CARNE: SUBEN LOS PRECIOS E INVESTIGAN MANIOBRAS EN EL MERCADO DE LINIERS
La Comisión de Defensa de la Competencia tiene un pedido de Economía con carácter de “urgente”: poner la lupa sobre el Mercado de Liniers, donde esta semana los precios en promedio se mantuvieron calmos, pese a las subas registradas en algunas categorías. Según pudo saber Clarín de fuentes oficiales y privadas, la decisión de investigar el histórico mercado de Mataderos se originó en la presunción oficial de que allí serían frecuentes algunas maniobras para “inflar” los valores del ganado.
Estas sospechas desencadenaron en un pedido formal de investigación el último viernes. Ese día entraron a Liniers casi 18.500 cabezas —el segundo ingreso más abultado del año— y, sin embargo, los precios subieron hasta promediar 2,534 pesos por kilo vivo, un valor récord que se tradujo en aumentos de la carne a nivel mayorista y en las carnicerías. Para los funcionarios que monitorean el acuerdo —hoy en terapia intensiva— con el sector, fue la gota que colmó el vaso.
Esta semana la tensión en el Mercado de Hacienda cedió un poco: hubo buenos ingresos y el precio promedio cerró ayer a 2,492 pesos, con una baja algo menor a 2% respecto del viernes. Hubo sí récord en algunas categorías (como los más de 3 pesos pagados por los novillitos especiales), pero atribuibles a la adecuación que vive el mercado luego de la prohibición oficial de faenar terneros, vigente desde principios de noviembre.
“Esta tendencia a la baja va a seguir, y además el mercado interno no va a convalidar los precios que quisieron imponerle de prepo”, evaluó Marcelo Rossi, de Agricultura. La frase ofrece dos lecturas. Por un lado, que el Gobierno cree que no hay razones para que continúe la escalada en el precio del ganado. Por el otro, que además considera que esta escalada responde a ciertos intereses, más que al libre juego de la oferta y la demanda.
En la línea de sospecha están las poco más de 50 casas consignatarias que operan en Liniers y que, como cobran comisiones, serían grandes interesadas en una suba de los precios ganaderos. La presunción de las autoridades —que ahora deberá investigar Defensa de la Competencia— es que se utiliza la “venta al oído” (por fuera de los remates) para inflar los precios promedio. Aunque por Liniers pasa solamente entre 16 y 18% del ganado que va al matadero, sus operaciones son referencia para toda la cadena.
“La venta al oído se hizo siempre y está permitida”, retrucó un consignatario, que explicó que no todas las firmas reciben suficiente hacienda para hacer una subasta, y que por ello acuerdan directamente con sus clientes.
Para el empresario, así, la única razón para investigar el mercado de Mataderos es “poner más presión” para que bajen los precios. “Pero los precios suben porque la oferta no alcanza para cubrir una demanda sostenida, desde la ex portación y el consumo. La única alternativa es bancarse una pequeña suba y tratar producir más carne”, evaluó.
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