CASO MALVINO: EL PADRE DE UN SOSPECHOSO ADMITIÓ QUE SU HIJO PARTICIPÓ DE LA PELEA
El padre de uno de los jóvenes correntinos sospechados por la muerte de Ariel Malvino reconoció ayer que su hijo y un amigo participaron de la pelea. Eso sí: según el padre en realidad su hijo y el otro muchacho fueron las víctimas. “De comedidos ellos entraron a separar una pelea y terminaron recibiendo una paliza”, dijo a Clarín Horacio Pozo.
Esta versión encaja en la estrategia de defensa de las familias de los jóvenes correntinos. Pretenden demostrar en la Justicia que Ariel Malvino empezó con los golpes y que sus hijos no tuvieron más remedio que defenderse. Su muerte, entonces, habría sido accidental.
Ayer fue la primera vez —el crimen fue hace 20 días— que un padre reconoce públicamente que su hijo estuvo en la pelea. De acuerdo a los rumores que circulaban en Corrientes, Horacio Pozo (h) había vuelto de Brasil con un ojo morado e hinchado. Ayer su padre lo admitió. “También tenía moretones en otras partes… Recibió varias patadas cuando estaba caído”, afirmó.
Pozo también aseguró que su hijo tiene una contextura modesta, “pesa sólo 65 kilos” y que es un muchacho tranquilo. “«él y sus amigos son pacíficos. No tienen antecedentes penales ni policiales. Acá hay que descartar que ellos hayan tenido intencionalidad de matar o de agredir.”
Clarín, sin embargo, relató este fin de semana que al menos dos de sus amigos, los hermanos Lautaro y Eduardo Braun Billinghurst, tienen fama de pendencieros. Es más: un inspector municipal, Marco Molina, denunció que hace cuatro años le dieron una paliza. El inspector, además, contó que no se animó a avanzar con la denuncia contra sus atacantes porque pertenecían a una de las familias más importantes de la provincia.
Horacio Pozo, actual subsecretario de Turismo de Corrientes, atendió ayer a Clarín y a otros dos medios de Buenos Aires en la puerta de su despacho. Fue amable y una vez su rostro delató que estaba a punto de quebrarse. Hizo un puchero, tragó aire y siguió. Los ojos se le pusieron vidriosos pero sólo fue un instante.
En la entrevista, Pozo planteó que la muerte de Malvino fue simplemente una tragedia: “Creo que se trató de un accidente. Para mí que si los chicos que estaban con Malvino lo hubieran asistido, él se hubiera salvado”.
De acuerdo a la versión que hacen circular allegados a los muchachos, sólo dos de ellos habrían participado de la pelea: Horacio Pozo y Eduardo Braun Billinghurst. El resto, se dice, estaba en una posada con unas chicas. A la mañana siguiente a la pelea, dijo ayer Pozo, los jóvenes “prefirieron” irse de Ferrugem y se fueron en busca de un sitio más tranquilo. “Se quedaron —sostuvo— un día en la posada Meia Lua, en Praia do Rosa”, una playa vecina a Ferrugem.
Los amigos permanecieron juntos apenas un día más. “Después volvieron tal como tenían programado desde el inicio de las vacaciones”, aseguró Pozo.
Allegados a los jóvenes dijeron ayer a Clarín que cinco de los amigos regresaron en el Toyota Corolla de los Braun: los hermanos Lautaro y Eduardo, Horacio Pozo, Francisco Méndez y Andrés Gallino. Gonzalo Marasco volvió en micro. Y Germán Braillard Poccard fue a Bombinhas, donde veraneaban sus padres.
“Cuando salieron de Brasil desconocían que Malvino había muerto”, sostuvo Pozo. Y desmintió que hayan ingresado a la Argentina de manera ilegal: “Entraron por el paso fronterizo de Bernardo de Irigoyen. Esto tiene que estar registrado porque cuando salieron de Brasil entregaron sus visas”.
Al parecer uno de los jóvenes que volvió en el auto hizo los trámites de migraciones con su pasaporte porque no tiene DNI. El pasaporte estaría sellado, lo que serviría para probar que salió legalmente de Brasil.
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