CARRIÓ: "SI HAY LUCHA ENTRE VENGANZA E IMPUNIDAD TODO TERMINARÁ MAL"
“Guarda con el enfrentamiento tardío entre la venganza y la impunidad. Eso puede hacernos regresar a momentos muy difíciles”, sorprende Elisa Carrió cuando se la consulta sobre la derogación del decreto de extradición a militares comprometidos con la represión ilegal. La diputada chaqueña está espantada “como lectora” por el “periodismo oficialista, frívolo y adolescente que existe en la Capital Federal”, tiene reparos sobre la velocidad crucero que despliega el presidente Néstor Kirchner a la hora de ejercer el poder y dispara munición gruesa sobre los socialistas y Carlos Reutemann. “Mi apoyo es a Binner y no al socialismo”, aclara.
En una extensa entrevista con La Capital, Carrió ratifica que el 10 de diciembre se aleja de la Cámara de Diputados y lo ejemplifica al estilo Lilita: “No quiero ser una profesional de la política, no quiero convertirme en (Luis) Zamora, quien gritaba «que se vayan todos» y después terminó poniendo a la mujer de primera legisladora. O como algunos diputados santafesinos que, después de tantos años en las bancas, se representan a sí mismos y no a la sociedad”.
-Después de tantas negociaciones y reposicionamientos, ¿qué espera de los comicios santafesinos?
-Tuve dos reuniones con el intendente Binner, y en ambas oportunidades fui muy clara: le dije que era muy difícil que vayamos juntos. Nuestro apoyo es a Binner, pero yo jamás hablo de avalar al socialismo. Estoy muy contenta de no haber acordado con el PS. El ARI tiene candidatos propios, no hay sublemas, quien nos vota no puede confundirse, no hay acumulación para otro postulante, es un voto simple y limpio.
-Sin Binner en la boleta del ARI, teniendo en cuenta que usted fue la más votada en Rosario, el socialismo pierde un as.
-Las complicaciones vienen por el arco de alianzas que tejieron los socialistas. Nosotros no estamos dispuestos a algunas cosas, tenemos nuestros límites, no nos apuran los tiempos electorales pero vamos a hacer una extraordinaria elección en Santa Fe.
-Cuando usted habló de que existía riesgo de fraude, Reutemann la mandó a trabajar a Chaco. ¿Cree que el Lole puede tramar algo semejante?
-El sistema de lemas es fraudulento en relación al elector. Puede o no haber fraude en la contabilización de los votos, pero el sistema, al confundir al electorado, en realidad lo está defraudando. De eso hablé, ¿está? Si Reutemann me respondió mandándome a Chaco es porque sabe que el sistema funciona de esta manera. Lo de él es lamentable. En los momentos límites mostró quién era… Dios al final muestra el rostro y los hombres dejan ver quiénes son.
-¿Usted critica a Kirchner porque el presidente le “robó” el discurso con acciones de gobierno?
-No estoy dispuesta a hacer oficialismo adolescente ni a traicionar mi propio discurso para convalidar al del presidente. Cuando el eje discursivo de Kirchner coincide con el nuestro, apoyamos y aplaudimos.
-Lo criticó por haberse reunido con George W. Bush. ¿Está en condiciones la Argentina de rechazar el diálogo con el mandatario de la principal potencia mundial?
-A lo mejor soy políticamente incorrecta, tal vez sea un defecto mío y no del presidente.
-Pero apenas asumió Kirchner usted lucía como moderada…
-Una cosa es no tener vértigo y otra no tener profundidad. Yo puedo hacer las cosas de fondo a 100 kilómetros por hora o a 200 kilómetros. Pero en un caso controlo la situación y en el otro no. Yo le dije a Kirchner que el que siembra vientos cosecha tempestades, y lo vamos a ver en muy poco tiempo. Ahora, teniendo en cuenta la reunión con Bush y la guerra con Irak, tal vez haya sido bueno que no me hayan votado. Que quede claro: con Bush no me reúno. Alemania también era una potencia mundial y muchos se encontraron con Hitler, pero así terminaron.
-¿Kirchner va muy rápido?
-Es su decisión. Yo le dije que no debía abrir todos los frentes al mismo tiempo.
-¿Y cómo termina este estilo K que tiene tan fascinada a la progresía?
-Ah… La responsabilidad por las consecuencias de esa acción y de ese estilo es del presidente. No comparto la velocidad que lleva Kirchner, pero yo perdí y el presidente es él. La contradicción que falta para que se produzca el parto doloroso de la historia es el choque final entre el poder mafioso y el poder que limpia.
-¿Le sorprende el oficialismo que prendió en medios tradicionalmente refractarios al poder?
-No. En algunos medios hay un oficialismo adolescente grave, que es un atentado a la lucidez. Estoy preocupada como lectora. No se ayuda a los presidentes con una prensa fácil ni con otra obstructora. Pero entre el oficialismo adolescente y obsecuente y la conspiración permanente hay un ámbito de periodismo serio que ayuda al país. No hay que tener la lectura frívola de que este nuevo rumbo es por una persona. Esto no va a parar, aunque puede retraerse. La opinión pública avanza, apoya, pero también es muy miedosa. Hay que conducir por un camino de mayor certeza para evitar la retracción.
-En diciembre se queda sin cargos…
-Me voy a dedicar a formar dirigentes, que es el gran déficit de este país. Yo estuve ocho años en la Cámara de Diputados, son muchos… No quiero ser una profesional de la política, no quiero convertirme en Zamora, quien gritaba “que se vayan todos” y después terminó poniendo a la mujer de primera legisladora. Ahora, si hay problemas, yo voy a estar. El ARI tiene que dejar de depender de mi persona, y no quiero oscurecer otros liderazgos importantes. Además, si sigo siendo diputada, dentro de cuatro años me van a mirar como a algunos diputados santafesinos, que se representan a sí mismos y no a la sociedad. Necesito respirar.
-¿Cómo observa la catarata de militares detenidos?
-Hay que declarar nulas a las leyes del perdón para permitir el juzgamiento en la Argentina. A eso lo puede hacer el Congreso o la vía judicial con las causas pendientes. La derogación del decreto de extradición llevará a un proceso muy largo, costoso y sin un final claro. Hago una advertencia: hay dos extremos, uno va de la mano de la impunidad, y el otro es la venganza. En el medio hay una política sensata de justicia, verdad y condena. Si la lucha se entabla entre quienes quieren la impunidad y la venganza, esto puede terminar mal. Guarda con el enfrentamiento tardío entre la venganza y la impunidad. Eso puede hacernos regresar a momentos muy difíciles.
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