Caso Ángeles Rawson: la administradora del edificio declaró que Mangeri la llamó el día del crimen para decirle que no se sentía bien
Además, la mucama ratificó que la adolescente no entró al departamento esa mañana y que no vio al portero cuando fue a trabajar ese lunes ni escuchó ruidos en el hall.En una nueva jornada del juicio por el crimen de Ángeles Rawson, hoy declararon la mucama de la familia, Dominga Torres, y la administradora del edifico de Ravignani 2360, Lidia Berrojaldis.
Berrojaldis aseguró que el lunes 10 de junio del 2013, cuando se cometió el homicidio, el portero Jorge Mangeri la llamó al mediodía para decirle que se sentía mal y que no iba a poder trabajar. “El lunes llamó a la oficina al mediodía y dijo que ya había hecho la limpieza de la mañana, pero que no se sentía bien. Que había estado pintando y quizá el olor a pintura lo había hecho descomponer. Le dijimos que fuera al médico”, explicó la mujer.
Luego, aclaró que “el martes (Mangeri) llamó de nuevo y dijo que no había podido ir al médico porque la calle estaba llena de gente. Además, dijo: ‘no saben lo que pasó con Ángeles…no aparece'”.
La mucama
Por su parte, Dominga Torres ratificó hoy ante el Tribunal Oral número 9, que lleva adelante el juicio por el homicidio, que el hermanastro de la adolescente estaba “durmiendo” la mañana en que desapareció la joven y nunca salió de su habitación.
A lo largo de toda la mañana, en la que además cocinó “fideos y tortilla”, no salió de la habitación y cuando se retiró tras concluir con su labor “seguía durmiendo”.
La defensa de Mangeri (la actual pero también la que tuvo a lo largo del proceso) deslizó sin aseverarlo explícitamente que la muerte de Ángeles pudo haber estado relacionada con un conflicto intrafamiliar que, hasta ahora, no surgió en el juicio.
Según la mucama, ese día llegó a las 8.45 a Ravignani 2360 y se fue a las 12.45 para ir a trabajar a otra casa de familia en Cabildo y Larralde. En esas cuatro horas, realizó tareas en la cocina y recordó que Axel, el hijo de Sergio Opatowski, estaba en su habitación porque no había ido al colegio ya que estaba enfermo.
La mujer le contó a los jueces Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas que los lunes Ángeles solía regresar de gimnasia entre las 9 y las 9.30, cosa que no hizo ese día.
Además, afirmó que habitualmente la adolescente “se daba un baño, desayunaba, preparaba la comida de sus gatitos y se preparaba para ir al colegio”.
Respecto a Mangeri, la mujer dijo que habitualmente lo veía cuando llegaba a trabajar, pero que ese lunes no lo vio y que la puerta de calle del edificio estaba cerrada.
A preguntas del fiscal Sandro Abraldes, Torres dijo que tenía una “relación distante con Mangeri” y que no tenía “ningún concepto de él”.
Además, explicó que si bien el departamento de la Planta Baja A de Ángeles se solían escuchar los ruidos del hall de entrada, aquella mañana no escuchó “absolutamente nada”.
Fuente: La Nación
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