CAVALLERO: “SANTA FE NO NECESITA UN TÍTERE DEL GOBIERNO NACIONAL”
Dueño de un lenguaje vehemente, Héctor Cavallero, candidato a gobernador por segunda vez en sus 63 años de vida, explica las diferencias que lo separan del resto de los postulantes del justicialismo: “Nunca busqué padrino para una campaña electoral. La persona que elige padrino es porque tiene un complejo de inferioridad.
Con mi trayectoria, no necesito padrino. Hice una entrevista con Reutemann para demostrar que no está en contra mío. Y una entrevista con Kirchner para presentarle mi proyecto de gobierno porque me interesa la ayuda de la Nación ante la magnitud de lo que hay que abordar. Pero en ninguno de los casos para demostrar que me apoya alguien en particular. No fui a pedirle el padrinazgo a Reutemann ni a Kirchner. Los padrinos pueden servir para ganar elecciones pero no para gobernar. No me inquieta no tener padrino; por el contrario, me agranda.
La provincia no necesita un títere de nadie. No necesita un empleado del poder central. Necesita un hombre que represente a la gente, sus necesidades y que se plante firme junto a las organizaciones del quehacer provincial frente al poder central para cambiar las relaciones impositivas porque está siendo perjudicada”.
—Los otros candidatos se esmeraron en aparecer apadrinados por alguien. Hammerly por Reutemann, Obeid por Kirchner…
—Por mí que lo hagan, no los descalifico. Yo no comparto ese criterio.
—¿Néstor Kirchner apoya a todos los candidatos del PJ por igual?
—El presidente fue muy claro cuando estuve con él. No apoya a ninguno en especial. Eso es totalmente mentira.
—Pero en la provincia estuvo operando (el asesor presidencial Juan Carlos) Mazzón…
—Yo respondo por el presidente, estoy convencido de que no tiene candidato.
La primera vez que intentó llegar a la Casa Gris, tras casi seis años como intendente de Rosario, fue derrotado por una escasa cantidad de votos. Héctor Cavallero va el 7 de setiembre por la revancha. Su Partido del Progreso Social integra desde 1995 una alianza con el justicialismo que gobierna desde 1983. El diputado nacional hace enormes esfuerzos por poner en escena un discurso en el que conviven su necesidad de diferenciarse de lo hecho hasta ahora con su obligación de sostener buenas relaciones con el partido que lo cobijó tras su salida del socialismo.
“Santa Fe tiene su infraestructura productiva destruida”, sostiene Cavallero y asegura que la única forma de solucionar este problema es obteniendo créditos de organismos internacionales porque ni el presupuesto provincial ni el nacional alcanzan.
“Toda la franja oeste de la provincia no tiene agua potable. Tenemos que hacer los acueductos Centro-norte y Centro-sur. No va a haber industrias agroalimenticias si no hay agua. No hay base eléctrica, excepto en algunos sectores. Lo otro es el gasoducto que viene del norte del país que tenemos que hacerlo entrar a Santa Fe. “Es una inversión redituable porque se transforma la provincia. Es mucho más alto el costo que afrontamos por la emigración que se asienta en las grandes ciudades”, razona.
—Pero la época de los créditos internacionales ya pasó.
—Según para qué. Para obras de infraestructura, protección del medio ambiente y financiamiento de exportaciones hay.
—La provincia tuvo durante muchos años posibilidad de acceder a créditos internacionales y las grandes obras no se hicieron.
—Claro. Porque no se jerarquizó. Santa Fe tiene que poner el dinero en las obras de infraestructura productiva, de manera de producir un reordenamiento territorial y demográfico para que la gente se quede en su lugar a trabajar. Si no tenés agua, luz, rutas y encima se te inunda, es difícil.
—¿Por qué le parece que no se hizo hasta ahora?
—Santa Fe no tiene un plan estratégico que priorice qué hay que hacer. Veamos de dónde sale el dinero: del presupuesto provincial no puede ser mientras tengamos este sistema de reparto impositivo. A la Nación hay que pedirle lo que nos corresponde y que nos acompañe a los organismos internacionales. Hay que sacar créditos: hay cinco años de gracia y quince para pagarlos a una tasa muy baja. Es una inversión que te retribuye. Porque si seguimos con el agua por todas partes nadie va a pagar más impuestos. Estamos haciendo lo del avestruz: posponemos el pago del impuesto Inmobiliario, posponemos el pago de esto otro…
—No se está solucionando el problema.
—Así es. Con estas obras vas a incrementar la producción y va a haber mayor recaudación de impuestos en el futuro. Para eso hay que tener políticas activas de Estado. Acá es donde se ve la ideología.
—¿Cómo es eso?
—Si yo dejo que las cosas se arreglen solas, o que las arregle el mercado, en cincuenta años tengo la provincia desertificada, todo destruido, etcétera. Ahora, si empleo políticas activas con respecto a la infraestructura, a la posible desertificación con un plan intensivo de forestación y otras acciones, y cambio el modelo industrial de la provincia, es diferente. Si sos un conservador y querés que las cosas se conserven como están y esperás que el mercado te dé soluciones, moriste. Ahora, si tenés una ideología, que el Estado tiene que intervenir, podés solucionarlo.
—En Santa Fe parece verse más el primer modelo que el segundo.
—Porque no tiene un plan estratégico. Santa Fe tiene una Secretaría de Planeamiento y Control de Gestión que de planeamiento no tiene nada. Nosotros proponemos Consejos Departamentales que hagan el plan de cada departamento y después se hace el general. Hay que formar una secretaría técnica pesada, que esté en la Casa de Santa Fe en Buenos Aires rompiendo las pelotas todos los días. Vienen los lunes, se reúnen con el gobernador o el ministro del área y salen a pelear por el plan de caminos, los puentes, las obras hidráulicas. Hay tener una agencia de cooperación internacional y de negocios y financiamiento internacional que hoy no existe y que concentre todos esos recursos.
—Usted plantea hacer algo diferente a lo actual.
—Seguro que yo voy a hacer cosas distintas si llego al gobierno. Acá no hay planeamiento. Si hay un plan estratégico, todos los días se puede hacer el seguimiento para saber si se está cumpliendo o no. Así no te la pasás atajando penales todos los días: están de huelga los docentes, se quemaron diecisiete presos en Villa Gobernador Gálvez, el crimen de Arequito, y así vivís corriendo detrás de los acontecimientos.
—¿Por qué no existe ese plan?
—Porque se insiste en el sistema de la democracia representativa clásica, con una Cámara de Diputados y otra de Senadores. Hay que crear un Consejo Económico y Social del que participen las organizaciones sindicales del sector público y privado, las organizaciones empresariales y el Estado. Ahí se toman los grandes temas.
—Da la impresión de que el oficialismo está más dedicado a conservar al poder que a diseñar políticas de Estado.
—No sólo el justicialismo. Es un problema de la clase dirigente santafesina y del resto del país. Como no puede ser de otra manera, tenemos una baja calidad de las instituciones políticas, económicas y sociales. No hay ningún instituto en estos veinte años en el país que refuerce con participación la democracia clásica. Se va a mejorar la calidad de las instituciones en la medida que éstas participen. La democracia representativa clásica es un fracaso en la argentina y en el mundo.
Para Héctor Cavallero, con el actual modelo productivo, agropecuario e industrial, Santa Fe no tiene futuro. La actual explotación “irracional e intensiva agropecuaria”, fundamentalmente con la soja, y la deforestación ocurrida a lo largo del siglo pasado, “llevarán a Santa Fe a la desertificación en no más de cincuenta años si no se crea un fondo específico urgente para proteger nuestros recursos naturales”, pronostica el diputado nacional basado en informes técnicos.
—Santa Fe es una provincia rica con mucha gente pobre.
—Hay que cambiar el modelo industrial. El cordón industrial del norte del Gran Rosario hay que transformarlo. Ese modelo industrial no sólo fracasó porque se abrió la economía y entraron cosas más baratas. También porque no se adapta a lo que es la Argentina. Son industrias basadas en alta inversión de capital y baja utilización de mano de obra. El capital es foráneo a la región, entonces la plata va a parar a otra parte. Lo único que queda es el sueldo de los trabajadores, que es poco.
Tenemos que reconvertir promoviendo otro tipo de modelo de pequeña y mediana empresa que tenga una renta empresaria que la vuelque en su región y con alta utilización de mano de obra, que es la renta social que queda. Tenemos que hacer un modelo más próximo a Rafaela que a San Lorenzo.
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