CAYÓ UN POLICÍA PRÓFUGO CONDENADO A PERPETUA
Un ex suboficial de la policía rosarina condenado a prisión perpetua y prófugo por un caso de gatillo fácil con dos víctimas fatales, ocurrido en 1987, fue detenido esta semana en Formosa por Gendarmería Nacional, a treinta kilómetros de la capital de esa provincia. Lo interceptaron en un control de rutina sobre un ómnibus proveniente de Buenos Aires, informaron fuentes de la fuerza. Según la misma versión, en la madrugada de ayer fue trasladado a Rosario y quedó detenido a disposición de la sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Penal.
De acuerdo con fuentes policiales, sólo dos de los cuatro uniformados condenados por ese hecho, entre ellos el hijo de un conocido comisario, estaban cumpliendo en libertad la pena, mientras que el hombre apresado cerca de la frontera con Paraguay y otro suboficial se fugaron en 1991 del penal policial. En el caso del agente recapturado –arriesgó un abogado penalista local–, la pena no estaría prescripta ya que, para el caso de perpetua, deberían haber pasado 20 años. Y pasaron 19.
Según reza el informe del Foro Memoria y Sociedad sobre casos de gatillo fácil en la provincia de Santa Fe, el 24 de abril de 1987 dos jóvenes fueron fusilados por cuatro policías en Pueyrredón y pasaje Coulin. Gustavo Boccutti recibió ocho plomos policiales y la otra víctima, Antonio Silvano, siete.
El entonces juez de Instrucción de la 3ª Nominación Rubén Darío Jukic (hoy camarista) procesó a los cuatro uniformados: el oficial ayudante Adrián Santa Cruz, los cabos Juan Carlos Bardone y Juan Carlos Romero, y al agente Raúl Barrios, por doble homicidio calificado.
Según fuentes judiciales, el Juzgado de Sentencia Nº 1, en aquel tiempo a cargo del magistrado Benjamín Ábalos, condenó a los cuatro policías a prisión perpetua, lo que fue ratificado en 2001 por la sala I de la Cámara Penal. Pero, tras conocerse la sentencia, Bardone y Barrios se fugaron del penal policial que por entonces funcionaba en la seccional 6ª, de acuerdo con la misma versión. Santa Cruz y Romero están cumpliendo su pena en libertad –aseguraron fuentes policiales–, mientras que de los prófugos no volvió a tenerse noticias hasta esta semana.
Voceros de Gendarmería informaron que, en la madrugada del pasado lunes 13, efectivos del Escuadrón Nº 15 de la capital formoseña, que depende de la agrupación Nº VI con asiento en esa ciudad, efectuaron un control de rutina sobre el pasaje de un colectivo de larga distancia proveniente de Buenos Aires, en un puesto ubicado treinta kilómetros antes de llegar a esa localidad, en la ruta nacional Nº 11.
Según estos portavoces, al chequear la identidad de un pasajero, identificado como Raúl Barrios, vieron que estaba vigente un pedido de captura emanado por la Cámara Penal rosarina por estar condenado a prisión perpetua. Por lo tanto, lo dejaron detenido hasta que en la madrugada de ayer fue trasladado a Rosario, donde quedó alojado en el Destacamento Móvil de Gendarmería de San Martín al 2800. “Parece que estaba viviendo en Paraguay y entraba y salía del país sin problemas”, dijo una fuente de la fuerza.
Un reconocido penalista local consultado por este diario explicó que en el caso de Barrios no habría prescripción de la pena. “En el caso de un condenado a prisión o reclusión perpetua, la extinción de la pena se da a los veinte años del momento del hecho, lo que coincide con el momento en que puede pedir la libertad condicional. Por lo tanto, estaríamos hablando de que este hombre debería cumplir el resto de la pena, lo que andaría en unos 12 años más de cárcel”.
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