CASTELLS RECUPERÓ SU LIBERTAD, TRAS DOS MESES DE HUELGA DE HAMBRE
Tras dos meses de huelga de hambre y decenas de marchas por el Centro encabezadas por su esposa, Nina Pelozo, el líder piquetero Raúl Castells logró ayer lo que buscaba. La Justicia decidió excarcelarlo en la causa que se le sigue por presunta extorsión. Igualmente, quedará internado por dos semanas más en Quilmes, hasta recuperar totalmente su salud.
Castells asegura no haber cometido delito y dice ser perseguido por el Gobierno por sus reclamos sociales. Ayer hubo cierto alivio en la Casa Rosada, ya que el piquetero —dicen— dejará de presentarse como “víctima”.
La decisión fue tomada por voto dividido por la Sala III de la Cámara de Casación. Las juezas Angela Ledesma y Ana María Capolupo de Durañona y Vedia fallaron a favor de liberar a Castells, mientras que el juez Eduardo Riggi se pronunció por la negativa. Las dos juezas dijeron que Castells es una persona de “gran exposición pública que ha sido encontrado inmediatamente cada vez que fue detenido”. En cambio, Riggi estimó que el piquetero “expresa continuamente su desprecio por la ley”.
De este modo, Castells esperará en libertad la realización del juicio oral que determinará si cometió el delito de intento de extorsión en perjuicio de la empresa McDonald’s en una protesta de fines del año pasado. En aquella ocasión, Castells y sus seguidores hicieron un piquete ante al local ubicado frente al Obelisco, donde exigieron la entrega de 50 mil cajitas felices para repartir entre niños pobres del conurbano.
“Este es un triunfo de la lucha del pueblo”, dijo Castells. El mensaje aludió a Pelozo. Candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, Nina lideró los últimos días marchas por diversos puntos céntricos —incluidas las embajadas de Francia y Brasil— para lograr la libertad de su esposo. Pese a que se trata de un delito excarcelable, Castells había sido encarcelado por orden del juez Facundo Cubas por sus antecedentes. Ya contaba con una condena previa por otro piquete y tenía otro proceso abierto —aún lo tiene— por la toma de un casino en el Chaco. La prisión preventiva de Castells había sido confirmada incluso por la Cámara en lo Criminal y Correccional.
“Mi estado es mucho mejor que el de los 55 chicos que mueren de hambre por día”, había dicho más temprano Castells. Su estado de salud había sido motivo de controversia entre su propio médico, Salvador Chebel, y los forenses que lo habían analizado. Según éstos, su vida no corría peligro inmediato, pero su médico personal le pronosticaba no más de diez días de vida.
Antes de su liberación, también había expresado uno de sus deseos en caso de libertad al programa Graves y Agudos, de Radio Cooperativa: “Comer un asado con chimichurri.”
La excarcelación de Castells fue celebrada anoche por manifestantes del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) que se reunieron frente a la clínica Calchaquí, en Quilmes, donde Castells está internado. El piquetero seguirá allí dos semanas más, hasta que se reponga de la huelga de hambre.
Desde anoche, Castells ya no cuenta más con custodia del Servicio Penitenciario Federal. Esta fue retirada una vez que llegó la notificación judicial sobre la excarcelación. La Cámara de Casación dejó en manos del Tribunal Oral Criminal 6 la fijación de una caución para la liberación. El tribunal optó por que ésta fuera juratoria (es decir una simple promesa de no eludir la Justicia) y no monetaria.
La liberación de Castells seguramente retrasará el juicio oral por el piquete frente a McDonald’s. Es que el tribunal oral prioriza las causas con presos. Y si Castells seguía así, su juicio se habría llevado a cabo seguramente antes de fin de año.
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