CASO PACHECO: EL ACUSADO CONFESÓ QUE MATÓ AL FUNCIONARIO
El único detenido por la muerte de Héctor Edgardo Pacheco confesó antes de ayer en Tribunales haber asesinado al delegado del Tribunal de Cuentas en la Caja de Jubilaciones de la provincia, quien fue encontrado en su casa el viernes pasado, con tres disparos en la nuca.
Se trata de un joven streeper, quien dijo haber matado al funcionario mientras intentaba robarle dinero que, suponía, se encontraba guardado en algún lugar de la casa, ubicada en Crespo 3725 -frente al Parque Garay-.
Este asesinato tuvo fuerte repercusión pública, sobre todo por las funciones que prestaba la víctima al servicio del Estado provincial. Por ese motivo, desde un primer momento surgieron diversas hipótesis sobre lo ocurrido, algunas ligadas con su trabajo y, otras, con el plano estrictamente privado de Pacheco.
Según trascendió de fuentes ligadas con la causa, la víctima se habría comunicado telefónicamente con una agencia para la cual trabajaba el detenido quien, al tomar conocimiento de la llamada, se dirigió a la casa de Pacheco.
Lo habría hecho sin dar aviso a la agencia, con la finalidad de no tener que repartir con la empresa el dinero recibido a cambio de su servicio.
Previamente, en la casa de Pacheco estuvieron otras personas que no tendrían vinculación con el asesinato.
El propio Pacheco abrió la puerta al streeper, quien ya había estado en esa casa en otras oportunidades. Según el testimonio del detenido, en el pasado había observado que la víctima portaba importantes sumas de dinero en su bolsillo, por lo que supuso que en la casa habría un monto considerable para ser robado.
EL REVÓLVER
El detenido habría dicho que encontró un revólver calibre 38 que Pacheco guardaba detrás de un armario. Lo tomó y, mientras la víctima se encontraba acostada y de espaldas, lo apuntó en la nuca sosteniéndole fuertemente la cabeza y comenzó a pedirle la plata.
En ese momento _y siempre de acuerdo con la versión del detenido se le habría escapado un disparo. Fue entonces cuando decidió “rematarlo” con dos tiros más que impactaron a pocos centímetros del primer tiro.
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