CERRA CLAUSURÓ UNA RACHA NEGRA DE 40 AÑOS SIN ORO
Venía de fallar en el quinto intento y le quedaba apenas una chance. La última en la mañana insoportable de Santo Domingo. Apenas unas 100 personas eran testigos de la prueba de martillo en el tercer día de las competencias del atletismo de los Juegos Panamericanos. Apenas unas 100 personas que no sabían de esfuerzos, de superaciones, de sinsabores prolongados y de alegrías efímeras. El muchacho fornido nacido hace 26 años en Santa Fe tomó por última vez el elemento y pensó sólo en superarse. Necesitaba llegar 11 centímetros más lejos de su mejor registro del día para ponerle toda la presión al estadounidense James Parker e ir decididamente por el oro. Se concentró, miró fijo hacia adelante y empezó a girar con el martillo que tomaba velocidad. El peso cayó a 75,53 metros y Parker nada pudo hacer más tarde pese a cerrar su actuación con 74,35 metros. Juan Ignacio Cerra, medalla de bronce en los Juegos de Winnipeg, le acababa de dar la segunda medalla de oro a Argentina en estos Juegos y la primera al atletismo masculino en los últimos 40 años después de aquellos triunfos de Osvaldo Suárez (5 mil metros) y Juan Carlos Dyrzka (400 metros con vallas) de San Pablo 63.
“Estaba nervioso porque no venía tirando bien pese a haber hecho una muy buena entrada en calor”, señaló Cerra en la misma pista, apenas transpirado y con una bandera argentina sobre los hombros que le acercó Adrián Marzo, su compatriota que terminó 6° con 68,65 metros. “Al final no me interesaba lo que había hecho Parker sino que yo quería mejorar. La marca que logré, de todos modos, no me deja super contento porque no me alcanzó para llegar al Mundial. Hubiera preferido lograr esa marca antes de ganar el oro”.
—Pero la medalla es importante. Desde 1963 que el atletismo argentino no ganaba en varones.
—Seguro, y esta noche (por anoche) voy a dormir bárbaro porque además se me irá toda la tensión. Pero el atletismo es un deporte de superación constante, de lucha contra uno mismo. Y yo quedé lejos de mi récord sudamericano.
Después de no llegar a la final en los Juegos de Sydney y de un 2001 fenomenal, Cerra sufrió un grave accidente con su moto el año pasado que abrió incógnitas sobre su futuro ya que la rodilla derecha se le destrozó. Pero a fin de 2002 volvió a los entrenamientos y tras una serie de competencias en Italia aterrizó en Santo Domingo con las mejores expectativas. “Sabía que podía andar bien porque me había preparado de la mejor forma”, dijo Cerra, heredero de la tradición de buenos martilleros argentinos ya que en Panamericanos ya se había obtenido una medalla de oro (Emilio Ortiz en 1951), una de plata y tres de bronce además de la de él mismo de 1999. Profesor de Educación Física, Cerra recibe becas de la Secretaría de Deportes (1.000 pesos) y de la provincia de Santa Fe (300 pesos) además de la de solidaridad olímpica del Comité Olímpico Argentino (7 mil dólares hasta estos Juegos Panamericanos). “No me puedo quejar. Tengo el apoyo que necesito”, reconoció.
El atletismo panamericano continuará hoy con la participación de Solange Witteveen en salto en alto (¿la afectará la inactividad?) y de Marcelo Pugliese y Jorge Balliengo en disco. Serán momentos para seguir soñando con más medallas en el deporte rey del programa de los Juegos.
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