado y a las tres que se concluirán en octubre. Para cumplir con esta meta, Cáritas Santa Fe, distintas filiales de la entidad en Argentina y el mundo y empresarios nacionales invirtieron un millón de pesos para concretar el sueño de 26 familias. El proyecto contó además con la participación de la Universidad Católica y del Arzobispado de Santa Fe.
La construcción de las casas se realizó a través del sistema de “ayuda mutua” porque “se buscaba la promoción de la persona que, al mismo tiempo que va construyendo su casa, adquiere un oficio y termina siendo peón de albañil, azulejista o electricista”, explicó Vigetti.
El programa pretende también reconstruir la cultura del trabajo, el esfuerzo colectivo y solidaridad entre quienes perdieron todo luego del desborde del Salado.
Además de acarrear ladrillos, hacer mezcla y colocar cerámicos en el piso, los beneficiarios participaron semanalmente de reuniones en las cuales ellos, sus compañeros y un grupo de asistentes sociales evaluaban la dedicación que cada beneficiario ponía en el trabajo diario y tomaban decisiones sobre los aspectos a mejorar. A través de esta dinámica, Cáritas intentó empezar a “formar la comunidad ya que las familias provienen de distintos barrios”, comentó Vigetti.
En este sentido, destacó que los beneficiarios de las 26 viviendas disponen también de una sala de usos múltiples, con cocina, baños y asadores, en donde se podrán realizar eventos recreativos, reuniones, dar la catequesis y brindar charlas educativas.
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