CASO CAPDEVILLA: LANGUIDECE LA CAUSA POR LA INSÓLITA RETRACTACIÓN DE UNA TESTIGO
Andrea Vanina Ladner tiene 26 años de edad, está casada y tiene dos hijos. Vive en la tranquila localidad de Villa Trinidad, enclavada en el Departamento San Cristóbal, al norte de la provincia.
El 27 de agosto se presentó ante el juez que investiga la muerte del agente de la Guardia Rural Los Pumas, que el 6 de agosto apareció muerto al costado de un camino, el auto volcado y un disparo en la cabeza. Ladner le dijo al juez Aldo Precerutti que el día de la muerte de Capdevilla ella había salido de su casa, alrededor de las cuatro y media de la mañana, en su moto Honda Biz, en dirección a las afueras del pueblo para encontrarse con un hombre con quien, según ella, mantenía una relación sentimental.
“Estábamos parados como a 400 metros del lugar de los hechos con mi compañero y vimos las luces, estaba oscuro. Yo veo un auto –el policial– una camioneta y una moto. La camioneta venía atrás y la moto a la par del auto. El auto y la moto venían a gran velocidad, no tanto la camioneta”, relató Ladner. “Lo que más me llamó la atención fue el golpe; no vi el auto golpear, sólo escuché el ruido (…) la camioneta estacionó más abajo del camino, con la trompa hacia el lado donde estábamos nosotros. Se aproximaron al auto, uno estaba agachado, los otros dos se quedaron parados. Habrán pasado cinco o diez minutos y se escuchó un tiro, yo ahí comencé a temblar. Luego de eso la camioneta volvió por donde venía, giró en U y la moto se fue para el pueblo, hacia el lado de la estación de servicio que está cerca del lugar de los hechos”, continuó su relato la joven mujer en la declaración testimonial.
Precerutti le preguntó sobre la posición del auto. “El auto vuelca para su derecha, yo lo veo de frente, o sea que a mi izquierda, lo tipos ponen la camioneta del lado del auto. Cuando se escuchó el disparo, dos estaban en el camino y uno al lado del auto, del lado de adentro del campo. Cuando se escuchó el disparo volvieron a hablar los tres, no estuvieron mucho tiempo, habrán sido cinco minutos”, dijo Ladner, en relación a lo que vio en la madrugada del 6 de agosto de este año.
El testimonio de Ladner dejó boquiabiertos al Juez y a su secretaria. Por fin, aparecía una testigo que abonaba la hipótesis del homicidio o, al menos, la participación de otras personas en el hecho. Hasta entonces, nadie en el expediente, que ya tiene 900 fojas, 32 testimoniales y tres autopsias, había declarado en tal sentido.
¿Desea agregar algo? –preguntó el juez. “Sí, estoy segura que él (por el hombre que se encontró con ella en la madrugada) va a negar todo porque es un cagón”.
“LA CONOZCO, PERO MIENTE”
Ante semejante declaración de la testigo, el Juez Precerutti le tomó una testimonial al hombre que mencionó Ladner ante el Magistrado, como aquél compañero sentimental que vio con ella los acontecimientos que desembocaron en la muerte de Claudio Capdevilla.
El 29 de agosto se presentó en el Juzgado para declarar un joven de 28 años, también domiciliado en Villa Trinidad, empleado de una estación de servicio del pueblo. “La conozco como Andrea Fernández, vive a dos cuadras y media de mi casa, tuve una relación con ella pero hace un año atrás, siempre me llama por teléfono para que esté con ella, pero en la madrugada del 6 de agosto yo no estuve con ella. Yo le juro por mi hijas que esa noche no estuve con esa mina, no le puedo decir qué hice porque no pasó nada que retenga como hecho en esa fecha”, dijo el joven.
¿Por qué cree que ella dijo haber estado con usted en la madrugada del 6 de agosto?, preguntó el Juez. “No sé que contestarle, yo lo único que le digo que si hubiese visto algo se lo diría, pero no puedo responder a esto”, concluyó el testigo.
“MENOS QUE ESTUVE CON EL, TODO LOS DEMÁS ES CIERTO”
El mismo 29 de agosto, el juez ordena un careo entre Andrea Vanina Ladner y el hombre que ella mencionó en la declaración testimonial. Aquí comenzó la primera retractación de la mujer: “El no estuvo conmigo en ese momento, yo estaba esperando a alguien, mi careado no estuvo en ese lugar en ningún momento, no tiene nada que ver”.
-¿Por qué estaba sola en ese lugar, a las 4.30hs de la madrugada?
– Estaba esperando a alguien, pero no voy a decir el nombre.
-¿Por qué dijo lo que dijo sobre su compañero?, insistió el juez.
-Estaba presionada.
La mujer finalizó “en lo único que mentí fue en decir que él estaba conmigo”.
EL CONSEJERO
Quien le sugirió a Andrea Ladner que declare fue un policía de nombre Daniel Elpidio Bertolín, domiciliado en Ceres –departamento San Cristóbal-. El policía trabaja en la Comisaría Segunda de Ceres que manifestó en sede tribunalicia que el viernes 26 de agosto recibió un mensaje de texto (por celular) de “una persona que yo conozco como Andrea, que es de Villa Trinidad. Me dijo que tenía algo que contarme, pero que tenía miedo. Hasta entonces no sabía que se trataba de la muerte de Capdevilla. Cuando me dijo lo que había visto, le recomendé que declare en la Justicia”, dijo Bertolín el 31 de agosto en declaración testimonial.
Bertolín le informó sobre la charla al sub jefe de la Unidad Regional de San Cristóbal, que le recomendó que se dirija al juez para declarar lo sucedido. Pero Precerutti le tomó declaración testimonial cuatro días después que a Ladner, a quien el mismo había llevado hasta el despacho del magistrado para que declare.
-¿Qué grado de credibilidad tiene para usted Andrea?, preguntó Precerutti.
-Creo yo que dice la verdad porque es muy grave lo que cuenta, no creo que se disponga a mentir en un tema tan delicado, más sabiendo que murió un policía, no tiene sentido que me mintiera de esa forma –respondió Bertolín.
LA RETRACTACIÓN
El policía, a cargo de la comisaría segunda de Ceres, Daniel Bertolín, le había dicho al juez que creía en los dichos de Ladner y la joven, a su vez, declaró ante el magistrado que había visto cómo una camioneta y una moto venían muy cerca del auto policial que conducía Claudio Capdevilla al momento del vuelco. Pero lo más importante es que dijo haber escuchado un disparo, justo cuando tres personas merodeaban el lugar del siniestro y eran los que se trasladaban en la camioneta “oscura y de paragolpes claros”.
Pero un mes después, esta versión de los hechos tomó un repentino e insólito vuelco: Ladner se presentó en la Justicia para decir que todo fue una gran mentira. Para declarar eso designó un abogado defensor, Dr. Hugo Uberti y el juez les hizo saber que el hecho que se le atribuye es “afirmar falsedades en su testimonio prestado ante el juez el 27 de agosto”.
“Quiero decir que recibí dos llamadas telefónicas, la primera estaba en mi trabajo y ocurrió unas dos semanas antes de que yo venga a declarar y unos pocos días después de la muerte de Capdevilla. La primera vez fue una mujer, la segunda un masculino. Hubo dos días de diferencia entre las llamadas. La mujer que me habló por teléfono me dijo ¿Hablo con Andrea Ladner’?, dije que si, y cortó. Luego me llamó el hombre que me dijo que, si yo quería, podía decir algo por la causa del chico que se mató, que él sabía lo que yo iba a tener que decir, que lo vea al policía Bertolín y que confiara en él. Yo le pregunté cómo sabía tantas cosas de mí y mi amistad con Bertolín y acepté porque pensé que podía llegar a colaborar en la causa. No me ofrecieron nada”, dijo.
Ladner dice que por teléfono le dieron algunos datos de los vehículos y que todo lo demás lo inventó. “Yo del accidente de Capdevilla me enteré por mi marido, que se encontraba en Rosario”. La mujer dice que se contactó con el policía Bertolín una semana después de recibir esos llamados telefónicos y vía teléfono celular. “Luego él me llamó a mi y acordamos que venía hasta Villa Trinidad y así fue que nos encontramos y le conté todo lo que sabía, siempre estuvimos en un auto blanco, dimos unas vueltas y me dijo que no tenga miedo”.
Así, sin más, la que se presentó en el Juzgado de Precerutti como la testigo clave del caso Capdevilla, retorció insólitamente su declaración. Tal es el punto de semejante fantasía, que su propio accionar (imprudente o bajo presión) le costó la imputación por falso testimonio.
DOS MESES DE PUNTOS OSCUROS
Entre el 27 de agosto y el 1 de noviembre, el juez que instruye la investigación sobre el deceso de Claudio Capdevilla, evitó entregar 150 fojas claves del expediente a los abogados de la familia del policía muerto. Peor aún, no permitió que el expediente sea recaratulado para poder investigar otras hipótesis, como la del homicidio.
La familia de Claudio Capdevilla recién pudo acceder al expediente en los primeros días de octubre, pero Precerutti no le entregó las fojas donde constaban:
*La testimonial de Andrea Vanina Ladner.
*La testimonial de Daniel Bertolín.
*Los careos entre Ladner y el joven que ella mencionó como su compañero sentimental.
*La reconstrucción del hecho, con la presencia de Andrea Vanina Ladner de Fernández.
*La orden de realización de estudios periciales, que se realizaron el 1 de noviembre en el Departamento de Patología de la Morgue Judicial de la Nación (realizada el 28 de octubre).
En esos dos meses, el Juez Precerutti no informó a la familia sobre los pasos de la investigación, a pesar de los pedidos de la familia y sus abogados. Tampoco, teniendo la posibilidad de modificar la carátula del expediente con un testimonio clave que abonaba la hipótesis de un homicidio, enfatizó esa pista.
En la última semana de octubre, la Legislatura santafesina citó al subsecretario de Seguridad, Gustavo Peters. La fecha prevista para la interpelación –finalmente realizada- fue el miércoles 2 de noviembre. Un día antes, al testigo Andrea Ladner modificó su declaración, argumentando que inventó y mintió en su declaración testimonial porque estuvo presionada. Sólo algunos legisladores se interesaron por el estado de la investigación judicial, entre los que se destacaron el demoprogresista Héctor Jullier, el senador radical Felipe Michlig, Santiago Mascheroni y, principalmente, el diputado del Bloque Encuentro Marcelo Brignoni. Este último, realizó una vista a Villa Trinidad unos días antes de la visita de Peters a la Presidencia de la Cámara de Diputados para recabar algunos elementos de interés antes de la interpelación al subsecretario de seguridad de la provincia.
Otro dato que no se presenta como de menor relevancia es que la revista de circulación provincial Rosario Express, había realizado una pormenorizada investigación del caso Capdevilla (fue el número de octubre) en la zona de su deceso, consultando innumerables fuentes y publicando la foto de la testigo ocular, clave en este caso. Según el jefe de la seguridad pública santafesina, nunca se tomaron medidas de seguridad para proteger a la joven testigo, ni por decisión propia, ni por pedido del Juzgado. ¿Cómo puede entenderse que la principal testigo de un posible homicidio haya quedado en el estado de orfandad que quedó después de contarle al juez semejante versión?.
Lo concreto es que, a tres meses de la muerte del agente de la Guardia Rural Los Pumas, los familiares pueden acceder a cuentagotas y el Juez relativizó un testimonio clave durante dos meses, sin cambiar la carátula del expediente. Hasta hoy, nadie sabe cómo Capdevilla murió aquella madrugada del 6 de agosto. Algunas personas cercanas a la causa hasta llegaron a utilizar un juego de palabras de semántica siciliana: “todos saben que se suicidó, nadie sabe quién lo hizo”.
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