CAYÓ UNO DE LOS SECUESTRADORES MÁS BUSCADOS
Iba en un Peugeot 306 gris cuando un control policial de rutina lo obligó a detenerse, en una localidad de Vicente López conocida como Balneario. Se vio cercado, intentó bajarse del coche y escapar corriendo. Pero lo atraparon. Le revisaron los documentos y casi engaña a todos haciéndose pasar por paraguayo. Le duró poco: pronto se hizo evidente que su verdadero nombre era el de uno de los secuestradores más buscados en Argentina y Paraguay.
Cristian Carro Córdoba cayó así, casi de casualidad, ayer al mediodía. Tenía pedidos de captura oficiales por 4 secuestros; el más resonante de ellos, el del aún cautivo Cristian Schaerer. Pero también lo buscaban por el caso de la hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas, aún en curso. Y hay sospechas de que podría estar vinculado con el de Patricia Nine, la mujer de Moreno secuestrada hace 22 días.
“Su grupo es el único que tiene la logística para un secuestro co mo el de Nine”, explicaron altas fuentes policiales a Clarín. “Y hay elementos que lo apuntan en el caso del padre de Jorge ‘Corcho’ Rodríguez, porque era la mano derecha de otro secuestrador famoso: ‘El Negro Sombra'”.
Argentino, de 31 años, Carro tiene un largo historial. Estuvo preso en al menos dos oportunidades, por “robo calificado”. La primera vez lo alojaron en el penal de Mercedes, hasta 1997. La segunda, en La Plata, hasta 1999.
Poco después reapareció en expedientes judiciales, pero reconvertido en secuestrador. En 2002 un juez de Morón pidió su captura y al tiempo se le sumó la del caso Schaerer, donde se cree que lideró la banda junto a los aún prófugos Rodolfo “Ruso” Lorhman y José “Potrillo” Maidana.
A este grupo se le atribuye haber inaugurado una modalidad de secuestro transnacional: tienen pedidos de detención por este delito no sólo en Argentina sino también en Paraguay y en Brasil. “Se mueven de uno a otro país, andan en el narcotráfico y secuestran donde les venga mejor. Carro también solía ir a España”, dijeron fuentes policiales.
En la Federal señalaron ayer a Clarín que Carro empezó a quedar cercado a principios de mes. “Se detuvo a uno de sus cómplices y se comprobó que él se movía en este mismo Peugeot 306. Andaba tranquilo con este coche porque había sido comprado legalmente”, indicaron. “Sabíamos que usaba cuatro nombres, argentinos y paraguayos, aunque cayó usando otro.”
Ayer al mediodía, Carro aún ignoraba cuánto se sabía sobre sus estrategias para recorrer la clandestinidad. Sin dudar, frenó ante un control policial tan inocente que hasta incluía a dos bicipolicías. Pero cuando vio que la revisión de sus documentos se demoraba, intentó escapar a pie.
No pudo. Los policías de la Bonaerense chequearon los datos del Peugeot y saltó la captura pedida por Antisecuestros de la Federal. Llamaron a esa división y allí les advirtieron que el conductor podía ser Carro. “No, es un paraguayo, tiene documentos a nombre de Alcides Ortigoza Monjes”, respondieron.
Pero los documentos eran falsos. Y los tatuajes coincidían con los de Carro, así que se hizo un chequeo de huellas digitales. Mientras, en el auto aparecían una pistola Desert Eagle 3.57 Magnum y una Glock calibre 40.
Cerca de las 19 se comprobó que se trataba de Carro. Y la Policía Antisecuestros de Paraguay confirmaba que lo tenían ubicado en Buenos Aires por las llamadas que le hacía a su mujer, radicada en Asunción. Pero nadie se atrevía a confirmar dónde podrían estar las víctimas de su banda que aún siguen cautivas.
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