Caso Ángeles Rawson: Jorge Mangeri apeló su condena a prisión perpetua
La defensa del portero pidió su absolución al entender que el tribunal que lo sentenció fue “arbitrario” y que el juicio fue “una puesta en escena”.
La defensa de Jorge Mangeri, el portero que fue condenado por el crimen de Ángeles Rawson, apeló el fallo ante la Cámara Nacional de Casación y pidió su absolución al entender que el tribunal que lo sentenció fue “arbitrario” y que el juicio fue “una puesta en escena”.
Ángeles tenía 16 años cuando fue asesinada en junio de 2013. Su cuerpo fue hallado en las cintas de separación de residuos del Ceamse de José León Suárez. El pasado 15 de julio, Mangeri fue condenado a prisión perpetua por “femicidio, abuso sexual y homicidio agravado criminis causae”.
Los ejes de la apelación
En el recurso -al que tuvo acceso Télam-, la defensa encabezada por el abogado Adrián Tenca basa la apelación en tres ejes: la nulidad de la revisión corporal a la que fue sometida Mangeri en la fiscalía la noche de su detención, la nulidad de los estudios de ADN y la absolución por el beneficio de la duda.
Tenca también cuestiona la calificación por la que su cliente fue condenado a prisión perpetua al considerar que no hubo abuso sexual -y por lo tanto no se trató de un homicidio agravado por críminis causa-, y que tampoco se configuró la figura del “femicidio”.
“La realización del juicio demostró a las claras la absoluta desigualdad con que el tribunal trató a la defensa y al bloque acusador”, señala el letrado en el escrito al que accedió Télam.
Para Tenca, el juicio realizado entre febrero y julio por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 “fue tan sólo una mácula, una ‘miscene scene’, que no tuvo la finalidad de obtener la verdad de los hechos investigados, sino tan sólo cumplir con una formalidad impuesta por el código adjetivo para formalmente aplicar a Mangeri la condena y la calificación que el Tribunal ya tenía impuesta antes de su comienzo”.
La “inspección corporal”
El defensor volvió a plantear, como en el juicio, la nulidad de la “inspección corporal” -y de los actos procesales posteriores-, que se hizo sobre Mangeri la madrugada del 15 de junio de 2013, cuando fue llevado a declarar a la Fiscalía de Instrucción 35 como testigo y, tras una serie de contradicciones y de una autoincriminación, terminó preso por el homicidio.
Tenca sostiene que cuando la fiscal de instrucción Paula Asaro le pidió a Mangeri que le exhibiera el torso, no fue porque el portero le contó que sufrió apremios sino porque “sospechaba de él” y calificó aquella testimonial como una “emboscada estatal”.
“La investigación del delito de apremios sirvió como una vil excusa y conducto “desprovistos de toda legalidad- para confirmar una corazonada que, como tal, carece de toda motivación en los elementos objetivos de la investigación”, señala el defensor.
Fuente: La Nación
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