CATAMARCA: PIERDEN EN MENOS DE UN MES A SUS DOS HIJITAS
Victoriano Gutiérrez repitió en menos de treinta días el peor de los caminos: bajó dos veces desde la Puna para denunciar que dos de sus cuatro hijos habían muerto sin asistencia médica y por sufrir enfermedades respiratorias.
Vivir en la alta montaña —en la Puna— en estos tiempos de duro invierno y con un Estado que no brinda la más mínima contención, es parte del drama que viven Victoriano Gutiérrez (60) y María Suárez (49). La pareja, en menos de 30 días, perdió a dos bebas: primero a Andrea Avelina, de 18 meses, y ahora a María Guadalupe, de 120 días de vida. Ambas murieron sin asistencia médica y como consecuencia de enfermedades respiratorias.
Andrea —tal como publicó Clarín— murió el 15 de agosto y el pasado sábado 10 de setiembre falleció María Guadalupe.
El triste camino, Gutiérrez y su compañera lo realizaron por primera vez a mitad de agosto. Juntos bajaron desde las serranías de El Cajón, en el paraje El Conejo, para denunciar la muerte de su hija Andrea Avelina.
Frente a la Justicia aseguraron que no pudieron obtener asistencia médica. En el lugar no hay una posta sanitaria o un médico para brindar asistencia. La bebé falleció por un cuadro respiratorio grave, que los forenses anotaron como “neumonía”.
A menos de un mes, los Gutiérrez volvieron a hacer el camino desde El Conejo hasta Las Morrajas, a 14 horas a lomo de mula, para informar a la Policía del destacamento de Toro Yaco la muerte de María Guadalupe.
Las duras condiciones de vida —muy bajas temperaturas, incomunicados por la lejanía, falta de atención médica y tal vez sin un abrigo adecuado— volvieron a jugar una mala pasada a estos curtidos pobladores.
En esta zona de la Puna en los puestos y parajes de los departamentos del Oeste catamarqueño, sus pobladores no tienen contención sanitaria. Además de dolidos, Victoriano y María están muy preocupados. Ellos pidieron que se determinen las causas: “Queremos ver qué tenemos”.
Fueron los Gutiérrez quienes, con gran resignación, contaron lo sucedido. En su declaración ante los oficiales de Justicia de la ciudad de Santa María, señalaron: “Tuvimos la mala suerte de perder a dos chiquitas. Ellas se enfermaron, tenían problemas respiratorios que luego les provocaron neumonía. Comenzaron con fiebre, vómitos y como estamos en el cerro, alejados de Toro Yaco, no pudimos llegar al doctor.”
El fallecimiento de María Guadalupe determinó que las autoridades judiciales y sanitarias ordenaran una autopsia para determinar las causas de estos decesos.
Pero hasta ayer no habían llegado los médicos forenses para realizarla. La ciudad de Santa María se encontraba aislada por las nevadas registradas en la cuesta de El Infiernillo, un camino difícil, que comunica a Santa María con Tucumán. Sucede que la vía más rápida para llegar a los Valles del Yokavil —donde queda Santa María— es a través de la ruta 38 hasta Acheral, en Tucumán, y de ahí volver a Catamarca, un viaje de unas 5 horas. La otra alternativa, por la ruta nacional 40, es casi imposible porque esta vía está intransitable.
El paraje El Conejo, como ya lo describió Clarín en su edición del 17 de agosto pasado, es un lugar inhóspito en las serranías de El Cajón, está a 3.500 metros sobre el nivel mar, casi en el límite con Salta, a más de 350 kilómetros de la capital provincial.
Mientras tanto el fiscal penal de Santa María, Marcelo González, dispuso que se traslade a esa ciudad a todo el grupo familiar. Es que en El Conejo quedaron dos niños de 10 y 4 años. El propósito es que se les realice un chequeo médico para determinar en qué condiciones están y para descartar que haya un posible foco infeccioso.
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