CERCA DE 1.500 NIÑOS MUEREN DIARIAMENTE POR ROTAVIRUS
Un estudio presentado en la ciudad de Buenos Aires por el médico Roger Glass del Grupo de Gastroenteritis Viral del Centro de Control de Enfermedades y Prevención (CDC) de Estados Unidos, puntualizó que cerca de 1500 niños mueren por día por rotavirus.
Glass expuso en el simposio “Nuevo enfoque y nuevas vacunas. Presente y futuro de la prevención”, donde destacó la importancia de la vacuna para prevenir el rotavirus.
El gastroenterólogo explicó que el rotavirus “se manifiesta a través de una infección intestinal, que origina diarrea severa en los niños, provocando vómito y deshidratación que conlleva a una importante morbimortalidad en el lactante”.
Indicó que “un niño puede presentar de 10 a 20 episodios de diarrea en un día y el virus se disemina muy fácilmente”.
Agregó que “cualquier niño puede contagiarse la enfermedad y la vía de transmisión de este virus es fecal oral”.
Explicó que “los niños y adultos pueden contagiarse si las heces entran en contacto con el agua potable, los alimentos, las manos, los utensilios o las superficies que se emplean para preparar los alimentos”.
Glass alertó que “el índice de infección y mortalidad por esta enfermedad es altísimo en los países en desarrollo, de hecho se estima que todos los niños tendrán infecciones por rotavirus antes de que cumplan los 5 años y aproximadamente uno de cada 250 morirá por esta razón”.
Acotó que “en Argentina se calcula que se internan cerca de 20.000 niños por año como consecuencia de la infección con este virus”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que una vacuna contra el rotavirus es la estrategia más importante para el control y la prevención de la infección intestinal.
Según Glass,“la vacunación es la única medida de control con probabilidad de tener un impacto significativo en la incidencia mundial de la diarrea infantil por rotavirus”.
Pero ante un caso de infección por rotavirus, aclaró que “la única medida para prevenir las internaciones es su adecuada rehidratación”.
Entre los líquidos recomendados para rehidratar a un lactante con diarrea se encuentran la leche materna y las sales de hidratación oral.
Fuentes médicas señalan que si no hay seguridad de que el agua sea potable, es preciso hervirla o potabilizarla con dos gotas de lavandina por cada litro de agua.
En ese sentido, alertan que “algunas personas piensan que beber líquidos puede empeorar la diarrea, pero esa recomendación es errónea”.
Un niño que padezca diarrea, según recomiendan los especialistas, deben recibir líquidos con la mayor frecuencia posible hasta que esta se detenga, debido a que beber grandes cantidades de líquidos ayuda a sustituir los fluidos perdidos.
Si la diarrea persiste, los especialistas recomiendan concurrir con el niño al médico u al hospital.
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