Carne ecológica para salvar a las especies en extinción
La producción de un nuevo tipo de carne vacuna ecológica podría irrumpir en el mercado argentino a fines de 2012 con la idea de salvar a 20 aves y mamíferos en serio riesgo de extinción.
Va a llamarse carne de pastizal, si es que las ONG involucradas en el proyecto logran convencer a los productores agropecuarios de que la cría y el engorde del ganado pueden ser compatibles con la conservación de los pastizales naturales. Es decir, las sabanas, praderas, estepas, pajonales, gramillares, llanos, pampa, entre las decenas de nombres con los que se los conocen.
La idea de Aves Argentinas y la Fundación Vida Silvestre -los promotores del proyecto- es explicar en 21 unidades demostrativas ubicadas en Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes cómo se puede conseguir la cohabitación de la producción ganadera y la vida silvestre. Para lograrlo cuentan con el financiamiento del Banco Mundial y el asesoramiento de la Administración de Parques Nacionales (APN) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
"El pastizal es la única actividad agropecuaria que nos permite integrar la producción con la conservación. Uno puede producir carne y al mismo tiempo mantener poblaciones del venado de las Pampas, el tordo amarillo y otras especies que están al borde de la extinción", explica a lanacion.com Gustavo Marino, coordinador de la Unidad de Manejo del Proyecto de Ganadería Sustentable de Pastizal.
Lo que proponen es la "cohabitación" de la actividad agropecuaria con las especies que se buscan proteger: "Hay otras experiencias con modelos de conservación en el mundo pero que siguen el modelo de segregación (confinar a las especies a un espacio limitado, separado del de la producción). Esta cohabitación es novedosa, no hay experiencias así en el mundo", asegura Marino.
Cuando la carne llegue a las góndolas, va a diferenciarse de las otras con lo que en Europa se llama ecoetiquetas. Un símbolo que les sirve a los consumidores preocupados por el medio ambiente para identificar este tipo de productos y que en este caso llevará la imagen de un tordo amarillo, en serio riesgo de extinción. "Quizás en diez años el tordo amarillo desaparezca, a menos de que hagamos algo. Esto significa modificar los hábitos de consumo, es decir, involucrarse con el plato, el cuchillo y el tenedor", indica Marino.
La urgencia en este proyecto tiene en cuenta que los cultivos avanzan por sobre el 20% de los pastizales, que el 7,5% está siendo degradado por el pastoreo y que del resto, la mayor parte está bajo presión para producir.
Para comprobar las "externalidades" con las que va a contar este nuevo producto interviene el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), que las autoriza a partir de la cumplimentación de la resolución (280/2001) que obliga a cumplir una serie de protocolos durante la elaboración.
"El proyecto es incipiente y está siendo tratado", confirmó en una conversación telefónica con este medio Rino Fornasari, coordinador de calidad de productos de origen animal del Senasa. "Se trata de un valor agregado al que apelan los productores porque la gente trata de diferenciar los productos. Lo que nosotros hacemos es verificarlos para que la gente no se vea estafada", agrega Fornasari.
En el mercado argentino, en donde ya genera objeciones el avance que en los últimos años tuvo la carne de feedlot (o engorde a corral) por sobre la de producción tradicional, estos productos Premium ocupan una pequeña franja del total de las ventas. En general, tienen un precio bastante superior a los que actualmente se pueden encontrar en los supermercados y, según coinciden Landa y Fornasari, están destinados casi en su totalidad a la exportación.
En realidad, todos estos productos ecoetiquetados (al igual que las carnes orgánicas) son una rareza casi imposible de localizar en la mayoría de los canales de venta de la Argentina. Sin embargo, Marino sueña con que esta tendencia cambie y que esta nueva carne -por sabor y por principios ecológicos- logre un "desplazamiento de nicho", es decir, que sea adoptada por los consumidores argentinos en lugar de las otras que ahora se venden en el mercado local.
Para lograrlo cuenta con 900.000 dólares de una donación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, según confirmaron a lanacion.com fuentes del Banco Mundial encargadas de supervisar el avance del proyecto, mientras que "el resto de la financiación [se logra con] aportes en especie de las instituciones co-ejecutoras" que son la APN y el INTA.
Pero Marino subraya que "la rentabilidad no es el único mecanismo para generar riqueza". Y argumenta: "Esto está madurando en el ámbito agropecuario. Quizás lleve tiempo, pero que está en la mesa y que está siendo debatido, es cierto. Nosotros la batalla la vamos a dar".
Este contenido no está abierto a comentarios

