CASI SE DUPLICARON LOS CASOS DE CHICOS QUE FALTAN DE SUS CASAS
La cifra puede tener dos lecturas, igualmente tristes. Nunca hubo tantos chicos perdidos y lejos de sus casas. O bien, nunca hubo tantas familias que buscaran bajo cielo y tierra a sus hijos. En los últimos dos años casi se duplicó la cantidad de chicos perdidos en el país. La lista de nombres que llevan la organización Missing Children y la Red Solidaria pasó de tener 109 casos a 200.
Sólo en los últimos 12 meses, se denunciaron 135 desapariciones de menores de 18 años que aún no fueron encontrados. “Hemos alcanzado un nuevo triste récord –dice Juan Carr, titular de la Red Solidaria– .Y el número crece a diario. Hay más de 200 familias a las que se les paró el reloj el día que desa-parecieron sus hijos. Lo increíble es que estos chicos están en algún lado, pero no se sabe nada de ellos.”
En 1999, cuando el sistema de búsqueda de personas era incipiente, se recibía una denuncia cada tres semanas. Hoy, el promedio es de entre dos y tres casos por día.
Carr señala que no sólo se denuncian más cantidad de episodios. “Hay una realidad, y es que hoy se pierden más chicos que hace dos años y muchos más que hace ocho años, cuando empezamos a trabajar en la búsqueda de personas”, afirma. El 1° de octubre de 2003, LA NACION publicó que se había conocido un récord en el número de chicos perdidos. Eran 115, de los cuales 109 eran menores y seis discapacitados. “Hoy, esa cifra casi se duplicó. En total, si se incluyen los chicos, los mayores, los discapacitados, los jóvenes y los turistas extranjeros, son 227 las familias que buscan a alguno de sus miembros”, señala Carr.
Las estadísticas precisan que los adolescentes son el grupo más vulnerable. Más del 45 por ciento de los casos son de chicos que tienen entre 13 y 18 años. Las razones van desde peleas con los padres hasta conflictos con los estudios, con los amigos o incluso el afán de aventura. También hay chicos que dejan sus hogares a causa de su orientación sexual o por conflictos de identidad.
Otro 15% de los casos está compuesto por sustracciones parentales. En esos casos, las víctimas, en su mayoría tienen menos de 12 años.
El 40% restante se compone de causas diversas, que involucran a terceros, desde robos de menores hasta explotación sexual.
Según explican en la Red Solidaria, el éxito de la búsqueda alcanza casi al 90 por ciento de los casos. En los ocho años de existencia de la entidad Missing Children -que cuando nació era sólo un grupo de voluntarias que funcionaba dentro de la Red Solidaria y que hoy actúa de modo independiente, como brazo local del Centro Internacional para Chicos Perdidos y Explotados-, fueron encontrados 1501 chicos. Otros 27 aparecieron sin vida. Diez de las víctimas fueron niñas de entre 9 y 10 años que habían sido violadas. Otra decena de adolescentes, cuando las encontraron relataron que habían sido explotadas sexualmente.
Las cifras se completan con las estadísticas sobre adultos perdidos. Hace dos meses, la Red Solidaria inauguró la página www.personasperdidas.org.ar.
La idea fue diferenciar la búsqueda de mayores de la de niños, ya que las probabilidades de encontrar a unos y a otros son bastante distintas.
En la página web figuran al menos cuatro casos de jóvenes perdidos con perfiles similares a los de Florencia Pennacchi, la estudiante neuquina que desapareció el 16 de marzo último; como Julio César Marticorena, de 31 años, o Valeria Carolina Conti, de 22, y Willian Diego Morel, el chico formoseño de 25 años.
También hay denuncias de otros siete adultos perdidos que tienen entre 40 y 80 años. Y además hay otros once discapacitados que se suman a los tres casos de chicos presuntamente secuestrados, como Fernanda Aguirre, Christian Schaerer y Marita Verón. El listado también incluye a los tres turistas extranjeros que fueron vistos por última vez durante sus vacaciones en la Argentina: una alemana, una suiza y un norteamericano.
Durante los festejos del Día de la Primavera, la Red Solidaria tiene pensado repartir fotografías de Pennacchi entre los jóvenes que vayan a Palermo. Piensan que en el mundillo adolescente quizás alguien pueda aportar algún dato.
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