CASI 20 MILLONES DE ARGENTINOS SIN OBRAS SOCIALES
Casi 20 millones de argentinos –el 55 por ciento de la población del país–carecen de obra social o de servicio de medicina prepaga y tienen como única alternativa de asistencia sanitaria el hospital público.
Los datos surgen de un informe elaborado por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami), hecho sobre estadísticas oficiales, que muestra cómo la crisis económica y ocupacional influyó en la pérdida de beneficios sociales. Y también saca a la luz el crecimiento del fenómeno en los últimos años.
En la ciudad de Buenos Aires, donde el porcentaje de vecinos sin cobertura ronda sólo el 30 por ciento (unas 870.000 personas), los consultorios externos de los hospitales estatales atienden hoy 1,5 millones de pacientes más que hace dos años.
Según el censo de 1991, la población sin cobertura de obra social sindical o de plan médico privado alcanzaba al 36,9%, unas 13.285.000 personas. El censo de 2001 demostró que el porcentaje de personas que sólo contaban con la atención del sistema público había subido al 48,1% (algo más de 17 millones). Hoy son 19,8 millones.
Proyecciones de la Acami, que agrupa a entidades médicas sin fines de lucro como la Fundación Favaloro, el Instituto Fleni, los hospitales Alemán, Austral, Británico, Italiano y San Juan de Dios, OSDE, los sanatorios Mater Dei y San José, la Fundación Médica de Mar del Plata y la Clínica Adventista del 7º Día, ubican ahora el guarismo en el 55 por ciento, aunque registra picos de hasta el 75 por ciento en algunas provincias.
Sandra J., de 30 años, pertenece al segmento de argentinos que en el último año y medio perdieron la cobertura de salud de obras sociales y empresas de medicina prepaga.
Hace un año –contó Sandra, que pidió reserva de su apellido– dejó de pagar el plan de salud del Hospital Francés (Cefran) porque necesitaba reducir gastos. Vecina del barrio porteño de San Nicolás, trabaja en una clínica, pero hace sus aportes como autónoma, por eso no posee obra social. Sin embargo, no la asusta verse obligada a recurrir al sector público.
“Yo ya consultaba en los hospitales cuando tenía obra social. Durante años tuve una que no era de las mejores y los propios médicos me recomendaban atenderme en los hospitales públicos. Me curaron una afección a la piel en el Ramos Mejía y un problema en el hígado, en el Argerich. En ese sentido, mi experiencia es muy buena”, relató.
En el año que transcurrió desde que salió del Cefran, la buena salud acompañó a Sandra, que no visitó los establecimientos de la ciudad durante ese lapso. Ahora quedó embarazada y piensa tomar la obra social de su pareja: “Pero aun así, si tuviera un inconveniente iría al hospital”.
El caso de Sandra muestra la consecuencia lógica del proceso de exclusión del sistema privado: la saturación de los centros de salud públicos.
En la Capital, en los últimos tres años, las internaciones pasaron de 160.000 a 195.000. Este incremento del 20 por ciento en la demanda guarda especial relación con las penurias que sufren los bonaerenses a la hora de acudir al sistema público provincial.
“El 52 por ciento de los pacientes es bonaerense. El porcentaje se eleva hasta el 80% en las consultas externas de los establecimientos pediátricos y de los situados cerca de la General Paz”, sostuvo Alejandro Ciancio, director general de Atención Integral porteño, a cargo de los 33 hospitales municipales. Si se vuelve a mirar el informe de la Acami, el uso de los centros de salud de la ciudad por parte de vecinos bonaerenses no resulta extraño: en la provincia de Felipe Solá, más del 50% no tiene ni obra social ni prepaga.
“La crisis en la atención médica por una estructura sanitaria superada… es un fenómeno que se potencia especialmente en el conurbano, donde viven 8,6 millones de personas”, dice la agrupación de entidades médicas.
La sobreexigencia a los hospitales públicos va en aumento: en febrero último, un estudio de la consultora Equis -sobre datos del Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Programas Sociales (Siempro), dependiente de la Presidencia- arrojó que ya eran 14.000.000 los argentinos sin obra social ni prepaga como consecuencia de la crisis.
Sin embargo, Alejandro Ciancio consideró que “aunque la demanda va creciendo, el sistema de salud pública porteño puede abastecerla en su totalidad. Porque, distribuida en sus 33 hospitales, tiene una calidad superior a la de otros sistemas. Actualmente, las consultas ascienden a 9.000.000 por año”. Y detalló: “Incluso los pacientes que sí cuentan con una cobertura vienen a nuestros hospitales por esta razón. Y los atendemos igual”.
A quienes critican que en los hospitales públicos falta organización para mejorar los servicios, Ciancio les respondió que “alguna organización” debe de tener el sistema “para dar solución a consultas que aumentan día a día”. Es cierto, dijo, que hay muchos factores por reforzar, incluso la extensión del horario de atención: “Pero ya tenemos aseguradas hasta las 20 las cuatro prestaciones básicas (traumatología, obstetricia y ginecología, clínica médica y pediatría) en la mayoría de los hospitales de agudos”, indicó.
Y anticipó que para poder recibir a una demanda que seguirá en aumento “el gobierno porteño trabaja en mejorar el acceso al sistema”.
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