Caso Marita Verón: liberaron a todo el clan Alé
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La banda es juzgada por extorsión y lavado. “No hay riesgo de fuga”, dicen los jueces.
Los integrantes del clan Ale, sospechados de integrar una banda dedicada al lavado y la extorsión y a quienes Susana Trimarco acusa por la desaparición de su hija, Marita Verón, quedaron en libertad porque “ha desaparecido el riesgo de fuga”, según el Tribunal que los juzga en Tucumán.
La medida beneficia a Rubén “La Chancha” Ale, María Jesús Rivero, Fabián Antonio González, Ángel “Mono” Ale, Hernán Horacio Lazarte, Ernesto Santos Catulo, Marcelo Manca, Carlos Rolando Ocampos, Enrique Lorenzo Chanampa, Sergio Francisco Parrado, Víctor Alberto Suárez y Oscar Roberto Dilascio.
“Se ha recuperado plena vigencia el derecho a seguir el juicio en libertad, teniendo en cuenta los tiempos de detención que llevan los acusados”, dice el fallo. Los magistrados dictaminaron que los imputados “cumplieron con la prisión preventiva sin haberse producido ningún intento de fuga”.
Esos argumentos usaron los jueces Alicia María Noli, Domingo José Batule y Gabriel Eduardo Casas. En total hay 16 imputados por asociación ilícita.
Los miembros del clan Ale, a quienes Susana Trimarco vinculó con la desaparición de Marita en 2002, son juzgados desde hace 9 meses por lavado de activos provenientes de distintas actividades ilícitas, incluida la trata de personas con fines de explotación sexual.
También se los acusa de presunta producción y comercialización de drogas ilegales, tenencia ilegítima de armas de fuego y cobro extorsivo de acreencias propias y de terceros.
Estaban con prisión preventiva y ahora gozarán de la libertad mientras avanza el proceso impulsado por la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y la Unidad de Información Financiera (UIF).
La Unidad de Información Financiera (UIF) es querellante en el juicio que se lleva adelante contra Ale y elevó un informe en que se habían cometido maniobras financieras por casi 40 millones de pesos, con una larga lista de propiedades inmuebles, más de 100 vehículos entre autos y camiones y 72 armas de fuego.
Un caso conmocionante
María de los Ángeles Verón, Marita, tenía 23 años, un marido y una hija cuando desapareció.
Aquel 3 de abril de 2002 había salido de su casa para hacerse un chequeo médico, pero no llegó lejos: a los pocos metros, un auto rojo se le cruzó en el camino, alguien le pegó un culatazo y se la llevaron. Vivía en Tucumán.
El caso de Marita es un símbolo de la lucha contra la trata de mujeres.La batalla de su familia por encontrarla permitió acreditar que había sido capturada por una banda de tratantes con conexiones en varias provincias.
Si bien a ella no la pudieron encontrar, los operativos realizados en su búsqueda permitieron liberar a más de 2 decenas de chicas que eran prostituidas por la fuerza, en una especie de esclavitud moderna.
Hay testigos que declararon haberla visto luego del secuestro, caminando mareada por las afueras de Tucumán, vestida con ropas de noche que no eran de ella.
Otros aseguraron que la obligaban a prostituirse en whisquerías de La Rioja.Y distintos testigos señalaron que había sido “vendida” a una organización, a cambio de 2.500 pesos.
El Tribunal de la Cámara Penal de Tucumán condenó a penas de entre 22 y 10 años de prisión a los diez condenados por el secuestro y promoción de la prostitución de Marita Verón. Ninguno de ellos pertenece al clan Ale.
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