CARRIÓ, MURPHY, CASTELLS: JUNTOS EN UNA MESA CONTRA KIRCHNER
Raúl Castells bebió el último sorbo de café, se acomodó el poncho y se levantó de la mesa para ir al baño. Ricardo López Murphy, que apenas unos minutos antes había asociado la política con la prostitución, seguía sus movimientos de reojo. El piquetero, que pudo evitar el saludo, se acercó sin prejuicios. “Quiero decirle que estoy con una crisis de identidad. Me pareció brillante su discurso”, lo sorprendió. El ex ministro se rió con ganas y se prendió en el juego. “Va a tener que ir a un psicoanalista”, le dijo.
Más que en una anécdota, el diálogo se convirtió en una de las tantas extrañas coincidencias que ayer a la mañana se oyeron al cabo de un encuentro organizado por el Instituto de Estudios Argentinos (IDEAR), en el que participaron varios de los principales referentes de la oposición. A una misma mesa, además de Castells y López Murphy, se sentaron la candidata presidencial del ARI, Elisa Carrió; la presidenta de Unión por Todos, Patricia Bullrich, y el jefe de Diputados radicales, Fernando Chironi. No hubo kirchneristas invitados.
La excusa de los organizadores fue abordar una jornada de reflexión sobre “La Constitución imaginaria y la práctica real”, pero apenas el debate comenzó a tomar temperatura todas las voces confluyeron en feroces críticas al Gobierno. Se insistió con la idea de que el presidente Néstor Kirchner es autoritario, se dijo que quiere exterminar a la oposición y se lo acusó de manejar al Estado como una empresa privada.
El encargado de encender la mecha fue Castells. Aunque arrancó con tono moderado y recalcó que se sentía “raro” en un hotel de Recoleta, el líder del Movimiento de Jubilados y Pensionados fue elevando la voz a medida que transcurría el relato. “Este gobierno es antidemocrático, irrespetuoso y hegemónico. Desde la dictadura no vi un proyecto tan totalitario, con un altísimo grado de represión”, disparó.
Muy cerca del piquetero, en una mesa en la que además de políticos había escritores e integrantes de organizaciones no gubernamentales, se daban escenas llamativas. Si bien algunos reprobaban sus palabras, otros asentían con la cabeza y tomaban nota. “Coincido con Castells y comparto sus preocupaciones”, soltó Chironi en su única intervención, tras el coffe break.
El intervalo había dado pie para conocer los próximos movimientos electorales de quienes participaron del debate. Bullrich confirmó que está abierta al diálogo para pelear por algún cargo en 2007, Carrió reiteró que el ARI se presentará sin alianzas, Castells anunció que lanzará su candidatura presidencial desde el Comedor Comunitario de Puerto Madero y López Murphy reiteró que está listo “para todo menos para astronauta”.
En la reanudación del debate, ya con la habitual mueca seria que le valió el mote de Bulldog, el hombre del PRO dijo que la política de estos años “ha llegado a niveles de prostitución con extremos inauditos” y añadió que antes “por lo menos había vergüenza, pero ahora ni eso”. Bullrich también fue dura. “Hoy la política es una empresa privatizada. Hay que sacarla de ese lugar”, sostuvo.
Carrió, que llegó una hora más tarde y se fue antes de la rueda de conclusiones, había prometido no hablar. Pero cuando los organizadores propusieron firmar un documento con propuestas comunes no pudo con su genio y marcó límites. “Me parece bien este diálogo, pero en la mesa hay gente que piensa distinto”, comentó.
Fue la última palabra. No hubo documento común. Sólo la promesa de un nuevo encuentro para afianzar los lazos opositores.
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