CELEBRAR LA NAVIDAD SERÁ HASTA 40% MÁS CARO QUE EN EL 2004
Este año Papá Noel viene con sorpresas. Y no precisamente de las buenas. La canasta navideña costará hasta 40% más que en 2004, según denunciaron distintas asociaciones de defensa del consumidor que empezaron a sacar cuentas.
Armar una mesa completa para seis u ocho personas (con entrada, plato principal, postre y demás delicias dulces, sin vino espumante) costará 180 pesos, mientras que el año pasado el mismo banquete salía 130. Con estos precios es probable que más de uno se quede atrangantado.
“Estamos hablando de aumentos desmedidos de un promedio del 40 por ciento. Las subas más importantes se registran en la carne. Los cortes tradicionales de Navidad como el peceto, el matambre o la pavita aumentaron entre el 40 y el 50 por ciento”, dijo Sandra González, presidenta de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua).
Una evaluación similar hizo Susana Andrada, presidente del Centro de Educación al Consumidor (CEC). “En los productos de primeras marcas registramos subas del orden del 35 por ciento, mientras que entre los de menor calidad los aumentos son del 22 por ciento.”
En una recorrida por distintos supermercados, LA NACION comparó los precios actuales con los publicados el año último y comprobó que los aumentos rondan los porcentajes difundidos por aquellas entidades.
Además, consultó a otras asociaciones dedicadas a la defensa de los derechos de los consumidores como Adelco, Deuco y la Subsecretaría de Derechos del Consumidor, pero todavía no empezaron a hacer las recorridas correspondientes a la Navidad.
También quiso conocer la opinión de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), las dos cámaras que agrupan a las cadenas más importantes del país, pero ninguna quiso opinar sobre el alza en los productos de la mesa navideña.
Por su parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), dijo que “los aumentos de los que hablan las asociaciones de consumidores son interanuales, es decir, son los que se vienen registrando durante el año. No creo que vaya a haber más aumentos de precios cuando se acerque la Navidad”, confió Vicente Lourenzo, secretario general de la CAME.
Aumentos encubiertos
Sin embargo, las subas de precios no son las únicas denuncias formuladas por Adecua y el CEC. Estas asociaciones, además, recomiendan estar atentos a los aumentos encubiertos en productos como el pan dulce, la sidra y la garrapiñada.
“El pan dulce de un kilo se convirtió en una especie en extinción. En los supermercados se consiguen de 500 o 750 gramos, pero se pagan como si fueran de un kilo”, comentó González. “Además, -agregó Andrada- cambian las frutas secas, que son más caras, por las abrillantadas.”
Así, un pan dulce de primera marca que el año pasado costaba $ 8,90, ahora se está pagando casi 13 pesos. Con la sidra pasa algo parecido: se consiguen sólo las de 750 cc a 3 pesos; las de 920 cc se transformaron en una rareza.
La bolsita de garrapiñada por 120 gramos también parece haber quedado en el pasado. Ahora se venden paquetes que contienen un 20% menos a un 20% más. Los 100 gramos se cotizan a 1,19 pesos.
Las diferencias entre productos importados y nacionales se hace evidente en delicias como los turrones. Los 90 gramos de la barra de maní nacional cuestan 2,79 pesos, mientras que por el de almendras hay que pagar 4,69 pesos. Pero si se aspira a algo de mayor calidad habrá que desembolsar tres veces más: los famosos turrones españoles se cotizan a 15,89 pesos.
En las góndolas, la reacción de los consumidores era una mezcla de asombro y bronca. “Está todo carísimo. Hay cosas que no se pueden comprar más, como las pasas de uvas o las almendras bañadas en chocolate”, se quejó Marcela frente a la góndola de los dulces.
Y sí: los 100 gramos de almendras con chocolate (apenas un puñadito) cuestan 8,19 pesos. “Es una barbaridad”, continuó Marcela, que dijo que su estrategia para las fiestas será la de volcarse a las segundas marcas.
En realidad, esa parece ser la estrategia de muchos. “Hace unos años pasamos de las primeras marcas a las segundas. También cambiamos la pavita por el pollo, y el peceto por la colita mechada. Pero ya nos estamos quedando sin opciones”, se lamentó Andrada.
“La gente ha cambiado el hábito de consumo. Sé de varios que no van a comprar nueces o frutas secas por el precio. Hay que ejercer el poder que tenemos como consumidores. Y no dejar las compras para último momento”, recomendó González.
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