CAUTELA OFICIAL POR LA LLEGADA DE CHÁVEZ
En paralelo con la presentación en el exterior de la oferta del canje de la deuda en default, y con la mirada de la comunidad internacional posada sobre la Argentina, el Gobierno recibirá al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien arribará hoy a Buenos Aires tras haber pronunciado en Brasil una proclama revolucionaria al anunciar la expropiación de tres millones de hectáreas en manos privadas y luego de haber lanzado una dura crítica a la administración de los Estados Unidos.
Quizás a sabiendas de que en el escenario internacional un gesto vale más que mil palabras de buena voluntad, la administración del presidente Néstor Kirchner manejó la visita de Chávez con discreción. En la Cancillería se preocuparon por aclarar que no se trata de una visita de Estado, sino de una de trabajo.
Hasta el momento, trascendió que ambos mandatarios planean analizar la puesta en marcha de acuerdos petroleros y de un canal de televisión regional (ver aparte).
Desde la óptica de la oposición predominan las posiciones críticas ante la articulación de una relación formal con Venezuela que propicia el gobierno nacional. De todos modos, la centroizquierda ha manifestado su aval a los puentes tendidos entre ambas administraciones.
Según se informó, además de televisión, los presidentes de Venezuela y de la Argentina hablarán de integración energética, medicamentos e intercambio ganadero. Se supo que sobre estas áreas se ratificarán acuerdos durante la reunión que los mandatarios mantendrán mañana, a las 10.30, en la Casa Rosada.
La llegada de Chávez está prevista para esta tarde, a las 17, procedente de Porto Alegre, donde participa del Foro Social Mundial. Esta será la cuarta vez que Chávez visite la Argentina desde que asumió Kirchner. La buena sintonía entre ambos presidentes se refleja también en las ocasiones en que mantuvieron reuniones bilaterales en Caracas y en las cumbres internacionales: en total, ya mantuvieron nueve encuentros cara a cara en apenas 20 meses.
En esta ocasión, el gobierno argentino centra las mayores expectativas en la profundización del acuerdo entre las petroleras estatales Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y Enarsa, creada recientemente por Kirchner. Se establecerá un plan de negocios conjunto, que comenzará con la inauguración de dos estaciones de servicio.
Hasta ayer, en cualquier caso, no había habido confirmación oficial sobre las actividades por desarrollar.
Oposición dividida
Lejos del acuerdo, la oposición se mostró dividida, sin medias tintas, entre los que aprobaron la relación estratégica que Kirchner ha establecido con su par de Venezuela -y la firma del convenio televisivo entre ambas naciones- y los que no.
“El movimiento de Chávez no es una fuerza que me inspire confianza. No creo que sea lo más conveniente para la Argentina seguir ese camino”, señaló el presidente de Recrear, Ricardo López Murphy, quien recordó que Colombia acusa al líder venezolano de financiar a los terroristas que actúan en su territorio. “La propia retórica de Chávez no me parece la más adecuada para nuestro país” agregó.
En la misma línea, la titular de Unión por Todos, Patricia Bullrich, calificó la firma del convenio de “preocupante”, porque, según dijo, “la última ley que sacó Chávez sobre la prensa estableció un control gubernamental sobre cada programa de TV”.
Desde la centroizquierda las opiniones fueron en sentido diametralmente opuesto. “Hay un déficit informativo en las cuestiones que interesan a los pueblos latinoamericanos”, aprobó la candidata a senadora de ARI por la provincia de Buenos Aires, Marta Maffei, que elogió algunas iniciativas de Chávez en materia social y sanitaria.
Coincidió con ella el diputado Mario Cafiero (Soberanía Popular-Buenos Aires), quien apoyó el convenio televisivo por entender que “es necesario un canal que rescate los valores regionales”. Y agregó que “es muy interesante el proceso venezolano, y que tenga el apoyo de la Argentina”.
En tanto, para el analista político Rosendo Fraga la visita “refleja una política regional que en lugar de ubicar a la Argentina claramente en un eje con Brasil y con Chile, la ubica con cierta simpatía hacia Chávez, cuya figura genera varios reparos en el plano internacional”.
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