CAYÓ MÍTICO ESTAFADOR
Estafas ingeniosas y suculentas. Golpes incruentos y contactos precisos. Héctor Tito Rima se convirtió en leyenda la década pasada como “cerebro” del Robo del Siglo, en Rosario.
Desde entonces estuvo prófugo, pero doce años de clandestinidad llegaron a su fin hace dos semanas. Cayó en la costa atlántica, donde lo apresó la Policía Federal, la fuerza que en algún momento estuvo sospechada de permitir que eludiera su destino de celda. Entre los pedidos de captura que le saltaron figuran el fabuloso Robo del Siglo, ocurrido a fines de 1992 con un botín de 30 millones de pesos, y un intento similar sucedido cinco años después, también en Rosario. Pero, según fuentes de la Justicia federal, para Tito al menos el primero de estos golpes ya prescribió. Rima fue detenido a mediados de este mes en Mar del Plata y el 20 de abril pasado fue trasladado a Rosario.
El juez federal Carlos Vera Barros lo indagó ese día por los dos golpes y, según trascendió, Tito prefirió no abstenerse y dio su versión sobre ambos casos. Al final de la jornada, volvió a la ciudad de Buenos Aires, donde quedó alojado en una dependencia de la Federal. Además de los dos robos ocurridos en Rosario, tiene al menos otras dos causas pendientes en distintos lugares del país.
Pese a que Rima ha presentado pedidos de prescripción en las dos causas rosarinas, al menos la última no estaría prescripta. Dijo una fuente judicial: “Depende de la calificación que haga el juez. Si fuera hurto y falsificación en grado de tentativa, también este caso estaría prescripto. Pero habrá que ver cuál es la carátula”.
El Robo del Siglo fue cometido el 23 de diciembre de 1992, cuando 30 millones de pesos –entonces convertibles a dólares– en billetes de 500 mil australes salieron del Tesoro Regional Rosario del Banco Central de la República Argentina, con el aval del gerente y de otro funcionario bancario, quienes finalmente terminaron absueltos.
La salida del dinero se concretó como respuesta a un falso pedido del BCRA, perpetrado por una banda a través de intervenciones de líneas telefónicas, documentos y credenciales falsas, y de la actuación de tres estafadores que se hicieron pasar por inspectores de la entidad.
El dinero fue entregado en el aeropuerto de Fisherton al trío de impostores, que viajaría con el dinero en un avión de Austral que nunca llegó por un desperfecto técnico. Pero los estafadores no se amilanaron: alquilaron dos avionetas que volaron hasta San Fernando, donde el rastro del dinero se desvaneció. La estafa se descubrió la misma tarde, cuando el gerente cayó en la cuenta de que había sido engañado.
El 18 de abril de 2002 el Tribunal Oral Federal Nº 5 de Buenos Aires condenó a cinco personas y absolvió a otras seis por este golpe. Fueron penados dos imprenteros, por producir la documentación falsa, un uruguayo que se hizo pasar por inspector, un ex empleado bancario que le dio información a la banda y uno de los planificadores del robo. Todos recibieron sentencias de entre tres años y medio y cuatro años de cárcel.
Pero Tito nunca fue juzgado y ahora para él la causa está prescripta.
Había sido apresado en enero de 1993 en Esperanza, Santa Fe, en la casaquinta de su mujer Eleonora Garbagnoli. Seis meses después, logró salir en libertad bajo caución con avales falsos de una propiedad que cubría los 400 mil pesos requeridos.
Cuatro años más tarde, Tito casi lo hace de nuevo. El 2 de mayo de 1997 la Policía Federal detuvo al gerente del Tesoro Regional Rosario del BCRA, a un empresario del rubro transportadora de caudales y a un abogado. Los acusaban de haber intentado defraudar al Estado por 20 millones de pesos, cambiando billetes apócrifos, al parecer fabricados a instancias de Rima, por verdaderos.
Según la pesquisa, el golpe debió haberse consumado el miércoles 30 de abril de 1997, cuando cuatro sacas con los 20 millones llegarían a Rosario por avión y serían trasladadas por un blindado fuera del horario de atención al público. Maniobra que terminaría de concretarse el feriado del 1º de mayo, con el cambio de billetes, para sacar los verdaderos antes de la apertura el viernes 2.
Pero la denuncia del entonces gerente del Tesoro Adolfo Beltrán Zaniboni permitió abortar la maniobra. Este último fue detenido bajo la acusación de ser parte de la banda –aunque luego fue sobreseído–, al igual que el abogado Aldo Saita y el ex gerente de la transportadora de caudales Milano y luego titular de la firma Triangle Carlos Arriola, quien admitió que conocía a Tito.
El 24 de noviembre de 2003, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario condenó a penas de 3 años y medio de prisión a Saita y Arriola por intento de hurto y puesta en circulación de dinero falso. También, ordenó investigar la responsabilidad de la Federal por la ausencia en el banquillo de Tito, a quien los pesquisas siguieron hasta el momento de las tres detenciones, aunque se les esfumó.
Antes de este juicio, el nombre de Rima había sido vinculado con los robos de 70 cajas de seguridad bancarias en Buenos Aires, Rosario (aquí hubo casi una decena de denuncias) y Uruguay. La organización fue desbaratada en abril de 2001, cuando se halló en una sucursal porteña del Banco Río parte del botín de diez millones de dólares –en su mayoría joyas, monedas y lingotes de oro– en una caja a nombre de Horacio Rossi.
Rossi era el célebre integrante de la organización derechista Tacuara que participó en 1963 del sangriento golpe al policlínico bancario y que a mediados de los 70 secuestró al presidente de Fiat Francia en París, liberado tras pagarse un rescate de dos millones de dólares. Según trascendió, la de las cajas de seguridad es otra de las causas por las que Tito ahora deberá rendir cuentas a la justicia, ya que está acusado de ser quien proporcionaba datos sobre la clientela y los bancos que convenía golpear. Doce años después, parece habérsele acabado la impunidad.
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