CARTA ABIERTA AL SENADOR CARLOS REUTEMANN
Señor Carlos Reutemann
De mi mayor Consideración:
He escuchado en el día de hoy, sus declaraciones a una radio santafesina donde afirmó que hay un “plan estratégico de desprestigio” en su contra, al que usted llegó a comparar a “una campaña como la de los nazis”.
Continuando con el infortunio de sus declaraciones, señaló que “muchos sectores políticos, intelectuales y medios de comunicación jugaron a que el peronismo pierda la provincia de Santa Fe”.
Humildemente, me permito hacerle algunas consideraciones sobre dichas declaraciones, asumiendo la situación de confusión, que a veces nos envuelve a buena parte de los dirigentes, militantes e intelectuales a quienes usted acusa de intolerantes por no formar parte de su partido, en una actitud que lo emparenta, señor senador, con los años más aciagos de nuestro país.
La primera de ellas refiere a una inexactitud, en la que descuento no ha reparado, peronismo no es lo mismo que menemismo, que es lo que usted representa.
Por otro lado, y como bien señala, es cierto que hay gente que cree que la provincia debiera renovar sus gobiernos provinciales, entre quienes me incluyo. Por si no lo sabe, la alternancia es uno de los pilares de la democracia, por lo que me permito señalarle que muchos creemos que es visible el agotamiento institucional en la provincia de Santa Fe, después de sus gobiernos y los de Jorge Obeid, y aspiramos a que el pueblo considere democráticamente en el año 2007, que es necesario cambiarlos.
Desde el comienzo, su relato parte de una limitación no dicha: su falta de memoria. Este “olvido” hace que no recuerde fácilmente a la década menemista y a su protagónica responsabilidad en el desborde de pobreza, exclusión y corrupción que significó ese tiempo para nuestra provincia y nuestro país. Esa pérdida de memoria tal vez explique el porqué de su desajuste emocional de estos días.
Ahora bien, esta “campaña” de la que usted habla no es una posición “cándida” ni el relato de una “víctima”, y precisamente por ello, la mayor parte de sus dichos tienen como objetivo ocultar aquello que describen. Los discursos sobre las “campañas de desprestigio” en nuestro país, llevan embutidos en si mismos los argumentos que derivan en acciones o modalidades de entender el problema que no son conducentes a su superación, y solo se enuncian para desviar la atención de lo que realmente esta en debate.
La cuestión de la imposible convivencia de la impunidad y la democracia en Santa Fe, es el tema central de este debate, y es un tema abierto por ambos lados: por las dificultades de auto justificación de los impunes y por la debilidad de los sistemas de representación y organización democrática de nuestra provincia para sancionarlos. Pero lo que no podemos obviar, es que tanto los sectores que lo votaron, señor senador, como quienes no lo hemos hecho, somos “cortados” por la misma relación social que nos define mayoritariamente del lado de las víctimas de la impunidad de Santa Fe, y no de sus escasos e “importantes” beneficiarios.
Muchos y variados son los conceptos de impunidad y sus dimensiones asociadas. La expansión teórica y metodológica que ha tenido el termino es admirable, a pesar de las acciones de dirigentes que han contribuido a la confusión de sus usos y desarrollos programáticos, con la pretensión de eludir responsabilidades victimizandose , demostrando, como en su caso, señor senador, una notoria incapacidad para inspirar una práctica ética y transformadora ante una realidad que, en el caso de Santa Fe, resulta ya de una discrecionalidad institucional intolerable.
En nuestra provincia no hay sancionados, ni por la privatización del Banco de Santa Fe, ni por el saqueo de la Epe, ni por el negociado de Aguas Provinciales, ni por el aumento de la pobreza infantil, ni por la inundación, ni por la desaprensión en la salud pública, ni por la impunidad de los corruptos. Y no la hay, señor senador, porque sus gobiernos impulsaron el concepto de que los derechos se reconocen en su condición de existencia, pero se desconocen en su condición de ejercicio, y la presencia de su pariente Rafael Gutiérrez al frente de la Corte Suprema de Justicia es la prueba viva de esta impunidad.
Usted sabrá, porque ha sido beneficiario de ello, que existen en la política poderosos dispositivos ideológicos y mediáticos que proceden a legitimar una situación de dominación por medio de la ocultación de la relación social primaria que la expresa, y que en este caso, es la de los poderosos sobre los débiles. La pobreza de propuestas de su parte, sobre la erradicación de la impunidad que aqueja a nuestra provincia, consiste principalmente en “empobrecer” el discurso, focalizando el análisis, señor senador, sólo sobre las consecuencias de su situación de “victima”, y no sobre su condición de “victimario”. Y es en esa tensión dominante-dominado en donde la situación de lo que pasa en Santa Fe debe ser entendida y localizada, como un problema social e institucional, y no como un problema suyo.
Esta claro que usted conoce muy bien que, en la “confusión”, es dónde se “encuba” y se reproduce su poder y por ello realiza ingentes esfuerzos para controlar la construcción de una naciente subjetividad independiente, en la sociedad santafesina.
Señor senador, ha recorrido en el día de hoy, el trayecto del discurso distorsivo y opresor que en su “candidez” solapada, le ha proporcionado en el pasado, un potencial demostradamente efectivo para captar voluntades que creyendo en “campañas de desprestigio”, terminaron legitimando sin saberlo, una relación de dominación de una crueldad feroz. En este sentido, mi denuncia a su conducta seguirá siendo implacable.
Habrá que asumir, aunque usted no lo haya señalado, que la “mediocracia” de Santa Fe de la que usted habla, tiene cuanto menos un rostro bifronte: además de quienes usted denosta en los medios de comunicación, también hay un lado que “vende” publicidad y noticias, entretiene, distrae, defiende y legitima su poder, señor senador, ocultando las estructuras que los financian en los momentos de crisis como este, con el objeto de confundir, controlar y dirigir la protesta para someterla al poder del statu quo que usted representa, y al que sin embargo dice no representar. Los medios de comunicación, los periodistas, los intelectuales, y los ciudadanos todos, tenemos posición política, y esta bien que así sea. Aún usted tiene posición política, aunque pretenda decir que no la tiene.
La pobreza y la riqueza no son sólo una distribución estadística en nuestra provincia. Esa relación tiene que ver principalmente con la falta de igualdad, esto es con el consentimiento del poder político que permite que la pobreza que se da al interior de relaciones sociales asimétricas, se presente como “inmodificable”, y asociada en última instancia a la “inexorable” distribución del poder económico y político que realiza el “mercado”. Este concepto desvía de su lugar real, a una acción de gobierno que no es otra cosa que un comportamiento racional y premeditado que influye y determina la distribución de los roles y los bienes en la comunidad, en base a una posición política, que a veces oculta lo que hace, negando “lo decidido”, y presentándolo como “lo sucedido”. El producto real de esta “dificultad histórica” que pretende falazmente explicar la pobreza de Santa Fe es la constante debacle de la institucionalidad de nuestra provincia, como consecuencia de la perdida de autonomía política de la ciudadanía, producto de su perdida de autonomía económica con el consecuente deterioro de la “calidad de la democracia”. Situación de la que usted, señor senador, es el principal responsable y no su víctima, como pretende hacernos creer.
Usted habló de sus “derechos” y de su “juricidad”. El argumento principal de ese concepto, que usted se olvida de señalar, es la casuística particular del Poder Judicial de nuestra provincia, un poder que actuará en su defensa, pero que al no ser independiente, no actuara en “nuestra” defensa, en tanto no nos reconoce como ciudadanos iguales ante la ley.
Y ante tanta crueldad de su parte, algunas de las víctimas de sus gobiernos, señor senador, como los inundados, no pueden ejercer sus derechos porque en muchos casos subsisten en estado de indefensión, y sometidos clientelarmente ante alguno de sus punteros.
Trabajar por una sociedad más justa y solidaria, y por un futuro mejor para todos los santafesinos, parte de la necesidad de denunciar la impunidad de Santa Fe, de la que usted es un ícono visible, señor senador.
Poniéndome a su disposición para llevar adelante un debate público sobre la discusión planteada, y deseando que no le ordene a sus amanuenses que me insulten, aprovecho para saludarlo.
Marcelo Brignoni
Diputado de la Provincia de Santa Fe
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