CASO MOLINA: LA MÉDICA CUBANA NO PODRÁ REUNIRSE EN NAVIDAD CON SU FAMILIA
Finalmente, Hilda Molina no pasará la Navidad con su hijo Roberto Quiñones y sus nietos en Buenos Aires, tal como reclamaron sus familiares y el Gobierno desde Argentina a Fidel Castro, reacio a darle el permiso de salida a la neurocirujana disidente. Pero el caso, cuyo manejo desató un conflicto con Cuba y una crisis entre la Cancillería y la Rosada, entró en un compás de espera y en silencio absoluto a pedido del Ejecutivo.
Ayer, el Gobierno insistió que “no está haciendo gestiones” para que Molina pueda reunirse en España con su familia, pero dijo seguir con “preocupación” el caso. A su vez, una fuente de alto nivel dijo a la agencia oficial Télam que las relaciones con Cuba “no están afectadas” por las derivaciones de la saga Molina.
A pesar de la negativa de Castro a dejarla salir —mensaje que envió a Buenos Aires en la carta que le respondió a otra misiva de su par argentino—, el presidente Néstor Kirchner decidió insistir en negociaciones “con una actitud amigable, y no de confrontación” para no afectar las relaciones bilaterales, agregó la fuente.
La fuente indicó que el placet del designado embajador en Cuba, Darío Alessandro, podría ser tratado por el Senado “a fines de enero o principios de febrero”, en el marco del llamado a sesiones extraordinarias. Y su designación, aclaró la fuente, tuvo el “visto bueno” del gobierno de Fidel Castro y “acomodó” el vínculo diplomático con la Argentina, que había “perdido un tanto el rumbo” por el proceder del saliente embajador Raúl Taleb, señaló la fuente.
Taleb debió renunciar durante el sacudón diplomático que se provocó en las relaciones con Cuba pero también en la Cancillería la entrada a la Embajada de Argentina en la isla de Molina y su madre. Por esa razón también pagó con su puesto el jefe de gabinete del canciller Bielsa, Eduardo Valdés, a quien sus compañeros seguían llorando ayer.
Fue el canciller Rafael Bielsa quien en setiembre le pidió ayuda a su par español, Miguel Angel Moratinos, por Molina. El pedido lo reiteró la semana pasada en el pico de la crisis. Y aunque en el Gobierno ahora lo niegan para evitar más exposición en los medios, aunque la televisión española grabó un mensaje navideño de ella dirigido a la audiencia ibérica.
En el curso de la semana pasaron por la Casa Rosada el embajador argentino ante España, Carlos Bettini, y el flamante diplomático de España en el país, Carmelo Angulo Barturen. A su vez, Hilda Molina fue visitada en su casa por un funcionario de la Embajada española en la isla.
La opción de que el encuentro se realizara en España fue sólo una de las propuestas llevadas la semana pasada al gobierno cubano por el mediador argentino ante el conflicto, Alfredo Forti. La Habana las rechazó y es muy probable que lo que ahora se negocie sea “simplemente” la salida de la mujer de la isla.
Argentina se apoya en las gestiones que España está realizando ante la Unión Europea para que ésta revise sus sanciones a Cuba. Fidel Castro ha respondido con la liberación de disidentes presos. Pero resultaron llamativas las críticas lazadas ayer por el canciller cubano Felipe Pérez Roque, quien pese a las negociaciones en danza consideró que la Unión debe “rectificar” su política hacia Cuba.
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