Cayó “El lágrima” Ríos, el narco de la ametralladora
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2017/05/l%C3%A1grimar%C3%ADos.jpg)
Es el acusado de balear las casas de los vecinos que lo denunciaron y filmaron, fue atrapado en un hotel alojamiento junto a dos cómplices.
Detuvieron a tres sospechosos por el ataque con ametralladoras a vecinos de Ingeniero Budge que denunciaron a narcos del barrio. Matías Ríos (29), conocido como “El Lágrima”, Nicolás Molina (26), alías “Gordo Nico”, y Jonathan Morales (21), apodado “Banana” cayeron en un hotel alojamiento de Lomas de Zamora.
En total se realizaron al menos 18 allanamientos, en los que participó el jefe de la Policía Bonaerense, Fabián Perroni. Según fuentes oficiales, en uno de los tantos operativos encontraron las llaves de un auto Honda Civic, dentro de un almohadón de un sillón de una casa.
El vehículo estaba estacionado a unos 30 metros de la casa y en su baúl había ropas similares a las que se ven en el vídeo del ataque, viralizado por los presuntos narcos, acusados de vender paco en la zona de Saladillo y las vías. Los policías, también, secuestraron municiones.
Al mismo tiempo, se allanó un hotel ubicado en el cruce de Camino de Cintura y Olimpo, donde según fuentes policiales detuvieron a “El Lágrima”, el “Gordo Nico” y “Banana”. Los tres están imputados por los delitos de “amenazas agravadas por el empleo de arma de fuego” y “portación de arma de guerra”.
La embestida que originó la investigación ocurrió el 6 de mayo, cuando dos hombres se filmaron mientras baleaban con una ametralladora el frente de la casa de Guillermo Carrasco, un vecino que había participado de encuentros barriales para combatir a los vendedores de paco.
Los vecinos de Ingeniero Budge, cansados de la corrupción que vivían en su barrio, en marzo decidieron comenzar a enfrentar a los narcos luego de un enfrenamiento a tiros entre dos bandas que se disputaban el manejo de la zona.
Hace ya un año, la calle Saladillo, se había transformado en una zona corriente de droga. En el cruce con las vías del tren Belgrano Sur se formaban filas interminables de adictos desesperados por comprar paco. “No podíamos seguir así. Nos dimos cuenta de que algo teníamos que hacer”, contó Carrasco.
Este contenido no está abierto a comentarios

