CASO BASEOTTO: SEÑALES DE DISTENSIÓN ENTRE EL VATICANO Y LA CASA ROSADA
Por primera vez en varios días, comenzaron a percibirse ayer señales de distensión entre el Vaticano y el Gobierno por el caso Baseotto.
Fuentes eclesiásticas de primer nivel aseguraron a Clarín que la Santa Sede no tiene previsto ¿al menos por ahora¿ criticar severamente a la Casa Rosada por no poner por escrito que el obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto, puede seguir desarrollando su ministerio religioso en los cuarteles, pese a que el presidente Néstor Kirchner le retiró su aval.
En los últimos días circularon insistentes versiones en el sentido de que el Vaticano proyectaba denunciar que el Gobierno estaba violando la libertad religiosa, una acusación ciertamente grave para la relación bilateral.
Incluso, se decía que estaba ya en poder de las autoridades eclesiásticas argentinas una carta de la Curia romana que contenía la condena. Pero ambas cosas fueron desmentidas terminantemente. “La Iglesia no da prioridad al conflicto, sino a la conciliación”, se aclaró.
Las fuentes precisaron que en las próximas horas se conocerá una respuesta formal de la Santa Sede a la presentación de la decisión presidencial que el canciller Rafael Bielsa elevó al Vaticano, vía la Nunciatura Apostólica. Por eso, la respuesta será entregada a la Embajada Argentina ante la Santa Sede. “Habrá un acuse de recibo con algunas consideraciones que no mostrarán alegría por la decisión de Kirchner, pero tampoco serán una dura condena”, puntualizaron.
Fuentes eclesiásticas y del Gobierno interpretaron que, a partir de esa respuesta, comenzará un tiempo de conversaciones reservadas sobre el caso Baseotto, durante las que seguramente se evaluará la conveniencia de que el Vaticano cuente con una carta en la que el Gobierno deje en claro por escrito lo que Bielsa dijo en su momento de un modo verbal: que Baseotto puede cumplir con su labor religiosa mientras se analiza la cuestión de fondo.
Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín se pronunciaron ayer a favor de que el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, sea el que redacte y firme esa carta.
El Presidente decidió sacarle el aval, el rango de subsecretario y el sueldo a Baseotto, luego de que el Vaticano se negó a desplazarlo a raíz de las duras críticas del obispo castrense al ministro de Salud, Ginés González García. Kirchner, entonces, decidió echarlo en base a una peculiar interpretación del acuerdo bilateral, de 1957, de creación de la diócesis militar, que requiere la aprobación presidencial para la designación de su titular. Pero nada dice sobre la remoción.
El Vaticano le quitó importancia en su momento a la pérdida del rango de subsecretario y del sueldo de Baseotto, pero le dio gran relevancia a la eventualidad de que el obispo castrense no pudiera cumplir con su labor religiosa. Al día siguiente de conocido el decreto presidencial con esas disposiciones, el vocero papal, Joaquín Navarro Valls, advirtió que el Gobierno podría estar “violando la libertad religiosa”.
Pero no todas fueron ayer señales plácidas. Las fuentes eclesiásticas anticiparon que sería un gesto muy mal visto por toda la Iglesia que la Casa Rosada iniciara conversaciones con el Vaticano para la supresión del Obispado castrense, como ayer se sugirió desde el Gobierno.
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