CASO CARMEN ENCINA: SEIS AÑOS DE IMPUNIDAD
El Obispo de Reconquista, Mons. Andrés Stanovnik, envió una carta a la comunidad ocampense y el grupo de mujeres en lucha que se movilizó durante este tiempo reclamando justicia leyó un duro documento.
Al cumplirse el sexto aniversario del asesinato de Carmen Mabel Encina, tuvo lugar un acto en Villa Ocampo donde se volvió a pedir por el esclarecimiento de este hecho aberrante. Carmen Encina fue asesinada en está localidad del norte de Gral Obligado a la salida de un boliche y luego descuartizada. Partes de su cuerpo fueron encontrados en el río Los Amores en las afueras de la ciudad.
Hubo una sentencia en primera instancia dictada por el conjuez de la causa, Dr. Rodolfo García, que había condenado a las cuatro personas involucrados a reclusión perpetua, pero posteriormente el Juez Civil y Comercial de Vera, Dr. Luis Dipietro decretó nula la misma. Hoy el expediente se encuentra en la Cámara de Apelación Penal de Vera a la espera de una nueva y definitiva sentencia.
En los actos que tuvieron lugar el pasado fin de semana, el padre Bienvenido Yaccuzzi dio a conocer una carta enviada por Mons. Andrés Stanovnik dirigida a la comunidad ocampense. En ella expresó:
Que el Señor Jesús le dé paz.
Con este mensaje deseo acompañar la oración de la comunidad parroquial de Villa Ocampo para que la Justicia esclarezca el crimen de la joven Carmen Mabel Encina.
El largo y tortuoso camino que esta haciendo la Justicia en éste y otros casos dolorosos y lamentables, pone a prueba nuestra fe. Como la fe de aquel hombre, desalentado ante los fracasos de que su hijo pudiera curarse, le dijo a Jesús: “Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y escúchanos”. A lo cual Jesús replicó: “¡Cómo si puedes!. Todo es posible para el que cree”. (Mc. 9, 22-23).
Hoy necesitamos volver a sentir esas palabras de aliento de Jesús. Necesitamos la fuerza de su Espíritu para seguir creyendo que es posible la Justicia y que, por medio de la Justicia, el Perdón y la Reconciliación se curen las heridas de Carmen y de sus familiares, de los que fueron los autores del crimen, y de la comunidad que fue conmocionada por el incalificable hecho y sufre hoy las consecuencias de la impunidad.
Por eso, con las palabra de aquel hombre del Evangelio, también nosotros queremos gritar nuestra impotencia, pero al mismo tiempo decirle a Jesús desde lo profundo de nuestro corazón: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe (Mc. 9, 24), y regresar a nuestras tareas cotidianas con la certeza de que el esfuerzo que hagamos por lograr una comunidad más justa, más libre y más fraterna, nos hace más amigos de Jesús y de la Virgen, con quienes peregrinamos al encuentro de Dios, nuestro Padre.
Por otra parte el grupo de mujeres que siguen clamando ” justicia por Carmen ” dieron a conocer un documento que fue leído por Mary Pilón que estaba acompañada por Liliana Brotto y Luis Encina ( hermano de Carmen ) y que según el Semanario Ocampense expresa:
“Nuevamente nos convoca la memoria de Carmen, cruelmente asesinada hace ya seis años a pocas cuadras de este lugar. Sus huesos sin sepulcro siguen clamando por la justicia de los hombres que tarda demasiado en llegar, y no sabemos si algún día los asesinos recibirán el castigo que merecen”.
“Dos sentencias encontradas se pronunciaron en la causa de su muerte; una condenando a cuatro jóvenes vecinos que luego fue anulada, la otra absolviendo a los mismos imputados por falta de pruebas suficientes. Hoy la sociedad ocampense en pleno espera la decisión definitiva de la Cámara de Apelaciones de Vera sobre este hecho que nos conmovió tan profundamente al punto de movilizarnos masivamente en protesta en demanda de justicia”.
“No podemos olvidar las extrañas circunstancias que rodearon la investigación del hecho y que no dudamos, han sido determinantes para obstaculizarla y complicarla; y para que desaparecieran pruebas tornando difícil llegar a la verdad. La pésima instrucción llevada a cabo por el comisario Basabilvaso en los primeros y decisivos días posteriores al crimen desvió la atención de otras pistas que, inevitablemente, se perdieron y que podrían haber llevado a un resultado positivo”.
“Estas y otras circunstancias sospechosas nos hacen suponer con todo derecho que el crimen de Carmen no sólo tuvo autores hasta ahora desconocidos, sino que también fueron protegidos mediante el desvío de pistas, desaparición de pruebas, rapidez judicial para decidir algunos puntos y demasiada lentitud para otros. Y esta protección sólo puede venir de quienes tuvieron mucho poder”.
“Sabemos que muy lentamente el país está saliendo de una oscura década de corrupción y saqueo, sostenidos y proyectados de lo más alto del poder político. Lentamente se abre la verdad sobre graves hechos de nuestro pasado inmediato; y jueces y ex legisladores, diputados y funcionarios van a parar a la cárcel que merecen o, al menos, son sometidos a procesamiento”.
“No todos van a recibir su castigo, no todos los hechos serán descubiertos; la justicia de los hombres es por definición imperfecta y quizás la impunidad del homicidio de Carmen Encina sea un tributo más que debamos pagar los que aún deseamos vivir en una sociedad honesta y justa. Los responsables siguen y quizás seguirán viviendo entre nosotros, tal vez en este mismo barrio; disfrutando una libertad conseguida con la ayuda de los poderosos, pero con su conciencia, si es que algún resto les queda, como único y definitivo juez para el resto de sus vidas”.
“Algún día enterraremos a Carmen Encina, queremos que no sólo sean sus martirizados huesos, que podamos enterrarla definitivamente con una digna sentencia para los bestias todavía sueltos, que pusieron fin a sus vidas de apenas 19 años. Que ella pueda descansar definitivamente en paz y nosotros, los que quedamos en el mundo, seguir nuestro camino sabiendo que hemos logrado una sociedad un poco más justa”.
El asesinato de Carmen Encina se inscribe, por ahora, dentro de la larga y triste lista de hechos impunes en el norte santafesino. Particularmente está causa ingresó en un laberinto judicial donde fiscales y jueces debieron excusarse por haber sido promovidos a otros cargos judiciales y haber actuado en otras etapas instructorias. A tal punto que parte de la investigación y la sentencia debió ser dictada por un conjuez y la apelación resuelta por el juez del fuero Civil, Laboral y Comercial. Hoy el expediente se encuentra en la Cámara de Apelación Penal verense desde donde hace más de un año espera por una sentencia definitiva.
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