CASO PRATO: EL DETENIDO DIJO QUE NO ES AUTOR DEL CRIMEN
Por espacio de casi dos horas declaró el lunes ante el juez de Instrucción de la Séptima Nominación, el detenido implicado en la muerte de Mirtha Rotondo de Prato. Ante el doctor Diego de la Torre, el sospechoso habría negado cualquier responsabilidad en el homicidio de la dueña de la ferretería ubicada en La Rioja y San José.
De todas maneras, de acuerdo a fuentes tribunalicias, la situación del detenido sería muy comprometida debido a que la prueba de dermotest –rastros de carbono de pólvora que produce la deflagración de un disparo– en sus manos habría dado positivo.
Es otro indicio en su contra que se suma al hecho de que, en el momento de la detención en su domicilio, la Policía secuestró varias armas, entre ellas una escopeta. De acuerdo a la autopsia, la señora de Prato habría fallecido como consecuencia de dos disparos de escopeta que le produjeron lesiones en la aorta y en uno de sus pulmones, lo que le ocasionó la muerte.
También trascendió que existirían cartas que comprometerían aún más la situación del sospechoso. Por otro lado no se descarta que se amplíe la investigación a otras personas que podrían estar vinculadas con el hecho.
De acuerdo con la escena del crimen, no se observó desorden alguno y la puerta del patio estaba abierta, que es por donde creen los investigadores que se fugó el asesino de la sexagenaria. Surge ahora el interrogante de saber si la señora de Prato fue asesinada en otro lado y luego trasladada a su domicilio.
LA SEMANA PASADA
El hecho que conmocionó al barrio Roma se conoció el martes 20 de junio cuando, por la tarde, la Policía encontró el cuerpo de la mujer en el baño de su casa con marcas en el tórax. Por la noche en un operativo realizado en 9 de Julio e Irigoyen Freyre se detuvo a un hombre de más de 60 años que conocía a la víctima.
Al momento de la detención en su domicilio, el hombre atendió a los policías y cuando le preguntaron por él, les habría dicho: “Vive más adelante”, por lo que los agentes se fueron. Cuando hicieron unos pasos una vecina les dijo que el hombre al que buscaban era el que los había atendido, por lo que regresaron.
Incluso el hombre no se quería entregar y previamente habría realizado varias llamadas telefónicas, hasta con el celular del juez instructor en turno, Carlos Ferrero. Posteriormente debido a que conoce al sospechoso, dicho magistrado se excusó de intervenir y el caso pasó al Juzgado de Instrucción del doctor De la Torre.
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