CASO PACHECO: EL PROFESOR DE GIMNASIA QUEDÓ EN LIBERTAD
El sábado por la noche, aproximadamente a las 21, el profesor nacional de Educación Física que estaba “detenido, no imputado” recuperó su libertad, por lo que la pesquisa iniciada sobre la muerte de Héctor Pacheco, ejecutado fríamente de tres balazos en la nuca- volvió a fojas cero.
El joven profesor de gimnasia estuvo ayer en la redacción de este diario, junto a sus familiares, y calificó su experiencia como un verdadero “garrón”, debido al trato que le dispensaron los investigadores.
A partir de tomar conocimiento de la muerte del contador Pacheco, el entrenador se puso a disposición de los pesquisas. Sin embargo esta actitud no fue bien correspondida.
Visiblemente amargado el joven indicó que “debí pasar por esta ingrata experiencia; fui esposado a un calabozo mugriento”, dijo- sin que haya ningún elemento de sospecha. Le daba clases a Pacheco, como a tantas otras personas”.
Por último el profesor de gimnasia dijo que “más allá de la muerte de un amigo, el resarcimiento al daño moral que sufrí yo y mi familia, nunca lo voy a encontrar”, sentenció.
La pesquisa
Mientras tanto la policía continúa con la investigación del caso y en este orden trascendió que, a partir de algunos datos, intentan reconstruir los últimos momentos de la víctima.
No obstante no son pocas las dificultades que afrontan los investigadores por cuanto el perfil de Pacheco lo sindica como una persona sumamente reservada y solitaria. “Llevaba una vida casi hermética”, opinó hoy un oficial consultado.
No estaba amenazado
La misma fuente reveló que Pacheco no estaba amenazado ni afrontaba por estos días la investigación de algún asunto delicado. Así se desprende de una ronda de consultas a las fueron sometidos los compañeros de trabajo de Pacheco y sus superiores.
Cabe recordar que el infortunado profesional -abogado y contador público nacional- se desempeñaba como contador fiscal, era integrante del Tribunal de Cuentas y actualmente estaba comisionado en la Caja de Previsión Social. Además era profesor en la escuela de Servicio Social.
Conocía al asesino
También en las últimas horas se conocieron detalles sobre el lugar donde se consumó el crimen, es decir, el propio domicilio del contador, en calle Crespo 3725, frente al parque Juan de Garay.
Quizás la única certeza sobre este episodio radica en que Pacheco le franqueó el acceso a su vivienda, a quien se convertiría luego en su asesino. Así se desprende de los peritajes realizados en puertas y ventanas del inmueble que no presentan ningún tipo de violencia.
Otro de los elementos que permiten conjeturar que la víctima conocía al asesino son las colillas de cigarrillos halladas en un plato que estaba junto al cadáver. Pacheco no fumaba y seguramente fue el mencionado quien le acercó el platillo para dejar las cenizas y apagar las colillas.
Con “una 38”
Pacheco fue ultimado de tres certeros disparos realizados con un arma de fuego, calibre 38, a muy corta distancia y que impactaron en la zona de la nuca.
Al momento de la muerte el profesional se encontraba en la posición típica como para recibir masajes. Es decir, acostado boca abajo, con las manos bajo el mentón. Tenía puesto un slip, semicubierto con una toalla y con talco en la espalda.
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