CERCA DE 200 MIL MUJERES MUEREN AL AÑO POR CÁNCER DE CUELLO UTERINO
Cerca de 200 mil mujeres mueren anualmente en el mundo por cáncer de cuello uterino y la mayoría llega a ese cuadro clínico debido a la falta de controles ginecológicos, coincidieron fuentes médicas.
Un informe de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) con motivo de realizarse en el país entre hoy y el 8 de septiembre la Semana de Prevención del Cáncer Ginecológico, alertó que el cáncer de cuello uterino es el segundo en las mujeres, después del de mama.
En tanto, las cifras que maneja la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que cada año en el mundo presentan cáncer de cuello uterino unas 450 mil mujeres y de ellas mueren unas 200 mil, siendo la mayoría de países en vías de desarrollo.
La jefa de Ginecología de Lalcec, Silvina Witis, explicó que esa patología “se da más en la mujer joven que tiene muchos hijos” y destacó que “la detección precoz de las lesiones premalignas es la única manera de evitar que se llegue a un cuadro de cáncer de cuello uterino”.
En ese sentido, Witis indicó que “a partir de que la mujer comienza a mantener relaciones sexuales debe realizarse un papanicolau una vez por año y de por vida, para detectar si hay alteraciones” en su cuello uterino.
La ginecóloga insistió en la necesidad de esa práctica ginecológica “ante los cambios que se registran en el cuello uterino, en la flora vaginal y la variación de la inmunidad a los virus durante las distintas etapas de la vida femenina”.
Alertó que “una mujer que no se practica hace cuatro años un papanicolau puede a esta altura tener lesiones precancerosas en el cuello uterino” y puntualizó que desde el momento en que se registran “hay un lapso de 10 años para que se desarrolle el cáncer”.
El método de papanicolau consiste en extender sobre un vidrio que se llama portaobjetos una pequeña cantidad de flujo vaginal que se extrae del cuello uterino, sin ocasionar molestias. Ese flujo se colorea y un médico citólogo lo observa en el microscopio, informando sobre las células estudiadas si son normales o anormales y si se detectan lesiones que pudieran representar un cáncer inicial o avanzado.
Witis explicó que “la cirugía para las lesiones premalignas es sencilla y se practica en el consultorio, con un aparato de radiofrecuencia que corta y cuagula” la parte afectada.
Puntualizó que esa intervención “no ocasiona cambios en la mujer que puedan afectar su fertilidad”.
Pero en el caso de ser detectado cáncer de cuello uterino “es más complicado el tratamiento porque se debe ver hasta dónde llega el cáncer y en la cirugía se sacan el útero y la cúpula vaginal”.
Lalcec atenderá y realizará gratis el papanicolau en todo el país desde hoy y hasta el 8 de septiembre a todas aquellas mujeres que se acerquen a sus representaciones. El resultado de esos exámenes les será entregado antes del mes de su realización y en caso de necesitar tratamiento podrán ser atendidas por el servicio de Lalcec.
SEGUIMIENTO DE LA PACIENTE
El test de papanicolau es la herramienta por excelencia para el screening de diagnóstico precoz de esta enfermedad. En nuestro país se realiza hace más de 30 años pero la cobertura del test a nivel poblacional es muy baja, estimada entre el 15 y 25 por ciento según los lugares. Una de las críticas que se realiza a los programas son las limitaciones que se observan. Es que no se realizan controles de la calidad de la lectura del papanicolau y no hay casi programas de salud que se encarguen de citar y controlar a las mujeres con resultados positivos, o a aquellas que se deben repetir el examen.
En los países más pobres los programas de prevención tienen escaso o nulo efecto sobre las mortalidad en comparación con los países desarrollados donde la mortalidad ha disminuido significativamente por los programas de detección temprana, que han sido utilizados en los últimos 30 años.
Las jurisdicciones con mayores niveles de necesidades básicas insatisfechas presentan las tasas más altas de mortalidad por cáncer uterino en todo el mundo.
A su vez, más de la mitad de los casos de cáncer que se detectan todos los años se encuentran en estadios avanzados, lo que reduce las posibilidades de curarlos y aumenta el riesgo de muerte. La falta de programas efectivos de tratamiento es una de las principales razones de los índices mayores de mortalidad.
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