CASTELLS CON MUNICIÓN GRUESA
Raúl Castells no acepta ni ofrece tregua. Mientras el resto de las organizaciones piqueteras parece haber suavizado el conflicto con el gobierno, el barbado dirigente rosarino lejos está de bajar los decibeles. En una entrevista con La Capital, lanza una gravísima acusación: “El Registro Nacional de Armas está facilitando documentación para (Luis) D’Elía”.
-Parece el último de los mohicanos. Las encuestas marcan un altísimo grado de aceptación al presidente pero usted no para de criticarlo.
-No vemos que el gobierno tenga consenso popular o que haya una corriente popular que se haya hecho kirchnerista. Este gobierno tiene menos base social que la que tuvieron Alfonsín, Menem y De la Rúa. Puede ser equiparable al principio del gobierno de Duhalde, pero no al final. Las elecciones de Catamarca y de Santiago del Estero demostraron que lo que digo es cierto. Con tres encuestadores, a los que les pagan 50 mil pesos mensuales, baten el parche de que el presidente tiene 80% de imagen positiva.
-D’Elía, pese a haber copado una comisaría y bloqueado estaciones de servicio, no tiene sanciones. ¿Usted, que fue preso, se siente un perseguido o es que hay impunidad para el piqueterismo oficial?
-Las dos cosas. Pero no es sólo en mi contra; hay 4.500 procesados, entre ellos mi compañero Edgardo Quiroga, y 27 presos políticos. Después de la dictadura militar, el gobierno más represivo que hubo es el de Kirchner.
-Suena exagerado, Castells…
-Pero es así. Por día están llegando entre cinco y diez citaciones judiciales a distintos compañeros; nos están hostigando por no ser oficialistas.
-El gobierno dice que la inflación está controlada. Su organización tiene una especie de supermercado comunitario y está en contacto permanente con lo relacionado a los precios de la canasta familiar. ¿Qué ha pasado durante los últimos días?
-Las cifras reales son otras. El aceite, por ejemplo, en los últimos 24 meses creció un 144%; una lata de arvejas, 115%, y en la vida cotidiana de cualquier ama de casa o trabajador los aumentos repercuten fuertemente. No tiene nada que ver con lo que dice el Indec.
-¿No lo seduce la estética de la confrontación que hace Kirchner con los grupos de poder?
-Hacen política por medio de formas violentas y totalitarias. Le doy un ejemplo: el Registro Nacional de Armas (Renar), que es el organismo que otorga la documentación por tenencia y portación, ha suspendido la entrega, excepto para los grupos de D’Elía, Barrios de Pie, MTD Evita, de (Emilio) Pérsico y demás… Tienen una idea militarista de la política, por eso todo lo que se niega a ser kirchnerista es llevado al enfrentamiento. Tienen la misma concepción de lo que fue la política en los 70, donde algunos creían que la forma era matar al oponente o sentir como un triunfo salir y matar a un policía que ganaba 400 pesos por mes o dirimir un conflicto en un sindicato matando al adversario. Esa concepción no sirve para nada y terminó en un desastre. El kirchnerismo siente frustración por la lucha armada y empuja a una situación de nuevos enfrentamientos.
-¿Está denunciando que el sector de D’Elía está armado?
-Le estoy dando un dato oficial: el organismo encargado de entregar la documentación de tenencia y portación de armas, que es el único que existe en el país, está facilitando documentación para los grupos afines al gobierno. Acuérdese del encuentro que hicieron en Parque Norte, donde fueron estos grupos y ministros del gobierno, para armar grupos de choque. Si usted va como trabajador de prensa a pedir la tenencia o portación de armas, no se la van a dar, sin embargo a los grupos afines sí.
-¿Pero cuál sería la finalidad de esa estrategia?
-Calculan que el conflicto social se puede agravar y, de esa forma sacar a esos grupos de choque, no ya para ocupar una estación de servicio Shell sino para que actúen contra los opositores políticos.
-¿Cómo evalúa la pelea entre Kirchner y Duhalde?
-Es una disputa por los cargos, no por el poder. El peronismo mete a todos los argentinos en la disputa interna. Esto tiene más de Titanes en el Ring que de pelea política verdadera.
-Debe reconocer que hay diferencias entre el plan económico de Kirchner y el de la década menemista.
-No, no hay gran diferencia. Los que se beneficiaron con Menem, por ejemplo Repsol, siguen beneficiándose con Kirchner.
-Se le quebró su grupo, se fueron decenas de militantes…
-(Interrumpe). El gobierno, cuando no nos puede meter preso, nos hace campañas de prensa. Algún día van a mostrar y decir que en nuestro centro comunitario se comercializa droga, que hay armas… O van a presentar a alguna mujer en televisión diciendo que la hemos violado. Este es el gobierno más sucio para hacer política. Hace dos años estábamos con 60 mil personas en Plaza de Mayo y nos pusieron una bomba que dejó 27 heridos.
-Lo cierto es que el gobierno logró bajar el nivel de conflictividad en las calles con los piqueteros.
-Lo que hubo es una coptación y compra muy grande de dirigentes y organizaciones sindicales. No es por una cuestión ideológica, es por plata, por prebendas… Se hacen oficialistas a cambio de prebendas del gobierno. A nosotros nos ofrecieron la Dirección Nacional de Política Comunitaria, con 4.000 pesos de sueldo y 6.000 de gastos de representación. Me decían: “Castells, ha peleado tanto… véngase de este lado del mostrador”.
-¿Cómo era su trato con Kirchner antes de la ruptura?
-Nos daba un trato privilegiado. El 9 de junio del año pasado le dije: “A usted muchos vienen a palmearle el hombro para sacarle dinero, pero no se olvide que en cada obsecuente se esconde un traidor”. Se lo dije por todos los D’Elía que se enriquecen a costa de las prebendas.
Este contenido no está abierto a comentarios

