CAYÓ UNA BANDA QUE TRAFICÓ MÁS DE MIL KILOS DE DROGA DESDE ARGENTINA A ESPAÑA
Cuarenta y tres allanamientos en tres provincias. Diecisiete detenidos. Veinticuatro vehículos secuestrados. Y cientos de kilos de carbón vegetal a granel por revisar. Esos fueron los números del megaoperativo que ayer encabezaron cuatro fuerzas de seguridad por orden de un juez federal para dar con la banda de narcos que envió más de una tonelada de cocaína a España oculta en contenedores cargados con carbón vegetal.
Según las distintas fuentes consultadas, muchos de los detenidos son empresarios de buen pasar económico que manejaban varias empresas de exportación de carbón vegetal y una empresa de transportes. Como anticipó Clarín en su edición del lunes, todos estos allanamientos fueron consecuencia de lo que en España se conoció como “Operación Ayala” (por el futbolista argentino que juega en Valencia) y aquí como “Carbón Blanco”.
Entre mediados de mayo y principios de junio llegaron a Valencia dos buques con envíos de carbón vegetal donde estaba la cocaína (300 kilos en el primer envío y 708 en el segundo, todo valuado en Europa en unos 60 millones de dólares). La Policía española detuvo a once personas, cuatro de ellos argentinos.
También secuestraron mucho dinero en efectivo y más de 900 kilos de hachís que habían sido traficados desde Afganistán previo paso por Holanda. Todo era parte de la misma operación.
A raíz del primer decomiso de 300 kilos de droga en España, la Policía Aduanera comprobó que los embarques habían salido del puerto de Campana. Eso motivó una investigación por parte del juzgado federal de la zona.
Pero finalmente todo recayó en el juzgado federal de Lomas de Zamora, a cargo de Carlos Ferreiro Pella, quien ya venía siguiendo pistas sobre el posible envío de cocaína oculta en cargamentos de carbón vegetal, aunque no había podido reunir hasta ese momento pistas suficientes ya que la banda de narcos exportaba el carbón a través de distintas empresas y evitaba las escuchas telefónicas cambiando de teléfonos celulares a diario.
Los secuestros de cocaína en Valencia precipitaron los tiempos. Por eso el juez ordenó los operativos que se concretaron ayer en Campana, Quilmes, San Isidro y Capital Federal. También hubo allanamientos en Resistencia, Los Frentones y Concepción del Bermejo, provincia del Chaco, y algunos en Misiones.
Trabajaron en conjunto Policía Federal, Gendarmería, Policía Aduanera y Prefectura Naval. También colaboró la SIDE y la DEA (la agencia antidrogas de EE.UU.) brindó apoyo logístico.
Fuentes del caso aseguraron a Clarín que entre los detenidos de ayer (13 hombres y 4 mujeres) estarían los presuntos líderes de la banda: serían empresarios chaqueños dedicados a producir y exportar carbón vegetal a Europa; uno de ellos, dicen, vive en el barrio de Versalles. También cayeron un químico, dos despachantes de Aduana y un remisero (cuñado de un exportador), que tenía 7 celulares en su poder.
Los investigadores sospechan que la forma de operar del grupo era así: producían carbón vegetal a gran escala en el Chaco y luego montaban distintas empresas de exportación de ese producto.
Esas empresas fantasma exportaban durante los primeros seis o siete meses cargamentos de carbón ya que el Código Aduanero establece que los nuevos exportadores deben ser sometidos a mayores controles.
Superado ese tiempo, los investigadores estiman que empezaban los envíos de droga, porque los controles aduaneros pasaban a ser selectivos a través de un muestreo del 5% de la carga. Es decir, se les hacía fácil ocultar un promedio de 300 kilos de cocaína entre 19.000 de carbón vegetal, que, además, por ser un producto orgánico no permite el paso de los rayos X de los escáner de la aduana española.
Los investigadores creen que la superbanda venía operando desde hacia más de tres años. Por distintas rutas trasladaban el carbón y la cocaína hacia Campana, donde presuntamente la envasaban para despacharla en el puerto local en contenedores rumbo a España, como puerta a otros países europeos.
Según esa línea de investigación, la cocaína sería de origen boliviano. Lo que todavía no está claro era como la ingresaban a la Argentina. Una hipótesis es que lo hacían por tierra a través de la frontera, pero no descartan la posibilidad de que haya entrado en vuelos clandestinos.
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