CASO SCHAERER: EL FISCAL ADMITE QUE “SE PERDIÓ EL RASTRO DE LOS SECUESTRADORES”
El fiscal federal que investiga el secuestro de Cristian Schaerer, Oscar Resoagli, admitió hoy haber “perdido el rastro de la banda” que raptó al joven correntino, luego de la filtración de información que frustró los allanamientos en la ciudad de Paso de los Libres, donde se suponía que se escondían sus captores.
El funcionario judicial relató que la investigación había avanzado tanto que se estuvo “muy cerca de llegar al escondite de los secuestradores mientras algunos integrantes de la organización se encontraban en el lugar” pero admitió que desde el jueves pasado se “perdió el rastro (de la banda)” como consecuencia de las filtraciones hechas por un suboficial de la Policía Federal, quien ahora está detenido.
“La verdad es que estamos un poco desorientados desde que fracasamos con los procedimientos de Paso de los Libres”, dijo. Sin embargo, el fiscal aseguró que confía en poder “encontrar a Cristian con vida” porque “hay indicios que así lo señalan”.
Ayer, un suboficial de la Policía Federal —identificado como Miguel Angel Ramírez, alias “Patrón”— fue detenido acusado de alertar sobre un allanamiento realizado en Paso de los Libres.
Fue detenido porque en unas escuchas telefónicas se detectó que le avisó del operativo, que se realizó el jueves pasado, a un tal “Saldaña” para que éste, a su vez, le avise a otra persona de apellido “Salgán”.
El operativo no tuvo resultados positivos. El objetivo no sólo era localizar a Cristian, sino detener, al menos, a tres personas: José Horacio Maidana, alias “Potrillo”; José Rodolfo Lorhman, alias “Pablo Vitari”, y a Javier Gustavo Rosco, conocido como “Carepa” o “Cordobés”.
Ninguno de los tres pudo ser localizado. Y para esto fue clave el llamado de Ramírez, quien ayer quedó a disposición del juez federal de Paso de los Libres.
Cristian Schaerer, de 21 años, fue secuestrado el 21 de septiembre cuando llegaba en su Mercedes Benz a su casa, a unas 20 cuadras del centro de Corrientes. En la puerta fue interceptado por unos cuatro hombres que armados con pistolas y una escopeta Itaka lo obligaron a subir a un Fiat Duna, uno de los dos autos en los que iban.
El 6 de noviembre, con la promesa de los secuestradores de que Cristian aparecería a las pocas horas, su familia pagó un rescate cercano al millón de pesos. Pero no fue así. Desde ese día, no volvieron a tener noticias de los captores.
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