CARRUAJES, SULKYS Y JINETES SE LUCIERON EN LA EX RURAL
“¡Aquí se cultiva el patriotismo señores!”, exclamó orgulloso desde el escenario principal uno de los gauchos que dirigió ayer el primer campeonato de carros tirados por caballos que se realizó en la ciudad. Fue en el predio ferial del parque Independencia (ex Rural), donde se vienen llevando adelante distintas actividades en el marco de la celebración del Día de la Bandera. Así, carros, carruajes y sulkys desfilaron y compitieron por el trofeo al más bonito.
Fueron más de 16 los que se florearon delante de un exigente jurado y un público fascinado. La mayoría era de Rosario, aunque algunos llegaron desde zonas aledañas. Todos estaban pintados a mano con colores vivos y en excelente estado. También los jinetes vistieron sus mejores galas tradicionales, con boina, pañuelo, faja o cinturón de cuero con rastras de metal, bombacha, alpargatas y no faltó quien lució el cuchillo con empuñadura de plata cruzado a la cintura. Y así, a la voz de aura, desfilaron mostrando sus destrezas.
“De pibe lo soñé, de grande lo compré”, “Dos ruedas van girando y el corazón tirando”, “Por mis hijos lo tengo, por nada lo vendo” fueron algunas de las frases que se leyeron en los carros pintadas a modo de patente.
Cada uno de ellos guarda una historia especial. Algunos de los que se presentaron ayer todavía se utilizan en el campo, otros ya son tradicionales en los desfiles criollos y los más producidos se alquilan para casamientos o cumpleaños de 15. Pero todos nacieron como vehículo de carga y de trabajo. “En el campo transportábamos el trigo y luego lo utilicé como flete de ladrillos”, comentó uno de los jinetes.
Los caballos
Los caballos que tiraron de los carros merecen un párrafo aparte. Es que el tamaño de cada animal va acorde con el carruaje que deben tirar. Y así se pudo ver desde los petizos más menudos hasta corceles de gran estilo. Es más, sus dueños los vistieron de gala para la ocasión y muchos retintinearon porque estuvieron adornados con una “guarnición porteña”, que consiste en frenos, riendas y montura decorados con múltiples engarces de bronce y metal. Además, sobre la montura les colocaron campanitas para hacerlo aún más pomposo.
La competencia, primera en su tipo en Rosario, contó con la supervisión de jueces procedentes de localidades de la provincia de Buenos Aires. Auténticos gauchos con botas y sombrero que se pararon en medio de la pista con lápiz y papel para calificar a los carros según la mansedumbre del caballo, los arneses, la antigüedad del carruaje y su estado. Junto con esto tuvieron en cuenta la vestimenta y el porte del jinete.
El primer premio fue para Alejandro Dimonti, no sólo por su carro y su caballo, sino por ser el jinete con mayor experiencia. Dimonti tiene 85 años y desde los 9 maneja este tipo de carruajes. “Ahora estoy jubilado, pero trabajé mucho en el campo tirando carros con cuatro o cinco caballos. Luego fui camionero”, recordó, al tiempo que mostró el trofeo con orgullo y remarcó que se iba contento a su casa de Pérez “como mono con corbata”.
Por su parte, Enrique Garay obtuvo el segundo premio. En su caso hace cuatro años que tiene el carro como hobby porque su trabajo es manejar camiones. “Cuido al caballo y me encargo también del carro”, contó quien ya desfiló en otros encuentros realizados en Luján y San Lorenzo.
El tercer puesto fue para Juan Morata y su carruaje con toldo. Y este sí que tiene historia porque el abuelo de Juan utilizó este transporte como verdulería. Ahora lo usan para desfiles porque la familia ya logró tener un local, pero sin embargo el carro aún conserva la estructura inicial.
A esta competencia le siguió la de los carruajes y luego le tocó el turno a los sulkys. Para cerrar la mañana hubo una exposición de ponchos.
Por la tarde continuó una nutrida y más que interesante agenda de actividades, entre las que se destacaron los recitales de Antonio Tarragó Ross y Cuti y Roberto Carabajal. El día culminó con un fogón y a la medianoche la jornada tocó su punto más emotivo cuando se cantó el Himno Nacional Argentino.
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