CARRASCOSA SE SOMETIÓ A UNA PRUEBA DE ADN EN DEPENDENCIA JUDICIAL
Carlos Carrascosa, el viudo de María Marta García Belsunce, asesinada en octubre de 2002, y único imputado por el crimen, se sometió a una extracción de sangre por primera vez en la historia de la causa en la Asesoría Pericial de la Superma Corte de Justicia.
Carrascosa llegó en una camioneta roja. En declaraciones a la prensa que lo aguardaba en el exterior de la dependencia judicial, se mostró tranquilo y afirmó: “Estoy tranquilo porque yo pedí el juicio”.
El motivo del análisis, llevado a cabo en la intersección de las calles 41 y 116 de la ciudad de La Plata, es determinar si el patrón genético de Carrascosa coincide con el de las muestras de sangre recogidas en la escena del crimen distintas a las de la víctima.
La medida fue dispuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal número 6 de San Isidro, presidido por los jueces María Angélica Etcheverry e integrado por Hernán San Martín y Luis Rizzi, como parte de la instrucción penal suplementaria requerida por los magistrados para el juicio oral.
Si bien Carrascosa nunca había accedido a esa requisitoria, esta vez y por consejo de su abogado Alberto Cafetzoglus, no apeló la resolución judicial.
Cafetzoglus aseguró a Télam que un estudio de ADN realizado en forma privada por Carrascosa ya demostró que su ADN no coincide con los hallados en la escena del crimen.
Lo que el TOC intenta determinar es si su ADN es compatible con el de la sangre hallada en la escena del crimen, distinta a la de María Marta, y que para los investigadores pertenece a los asesinos.
El viudo de Maria Marta está procesado por homicidio agravado por el vínculo, y aunque pasó unos meses en prisión preventiva, ahora goza de libertad morigerada.
María Marta García Belsunce, una socióloga de 50 años que era vicepresidenta de la entidad Missing Children, fue asesinada el domingo 27 de octubre de 2002 en el interior de su casa en el country Carmel.
La familia de la víctima estuvo bajo la lupa de la Justicia desde el inicio de la pesquisa porque había atribuido la muerte a una presunta caída de la mujer en la bañera.
Sin embargo, después se exhumó el cadáver y los forenses comprobaron que tenía cinco balazos en la cabeza.
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