Caso Ilarraz: pese a que siete víctimas ya declararon ante la Justicia, fueron otra vez citadas para testimoniar
El cura está acusado por corrupción de menores agravada, y el próximo mes deberá someterse a una pericia física y psiquiátrica.La Justicia dispuso citar nuevamente a testimoniar a las siete víctimas que denunciaron al cura Justo José Ilarraz por abusos en el Seminario Nuestra Señora del Cenáculo. Los hechos sucedieron mientras Ilarraz fue prefecto de disciplina y administrador del Seminario, entre 1985 y 1993, y cuando las víctimas eran apenas adolescentes que cursaban, como pupilos, el colegio secundario orientado al sacerdocio. Si bien ya habían contado todo frente a los fiscales, y antes, en 1995, lo relataron en la Iglesia cuando Karlic ordenó investigar a Ilarraz. Ahora, a pedido de la jueza Paola Firpo, deben acudir nuevamente a Tribunales. Mientras, el ex arzobispo Mario Maulión demora la contestación de los dos oficios que le envió la Justicia. La citación ahora fue dispuesta por la titular del Juzgado de Transición número 2, Susana María Paola Firpo, que reemplaza al magistrado que primero tuvo el caso, Alejandro Grippo, y quien ya escuchó los testimonios de las víctimas. La mayoría acudió a Tribunales entre septiembre y octubre de 2012, cuando se abrió la causa “Ilarraz Justo José s/Promoción a la Corrupción Agravada”.
La intervención judicial se produjo el 20 de septiembre de 2012 cuando el procurador General, Jorge Amílcar García, instruyó a los fiscales Rafael Cotorruelo y Juan Francisco Ramírez Montrull para que inicien una investigación de oficio, y el pedido al juez Grippo de la instrucción de una causa penal en contra de Ilarraz. Pero en más de 2 años, el principal acusado, el cura Ilarraz, todavía no ha sido llevado a la Justicia a dar cuentas de su comportamiento.
Recién está citado para los días 6, 7 y 8 de abril para una pericia física y psiquiátrica a cargo del equipo médico forense del Superior Tribunal de Justicia (STJ). Será la primera vez que acuda a Tribunales después de la apertura de una causa penal en su contra.
Primeros datos
Sólo una de las víctimas testimonió ante un juez; las otras seis, lo hicieron ante los fiscales que impulsaron la investigación, aclaró una fuente de la Justicia que conoce de cerca el expediente.
Y por eso, la jueza Firpo quiere que todas las víctimas “ratifiquen” la denuncia, y cuenten detalles de las acusaciones contra Ilarraz.
La primera víctima que testimonió fue D., y su relato sirvió para que los fiscales requirieran al juez la instrucción de una causa contra el cura Ilarraz.
D. contó que en 1991, y así se lee en el expediente judicial, cuando tenía 15 años y estaba cursando el secundario en el Seminario Arquidiocesano, Ilarraz lo besó y le hizo “tocamientos en los genitales” para “luego intentar penetrarlo analmente diciéndole que si lo penetraba no era pecado siempre que no hubiese derrame de líquido”.
Lo que las víctimas contaron en la Justicia ya lo habían declarado antes a la Iglesia Católica de Paraná, cuando el ex arzobispo Estanislao Esteban Karlic ordenó en 1995 investigar las acusaciones contra Ilarraz.
Entonces, las víctimas hicieron dos juramentos: decir la verdad y guardar secreto de todo lo dicho. Al año siguiente de aquella investigación diocesana, ese sumario se cerró sin haber recabado la opinión del principal acusado, a quien se condenó al destierro. Ilarraz entonces se radicó en Tucumán, adonde ejerció el sacerdocio hasta septiembre de 2012, cuando fue suspendido.
Ilarraz fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1983 por Karlic, quien enseguida lo lleva a vivir a la residencia episcopal de la Costanera Alta. En marzo de 1985, el ahora cardenal lo designa prefecto de disciplina en el Seminario, a cargo de los chicos que cursaban primero y segundo año del secundario, cargo que retendría hasta 1993.
Demoras
Todo eso que las víctimas contaron, primero, ante el instructor designado por Karlic en 1995, el cura Silvio Fariña, y, después, ante los fiscales, ahora deberán reiterarlo ante la jueza Firpo: los abusos que cometió Ilarraz sobre ellos.
Mientras, la cúpula eclesiástica todavía está en falta con la Justicia.
Sólo han declarado por escrito los arzobispos Karlic y Juan Alberto Puiggari, pero resta que lo hagan el diocesano de Concepción, Tucumán, José María Rossi, el último superior que tuvo Ilarraz, a quien ya se lo citó en dos oportunidades.
Tampoco ha respondido a los oficios el arzobispo emérito de Paraná, Mario Luis Bautista Maulión.
En 2004, Maulión firmó un decreto por el que dispuso la ex cardinación de Ilarraz, y se le permitió fijar residencia en Monteros, Tucumán.
Los tres últimos obispos de Paraná -Karlic, Maulión y Puiggari- tuvieron relación, cada uno a su modo y a su tiempo con Ilarraz.
Karlic gobernó la Iglesia de Paraná entre 1983 y 2003; Maulión, cuyo mandato se extendió entre 2003 y 2010; y Juan Alberto Puiggari, que asumió en marzo de 2011.
Puiggari fue rector del Seminario Nuestra Señora del Cenáculo entre 1992 y 1997, y fue quien primero tomó conocimiento de los abusos cometidos por Ilarraz, luego de que una víctima se lo comentara a un seminarista, el hoy sacerdote Pedro Barzán.
Maulión, después de dejar el gobierno de la Iglesia de Paraná, dejó la ciudad y se trasladó a Rosario, donde ahora reside en la Parroquia Natividad del Señor, del barrio Rucci, donde tiene su asiento el cura Ignacio Peries.
Bianchi: “Quiero que la verdad salga a la luz”
Luis Bianchi acudió ayer a Tribunales como testigo en la causa que investiga los abusos del cura Justo José Ilarraz.
Bianchi es actualmente vice intendente de Hasenkamp, pero antes fue sacerdote. Se ordenó en 1994 pero renunció en 2002.
Cuando Ilarraz fue prefecto de disciplina en el Seminario, Bianchi fue bedel, o sea un estudiante avanzado, quien estaba a cargo de alumnos más jóvenes.
Pero mientras Ilarraz estaba a cargo de estudiantes secundarios de 1º y 2º año, Bianchi estaba ya en los años superiores.
“Vine a declarar con la esperanza de que la verdad salga a la luz. Esa es mi principal preocupación en este caso”, dijo Bianchi a El Diario.
Supo de los abusos hace 3 años, cuando una de las víctimas le relató el calvario que atravesó siendo alumno en el Seminario, a cargo del cura Ilarraz.
“No tengo por qué dudar de todo lo que me contó. Le creo. Además, yo pude darme cuenta de lo afectado que había quedado esta persona, a pesar de los años que han pasado de esos hechos”, señaló.
Bianchi se mostró esperanzado de que la causa Ilarraz se investigue a fondo, no quede impune, y “salga a la luz la verdad, le duela a quien le duela”.
Fuente: Análisis Digital
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