CENTRAL GANÓ EN PARAGUAY
Largar con un triunfo cae bárbaro. Exhibir contundencia tranquiliza. Encontrar respuestas desde lo físico es clave. Y en lo táctico, entender que no se puede arriesgar de más sin que ello prive de dejar todo, también es un signo de que este Central empezó bien a desandar esta nueva etapa del camino que había trazado allá en el último torneo.
El 3 a 2 sobre Olimpia en el inicio de la participación auriazul en la Copa de Verano dejó conformes a todos y ahora el equipo tendrá que ir por la solidez que necesitará dentro de quince días y que deberá reflejarla en su mayor expresión una semana después, en la cita clásica. Pero se debe ir despacio. Mirando el hoy.
Pero no fue sencillo el comienzo. Las complicaciones empezaron temprano para los auriazules debido a la diferencia de ritmo entre un equipo que afrontaba su primeros minutos de fútbol serio y otro que viene jugando seguido, tanto que por falta de resultados y juego los hinchas y la dirigencia no daban más tiempo de gracia. Por eso, Olimpia salió a ganar y en seis minutos puso en aprietos a un desordenado fondo canalla, que se salvó porque Castellano descolgó del ángulo un rechazo exigido de Raldes, en un choque de cabezas con Cabrera, tras un tiro libre de Alvarenga; y porque la base del palo derecho devolvió un furibundo remate de Aquino que había sido levemente desviado por un manotazo oportuno del Rifle.
Y lo que quiso Olimpia lo consiguió Central en el primer intento. Efectividad pura. Encina demostró su claridad territorial y la cabeza levantada para observar la trepada de Ferrari, quien se la puso en la cabeza al infalible Villa, para que el canalla se pusiera en ventaja.
Igual, Olimpia siguió dominando, haciendo diferencia con su mayor ritmo. Tanto que Papa salvó en la línea a los 18 y que el apuro de los paraguayos por empatar les jugó en contra. Por eso Central encontró espacios para respirar y devolver preocupaciones, como cuando Encina la tiró a las nubes estando solo, tras un toquecito de Papa (20′), y enseguida con otro testazo que Villa no conectó de lleno.
La zona central se hizo de tránsito rápido y en tres cuartos de ataque olimpista hubo cortes canallas tácticos. Pero en uno de ellos Olimpia encontró la igualdad con un cabezazo de Cabrera. El Decano paraguayo se entusiasmó. Buscó más y se desprotegió en la misma proporción. Y de no ser porque el línea Atilio Invernizzi durmió, Central hubiese sacado otra vez ventaja en otra aparición de Villa en el área. La pelota dio en el palo izquierdo, Tavarelli fue a buscar la pelota de compromiso y la encontró detrás de la línea. Pero el gol no fue convalidado. La pelota llegó en instantes al área canalla y aquí no hubo discusión. Esteche la tiró pasada y Aquino ensayó una tijera sensacional que se transformó en el inatajable 2 a 1.
Central padecía en la zona de contención. Borzani no se encontraba cómodo y desde los costados había poca ayuda, entonces Fassi y Raldes con desorden pero con coraje hicieron el aguante. Una típica muestra de que al engranaje de equipo faltaba aceitarlo. Sin embargo, todo esto se emparejó en apariciones que llaman a entender que hay con qué hacer cálculos positivos. Como el entendimiento entre Díaz y Papa para combinar por izquierda y llegar al área con decisión. Así lo hizo Andrés y definió con el arco libre, tras un desvío fortuito al remate de Emiliano. Y con el 2 a 2 se cerró la primera parte, con el ritmo de Olimpia y la contundencia auriazul.
La misma imagen se proyectó desde el reinicio y puso a los de Zof otra vez en ventaja. Encina fabricó muy cerca de la media luna un tiro libre y Rivarola la colgó del ángulo izquierdo de Martínez, que reemplazó a Tavarelli pero lo miró como si hubiese estado en el banco.
Con la ventaja los auriazules se movieron mejor, y ya con mayor ritmo para disputar cada jugada y ocupar los espacios no le dejaron claros a Olimpia para que complicara como en la etapa inicial. Todo consistió entonces en intenciones poco claras de los paraguayos y réplicas canallas, como la que tuvieron sobre los 39′ y ni Ruben ni Villa pudieron concretar. Ya allí el triunfo no corría peligro.
Ganó en la primera puesta en escena. No sólo porque fue un 3 a 2, sino debido a que futbolísticamente está encaminado. Le falta rodaje, pero tiene claro el papel que hoy debe cumplir.
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