CASO MOLINA: EL GOBIERNO EVITA PRESIONAR A CUBA Y BUSCA EL DIÁLOGO
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, puso hoy paños fríos al conflicto suscitado con Cuba por la médica Hilda Molina, al afirmar que el problema se resuelve “dialogando” y “respetando las idiosincrasias de cada pueblo”, sin presionar ni maltratar a sus gobiernos.
“Lo que pasó, pasó. Lo que tenemos que hacer es trabajar, encontrar una salida producto del diálogo, ayudar a que se reencuentren las familias”, sostuvo Fernández al ser consultado por radio La Red.
Fernández, quien evitó mencionar si se está negociando la posibilidad de un encuentro de Molina con su familia en un tercer país, sostuvo que las gestiones con Cuba se deben hacer “con respeto”, ya que, aseguró, las soluciones “no se construyen presionando o maltratando a los pueblos, o a sus gobernantes”.
Finalmente, como informó Clarín (Archivo 24-12-2004), Hilda Molina no pasará la Navidad con su hijo Roberto Quiñones y sus nietos en Buenos Aires, tal como reclamaron sus familiares y el Gobierno desde Argentina a Fidel Castro, reacio a darle el permiso de salida a la neurocirujana disidente.
Pero el caso, cuyo manejo desató un conflicto con Cuba y una crisis entre la Cancillería y la Rosada, entró en un compás de espera y en silencio absoluto a pedido del Ejecutivo.
A pesar de la negativa de Castro a dejarla salir —mensaje que envió a Buenos Aires en la carta que le respondió a otra misiva de su par argentino—, el presidente Néstor Kirchner decidió insistir en negociaciones “con una actitud amigable, y no de confrontación” para no afectar las relaciones bilaterales.
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