CARTA DE LOS PRESOS DE CORONDA PARA KIRCHNER
Internos del Pabellón Psiquiátrico del penal de Coronda hicieron circular una carta abierta en el que denuncian condiciones infrahumanas de detención y piden que las autoridades se hagan cargo de esta violación de sus derechos constitucionales, mientras que toda de la población de esa unidad carcelaria le hizo llegar un petitorio con sus reclamos al presidente Néstor Kirchner. A la vez, delegados de todos los pabellones se reunirán hoy con miembros de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), el jefe del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa, y el director del penal, Eduardo Leclerc, para poner por escrito “normas de convivencia” que permitan evitar situaciones como las padecidas en el último motín, que dejó más de medio centenar de heridos.
Kirchner recibió de manos de integrantes de la CTC, el viernes pasado y con motivo de la visita de los familiares de las víctimas de diciembre de 2001, un petitorio en el que los reclusos, además de denunciar las condiciones de detención y la ausencia desde hace dos años de un juez de ejecución penal, le piden que la justicia sea igual para todos. “Que no seamos condenados por el hecho de ser pobres, mientras que a los que robaron el país nunca les llega la justicia”, dicen los presos.
Por otra parte, ocho de los veinticuatro reclusos del Pabellón Psiquiátrico de la Unidad de Detención Nº 1 firmaron una carta abierta, en la que después de agradecer la ayuda recibida a la comunidad de Casilda, enumeran sus padecimientos.
Los internos denuncian que se los priva de comunicación telefónica con sus seres queridos y que les violan la correspondencia, “tanto en su salida como en su entrada”. También dan cuenta de que la comida que consumen es “intragable por falta de cocción”.
“Cuando entramos aquí nuestros cuerpos estaban sanos y hoy se encuentran picados por las chinches –por tener camas de hierro sin tarimas– y con mordeduras de roedores que miden sólo de cuerpo 10 centímetros, sin contar la cola, que se nos suben a la cama por las noches y destruyen todas nuestras pertenencias”, sostienen los reclusos.
“El caso de las duchas es otro, ya que todo el invierno pasado nos bañamos cruzados por una ventolina que nos causó graves trastornos respiratorios, y los sanitarios están superinfectados”, reclaman por una solución los presos, a la vez que piden que alguien les haga llegar un televisor, ya que el aparato con que contaban fue destruido en un motín. Y solicitan a la comunidad que les mande comida, ya que muchos de ellos tienen a sus familias muy lejos del lugar de detención.
Este contenido no está abierto a comentarios

