CARRANZA NO QUIERE NI CARPA NI OLLA FRENTE AL DESPACHO DE REUTEMANN
El gobierno de Carlos Reutemann advirtió ayer que no permitirá que las víctimas de la gran inundación instalen hoy una Carpa de la Memoria frente a la Casa Gris para recordar los tres meses de la catástrofe. “Carpas no pueden y ollas tampoco”, dijo el ministro Carlos Carranza al meter presión sobre la marcha que la Coordinadora de Barrios Inundados convocó como un día de luto, para elaborar el duelo por los 23 muertos, reclamar una ley de reparación integral a los damnificados y poner a la vista del poder una tragedia que dejó más de 100 mil personas en el desamparo. “Si el ministro no quiere carpa ni ollas es porque no quiere ver los cacharros que nos quedaron después de los que nos pasó. Seguramente hay un poco de eso, es feo ver la muestra del dolor de cualquier tipo, a nadie le gusta ver otro que está doliente”, replicó Graciela García, una de las referentes de la Coordinadora.
El punto de encuentro de los vecinos será la plaza de Mayo, a partir de las 10, bajo consignas concretas: “Por nuestros muertos y enfermos, por la dignidad, por la Justicia, por la recuperación. No a la impunidad”.
Carranza se deschavó en declaraciones radiales. “Un grupo grande de vecinos va a instalar una carpa frente a la Casa de Gobierno para reclamar por sus cosas después de la inundación. ¿Podrán expresar libremente? ¿Podrán instalar la carpa o los van a sacar de allí?”, le preguntó el periodista Walter Saavedra, en “Hay mañana” por FM 91.9.
“No, carpas no pueden y ollas tampoco” -dijo el ministro. Y agregó: “Cuando el reclamo se produce en términos de una demanda y una protesta está garantizado constitucionalmente. Pero de ahí en más, ocupar lugares públicos sean provinciales o municipales, hechos de violencia, vandalismo o la actitud indiscriminada en cuanto a rotura de elementos públicos, evidentemente está prohibido por la ley y en ese caso no sólo actúan las fuerzas del orden sino también la Justicia por las contravenciones o ilícitos que estén previstos en el Código Penal.
Nosotros garantizamos las dos cosas: el derecho al reclamo y a la protesta, pero que esta tenga un límite absolutamente legal y constitucional y que no perjudique a terceros”.
“Si el ministro no quiere carpa ni ollas es porque no quiere ver los cacharros que nos quedaron después de la inundación”, replicó Graciela García, en un diálogo con la emisora LT10. “Seguramente hay un poco de eso, es feo ver la muestra del dolor de cualquier tipo, a nadie le gusta ver a otro que esté doliente. Pero desde el gobierno tenían la oportunidad histórica de recomponernos, de hacer algo que nos contuviera razonablemente. Y no lo hicieron”.
García dijo que Reutemann y sus amigos dejaron en el desamparo a las víctimas de la tragedia. “Sentí tanta impotencia cuando nos cerraron las puertas de la Legislatura. Son situaciones muy dolorosas. La mayoría de nosotros, de estos 120 mil o 140 mil, no estábamos acostumbrados a hacer este tipo de reclamos, a pedir, a limosnear. Pero al ver que se nos cerraban las puertas, a partir de ese día yo me hice un juramento a mi misma que no voy a claudicar en esta lucha por la justicia y la dignidad”.
“Será un día de duelo”, insistió Graciela. “Vamos a estar identificados con una escarapela y trataremos de contener a los grupos que autoconvocados y de vigilar que no pasen cosas que nosotros no queremos que ocurran.
‑ Habrá que estar atentos a las provocaciones que nunca faltan- le planteó el periodista Coni Cherep.
‑ Lo que me preocupó es que este señor (por el ministro de Gobierno) habló de actitudes vandálicas.
‑ Que no se permitirán actitudes vandálicas.
‑ Nosotros no las tenemos y toda la comunidad sabe que estamos convocando a un Museo de la Memoria, en un marco de duelo. Así que no pensamos en nada de eso, todo lo contrario. Estamos pidiendo por nuestros muertos y enfermos, por la dignidad, por la justicia, que no tiene nada que ver con lo que dijo este señor (Carranza) -reflexionó García. “Tenemos una gran expectativa. Contamos que la gente de la ciudad nos va a apoyar con su presencia. Van a tener el gusto de encontrarse con gente de la cultura y verán los restos de algunas de nuestras cosas con el significativo que no es basura sino que son los restos de lo que alguna vez tuvimos con esfuerzo y trabajo y que no era poco. La mayoría de los afectados somos familias trabajadoras que en un día vimos como nuestra vida se transformaba en un desierto. Y en ese momento vimos que perdíamos nuestra identidad”, concluyó.
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