CARRASCOSA QUEDÓ CERCA DE IR PRESO, AÚN CON EL ADN NEGATIVO
El día se presentaba auspicioso para Carlos Carrascosa. Parecía que había llegado el momento de anunciar el resultado negativo de la comparación de su ADN con el de la sangre hallada en la escena del crimen de su esposa, algo que si bien lo mantenía en camino al juicio oral al menos no le agregaba otra prueba en contra. Pero la jornada se le complicó: el anuncio oficial sobre el análisis genético no se hizo y encima se conoció un fallo de la Cámara de Casación bonaerense que lo puso un paso más cerca de la cárcel.
El anuncio postergado ayer debía dar cuenta del cotejo entre el ADN del viudo y las manchas de sangre halladas en la antesala del dormitorio de María Marta luego del crimen. Se sabe que corresponden a una mujer y dos hombres, pero nada más.
Carrascosa —y sus familiares, vecinos y empleados acusados de encubrirlo— se rehusaron a ese análisis desde un principio. Recién el miércoles de la semana pasada, y como parte preliminar del juicio, el viudo accedió a extraerse sangre para el estudio.
Los resultados debían anunciarse ayer, luego de una reunión entre la perito oficial y el de la defensa. Pero el encuentro se suspendió a último momento. Según fuentes del caso, el motivo habría sido un planteo de parte de Carrascosa que demoraría todo hasta la semana próxima.
Más allá de esto, trascendió en forma extraoficial, con la fuerza de algo que sólo necesita su formalización, lo que había anticipado Clarín en su edición de ayer: el análisis daría negativo.
Fuentes del caso reiteraron que, de todas formas, este resultado no modificará en nada la acusación contra el viudo. Sólo basta una enumeración para entender el por qué: Carrascosa ya fue procesado, enviado a prisión y elevado a juicio con pruebas que van más allá del ADN, ajenas a este examen.
Además, la acusación del fiscal no ubica necesariamente al viudo como protagonista de la pelea con María Marta previa a su muerte, en la que se habría derramado la sangre. Sí habla de que, cuanto menos, instigó el crimen, lo presenció e hizo todo para “eludir su responsabilidad”.
“Luego de verse involucrado en este horrendo acontecimiento, preparó el encubrimiento y lo encargó. Es decir, dispuso, como se acostumbra en los ambientes del hampa, que se modificara el escenario, que se ocultara el asesinato”, escribió Molina Pico.
Según el fiscal, Carrascosa “estableció la idea de que su mujer había muerto por un accidente hogareño”; “impidió que se le hiciera una autopsia”; “se deshizo de pruebas como una bala que no penetró el cráneo” (el pituto) y “la ropa ensangrentada”; “prefabricó una coartada”, “dispuso el cohecho” (coimas) a un médico y una empleada y “confabuló perversamente” el encubrimiento. Si esto alcanza para condenar al viudo es algo que se dirimirá en el juicio, con o sin ADN.
Además, sobre las espaldas de Carrascosa pesa desde hace tiempo un pedido del fiscal Diego Molina Pico para que espere el juicio preso. El viudo ya estuvo detenido más de un mes, en 2003, y luego recibió el beneficio de la “prisión morigerada” que ahora lo mantiene libre. Nuevos pedidos de la fiscalía hicieron que en agosto último la Cámara de Apelaciones de San Isidro ordenara su arresto. Pero la defensa evitó que eso se concretara con un recurso ante Casación, que ahora lo desairó.
Según fuentes del caso, la Sala I de Casación rechazó por improcedente la apelación de Carrascosa, que hablaba de una supuesta violación de sus garantías constitucionales. Ahora a la defensa, a cargo de Alberto Cafetzoglus, sólo le queda la esperanza de un recurso de queja ante la Corte bonaerense. Si allí le dan una respuesta, negativa el viudo debería ir efectivamente a prisión.
Preso o en libertad, lo cierto es que Carrascosa sigue encaminado hacia el juicio oral por el crimen de María Marta García Belsunce, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel de Pilar. La acusación en su contra se levanta desde enero de 2003, al igual que la intención del fiscal de mantenerlo preso.
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