CASO NATALIA: AUTOPSIA HABRÍA DESCUBIERTO MARCAS DE JERINGA
Una nueva autopsia practicada al cadáver de Natalia Di Gallo, la adolescente de 16 años que fue encontrada violada y asesinada el 1 de enero del año pasado en el Parque Pereyra Iraola, habría detectado que el cuerpo presentaba marcas de jeringa en la zona del muslo, lo que indicaría que habría sido adormecida antes del crimen.
La nueva autopsia fue realizada en la Asesoría Pericial del Departamento judicial platense, con la intervención de la perito forense Miriam Telma González, a pedido de los padres de Natalia, Juan e Hilda Di Gallo ante la posibilidad de que las pericias anteriores podrían haber sido adulteradas.
“Estamos seguros de que esta nueva autopsia cambiará el curso de la investigación”, dijo el abogado de la familia, Daniel Mazzocchini, quien explicó que “se tomaron muestras tejido muscular de la zona del muslo, donde se supone que existen marcas de cuatro o cinco pinchazos realizados con agujas hipodérmicas”.
De acuerdo con el letrado ahora hay que ver si la joven fue inyectada con alguna sustancia tóxica para adormecerla con el fin de violarla y asesinarla, al tiempo que las marcas podrían tener conexión con el hallazgo en el Renault 11 de Gómez de una aguja hipodérmica.
“Estos pinchazos no habían sido advertidos por ninguno de los peritos de la causa por lo que quienes intervinieron antes tendrían que asumir sus responsabilidades”, dijo el abogado.
Gómez era amigo de Natalia y fue quien la vio por última vez cuando pasó a buscarla en su auto por su casa del partido de Florencio Varela el 29 de diciembre de 2003 y la llevó al Parque Pereyra, en Berazategui.
Según relató el joven, en esa oportunidad llegó un hombre armado que tras romper uno de los vidrios del auto con el fin de sustraerlo, pero como no pudo lograr su objetivo, lo obligó a entrar en el baúl y se llevó a Natalia.
La chica fue encontrada muerta y con signos de violación el 1 de enero de 2004 en otro sector del parque dentro de una bolsa de residuos.
La madre de la joven dijo que “desde el principio comparamos el crimen de nuestra hija con el de María Soledad Morales”, la joven drogada, violada y asesinada en 1990 en Catamarca en un hecho que según se develó posteriormente habían participado personas vinculadas al poder provincial.
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