CEREALES: LA PRESIÓN TRIBUTARIA CONDICIONA LA RENTABILIDAD
Un estudio elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, revela que la presión fiscal sobre el campo asciende a un 50% del precio FOB (free on board, es decir, la mercadería arriba de un barco para su exportación) de los cuatro principales productos agrícolas, y supera con este porcentaje a la carga tributaria de toda la economía argentina, lo que equivale al 27% del producto bruto interno.
Por la disminución de esta carga impositiva vienen reclamando desde hace mucho tiempo las distintas entidades relacionadas al campo; sin tener respuestas de las autoridades.
CASTELLANOS consultó a distintos cerealeros para evaluar el contexto en el cual se va desarrollar la próxima cosecha, la cual no tiene perspectivas muy alentadoras.
Para el presidente del Centro de Acopiadores de Cereales de Rafaela, Arcadio Sapino, las condiciones no son muy alentadoras.
“Lo que está ocurriendo en el campo es problemático, fundamentalmente porque las retenciones son enormes, este sector tiene una fuerte presión, y para este año el panorama no es tan alentador.
Yo estoy viendo una fuerte desinversión, la gente al no tener ganancias, porque se los lleva el estado en impuestos, no puede invertir. Ya hay una desaceleración de la producción de maquinarias agrícolas, y puede, que si no se toman las medidas necesarias, se llegue a la situación de años atrás. Los productores no quieren endeudarse, hace mucho tiempo que el campo está sosteniendo a la economía del país y no se lo cuida, lo único que se hace es quitarle los recursos”.
Junto a esto, Hipólito Emmert de Cerealera Paye, asegura que hace tiempo que se viene observando este retraimiento.
“Hace 6 meses que vengo advirtiendo esta situación, lentamente está empezando una fuerte desinversión, creo que va a haber una crisis que se va a empezar a notar en agosto, todas las industrias del campo están anulando ventas, hay faltante de plata, esto se para de golpe. Se están llevando el 50% y juntando todo el paquete impositivo el 57%, es imposible tratar de soportar esto, se tiene que vivir y al mismo tiempo invertir esto es imposible”.
El trabajo realizado por la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires avala estas opiniones, pues detalla que las retenciones a las exportaciones y otros impuestos, adicionado a los bajos precios de los granos han ocasionado “una importante pérdida de rentabilidad en cultivos como el maíz y el trigo”.
Los porcentajes que se extraen de la investigación indican que toda la carga tributaria que grava a la producción, representan: el 56,4% del precio FOB de la soja, 45,9% del valor que tiene el girasol, el 39,7% del trigo y el 38,1% del maíz.
Mientras tanto, que las retenciones representan el 23,5% para los cultivos de soja y girasol; y el 20% para el maíz y el trigo, que se aplican sobre los precios FOB de los productos.
Este relevamiento demuestra que las retenciones a las exportaciones son las principales extracciones fiscales en los productos, y les siguen el impuesto Inmobiliario y Ganancias respectivamente.
En soja y girasol los derechos a la exportación componen el 63% para la primera y el 70% para el segundo, de la estructura impositiva, y en trigo y maíz están en 65 y el 69 por ciento.
Con respecto al inmobiliario, asciende al 20% su incidencia en la carga tributaria, en lo que respecta a los cultivos de trigo, maíz y soja.
Según el trabajo, Ganancias extrae el 9% en soja y girasol.
Lo preocupante es que en maíz y trigo, la pérdida de rentabilidad provocó que en estos productos no quedara nada para gravar con este impuesto, de acuerdo al estudio de la Bolsa de Cereales.
Es más, en estos dos cereales el resultado neto hoy sería, después de descontar ganancias, de -22,2 y -50 dólares por hectárea, respectivamente. En soja quedarían u$s 34,6 por ha y en girasol, 22,1 dólares por hectárea.
“La rentabilidad es prácticamente nula, sobretodo en cereales como el trigo, con respecto a la soja va a salvar al productor que tiene campo propio, el que hace su trabajo y ahí va a tener alguna perspectiva para subsistir, y el arrendatario, que tiene que pagar los alquileres que ya tenia estipulado en el contrato, va a perder plata”, adelanta Emmert.
Para Sapino, la situación también es precaria.
“Los rendimientos están siendo bajos, los precios de los cereales bajaron, y las retenciones no. Además por ejemplo Brasil no tiene este tipo de impuestos, por eso se nos hace dificil competir. Así no se puede seguir. No se puede olvidar el presidente que el campo salvó al país de la crisis y si ahora no se apuesta a este sector, vamos a estar como antes”.
Los cerealeros afirman que esto se debe a una ausencia de políticas claras, tendientes a favorecer el desarrollo de este sector.
“El problema es que no existe una política de Estado, nunca nos escucharon desde el Ministerio de Economía, nunca mantuvieron un diálogo para analizar las necesidades del sector que son muchas.
La opción que considero es más viable, es pelear por la eliminación de las retenciones desde la Región Centro, estamos pensando que se junten las bolsas de cereales de las provincias de Córdoba, Entre Ríos y Santa fe, junto a otras entidades y le exijan al los gobernadores que les reclamen estas demandas que venimos realizando desde hace mucho tiempo al presidente, pelear por esto desde la Zona Centro, comprometer a los gobernadores para que el gobierno nacional revierta su política, pero es muy difícil porque los gobernadores también reciben presiones desde la nación”, expone Sapino.
Pero junto a esto, Emmert deja en claro otros problemas.
“Hoy, si los gobiernos fueran inteligentes no tendríamos que estar discutiendo este tema, tendríamos que discutir como vamos a recolectar la cosecha, no hay camiones -y tal vez los transportistas realicen paros-, no hay espacio en los puertos, el productor va a tener que recurrir a bolsas, va a pagar caro, ¿cómo vamos a sacar la cosecha?”.
“Nos está afectando mucho los precios de los fletes de los buques, que están aumentando fuertemente, estaba en 28 dólares, ahora están en 70,80 y hasta 100 la tonelada, se debe a que no hay buques para cargar”.
Una serie de inconvenientes que afectan a uno de los sectores productivos más importantes del país, y que si no se atienden a corto plazo va a repercutir en la economía nacional.
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