CAVENAGHI Y LOS CLUBES YA SE PUSIERON DE ACUERDO
En el frío atardecer del Hindú Club, en Don Torcuato, Fernando Ezequiel Cavenaghi se tapó las orejas con un gorro de lana negro y siguió corriendo a la par del plantel de River. El 9 de la sonrisa duradera y los muchos goles importantes tenía algunas dudas —sobre el idioma y las costumbres rusas; sobre el frío y la nieve de allá—, pero la más inmediata tenía que ver con que si la de anoche sería su última cena en River. La duda quedó despejada dos horas después: tras la práctica, se bañó, cenó y llegó la orden de arriba de abandonar la concentración.
Un indicio más, por si faltaba, de que su pase al poderoso y lejano Spartak de Moscú estaba acordado. Aunque no hubo anuncio oficial de River, todas las partes se dan por satisfechas y el viaje del goleador a Moscú es inminente. Visa de trabajo ya tiene. Y el club más campeón de la Russian Premier League lo espera con los brazos abiertos. Los mismos brazos abiertos que muestra River ante semejante venta…
El acuerdo entre los clubes indica que River recibirá 9.100.000 dólares limpios por la transferencia. Y, lo que el club ruso le ofrece a Cavenaghi —2 millones por cada uno de los cuatro años de contrato— también hace sonreír al jugador. ¿Qué resta acordar entonces para decir que Cavenaghi ya es jugador del Spartak? Que su representante, Néstor Sívori, hable telefónicamente con los directivos rusos para terminar de acordar detalles menores del contrato.
La razón por la cual aún no hay anuncios oficiales con bombos y platillos es sencilla: recientemente viene de frustrarse el pase del propio Cavenaghi al CSKA, también de Moscú. Entonces, por ahora nadie quiere celebrar antes de tiempo, aunque entre los allegados a Marcelo Simonián —empresario que arrimó la oferta del Spartak— ya dan por cerrada la transferencia.
Y en River, claro, ya piensan en todo lo que van a hacer con esos dólares: retenerlos a Gallardo, Salas y Tuzzio; seguir disfrutando a Maxi López, Mascherano y Lucho González; seguir pensando en refuerzos como el Cata Díaz…
La historia del cambio del CSKA por el Spartak es conocida: desaparecidos los primeros, el emisario del Spartak que estaba en Buenos Aires cerrando la contratación de Clemente Rodríguez, hizo un tirito por Cavenaghi. Y en River, que querían venderlo sí o sí luego del problema que había surgido entre el delantero y el técnico Leonardo Astrada, lo recibieron con honores.
Ayer, sabiendo que tenía las horas contadas, Cavenaghi se presentó a la mañana en el Monumental para realizarse los estudios médicos. Luego viajó hasta Don Torcuato, como el resto de los jugadores de River, en micro. Ahora, un largo vuelo de avión lo separa de la nueva camiseta —roja— con la que gritará sus nuevas conquistas.
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