CASO AMIA: AUMENTA LA TENSIÓN CON IRÁN
La embajada británica en Teherán fue cerrada ayer por tiempo indefinido tras ser objeto de un atentado a balazos que no provocó víctimas mortales, “más por una cuestión de suerte que por el deseo de los atacantes”, según indicó un vocero del Foreign Office.
El ataque se concretó horas después que el gobierno iraní confirmó la llamada de su representante en Londres, Morteza Sarmadi, para ser consultado sobre la tensión creada entre los dos países a raíz del arresto en Inglaterra del ex embajador iraní en la Argentina Hadi Soleimanpour por su supuesta vinculación con el atentado contra la AMIA.
“Es muy probable que no vuelva”, estimó una fuente diplomática al matutino The Guardian, según la cual Sarmadi mantuvo anteayer (lunes) una reunión “a las apuradas” con el titular del Foreign Office, Jack Straw, en la cual no logró ganar ninguna concesión de parte del ministro británico. Ese fracaso se suma a otro experimentado la semana anterior por el vicecanciller iraní Ali Ahani, que realizó un breve viaje a Londres con similar intención.
“La Justicia en Gran Bretaña corre por rieles independiente del gobierno. El Foreign Office no puede hacer nada con respecto a la situación del señor Soleimanpour hasta que su suerte sea determinada por los tribunales. Sabemos que el embajador Sarmadi fue convocado a Teherán, pero no creemos que esto signifique un deterioro en nuestras relaciones bilaterales. Estamos esperando un refuerzo de la seguridad en torno de nuestra embajada por parte de las autoridades iraníes. Cuando esto ocurra, estamos dispuestos a reabrirla”, destacó a LA NACION un vocero de la cancillería británica.
Cinco proyectiles impactaron ayer en las ventanas del primero y el segundo piso de la sede diplomática británica en la capital iraní, ubicada a pocas cuadras de un monumento al ayatollah Khomeini. El ataque se registró al mediodía, cuando la mayoría de los funcionarios habían salido a almorzar.
El acto de violencia tomó por sorpresa a las autoridades británicas, las cuales esperaban recibir una reacción dura, pero de carácter estrictamente político, de parte de Irán por la confirmación del encarcelamiento de Soleimanpour por parte de la corte de distrito de Londres el último viernes.
Richard Dalton, embajador británico ante Irán, interrumpió sus vacaciones en el Reino Unido para retornar de urgencia a Teherán con la esperanza de atemperar los ánimos.
Dalton mantuvo anteayer un encuentro con Ahani durante el cual se le transmitió el “profundo disgusto” iraní por la “actitud incomprensible del juez y de la fiscalía británica” al negarse a dejar en libertad bajo fianza al ex diplomático. Soleimanpour fue arrestado hace diez días en la norteña ciudad de Durham, donde realizaba un estudio de posgrado.
Ahani criticó las escenas registradas fuera de la corte, cuando decenas de disidentes iraníes radicados en Londres cantaron slogans en contra del régimen teocrático y trataron de impedir el paso de la esposa de Soleimanpour, que acababa de regresar de Teherán para darle su apoyo.
Pago de fianza
A pesar de haber ofrecido una fianza de 785.000 dólares -cifra enviada por maleta diplomática-, el juez de distrito Christopher Pratt dispuso que Soleimanpour retornara a su celda en la prisión de Brixton, en el sur de Londres. La tentadora suma presentada por el gobierno iraní había sido suplementada con 314.000 dólares por el padre de Soleimanpour, un adinerado hombre de negocios.
Soleimanpour fortaleció el equipo de su defensa contratando los servicios de Alun Jones, el ex fiscal que tuvo a su cargo la representación del juez español Baltasar Garzón en Londres durante el juicio de extradición del general Augusto Pinochet.
Robert Bland, el fiscal escogido para representar al gobierno argentino en este caso, rindió homenaje al prestigio de su contrincante describiéndolo en la corte como “el hombre que escribió el libro sobre la extradición”.
Durante su alegato, Jones exhibió todas las páginas del pasaporte de su cliente para probar que Soleimanpour no había estado en Buenos Aires en la fecha del ataque a la mutual israelita. Sellos de visado mostraron que el ex diplomático había dejado la Argentina el 30 de junio de 1994 y retornado el 25 de julio. El atentado ocurrió el 18 de julio de 1994.
El fiscal Bland hizo notar que el gobierno argentino ha solicitado la extradición del detenido por haber planeado, encargado y encubierto el crimen que causó la muerte a 85 personas e hirió a 200. No por haber perpetrado el atentado personalmente.
Soleimanpour deberá comparecer ante la corte el 19 de este mes, fecha en la cual la justicia argentina tendrá que sustentar en detalle las razones de su pedido de extradición. Caso contrario, la solicitud expirará y el ex diplomático será puesto en libertad.
Los trámites de extradición demoran en el Reino Unido un mínimo de 6 meses. La decisión final adoptada por la Justicia puede ser anulada por el ministro del Interior sólo por “razones humanitarias”.
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