CERRARON CUATRO COLEGIOS PRIVADOS Y HAY OCHO MÁS EN LA CUERDA FLOJA
El año pasado cerraron sus puertas dos colegios privados, y en lo que va de 2006 cayeron otros dos, ubicados todos en la zona sur de la provincia. Además, ocho instituciones educativas particulares están en la cuerda floja por problemas económicos.
“Tenemos algunas escuelas con crisis financieras muy graves”, admitió la directora provincial de Enseñanza Privada, María del Carmen Quaglia, quien se explayó sobre la difícil situación que atraviesan varios colegios privados, en su mayoría, de carácter autorizados, que no reciben subsidios económicos por parte del Estado.
En la provincia de Santa Fe se registran 772 instituciones educativas privadas y 26 anexos. De ese total, 121 son solamente autorizadas (no incorporadas), que subsisten exclusivamente por la cuota que cobran a los padres, ya que no reciben aporte oficial. Los cuatro colegios que cerraron y los que están en crisis pertenecen a este último grupo.
“Las instituciones que cayeron, lo hicieron solas. No es que nosotros las cerramos sino que su deuda era tan grande que ya no tenían patrimonio, y sus propios dueños pidieron la baja”, explicó la funcionaria.
El Servicio Provincial de Enseñanza Privada (Spep), dependiente del Ministerio de Educación, se ocupó de reubicar a los alumnos en otras escuelas. Pero los más perjudicados fueron los docentes “que se quedaron sin trabajo”, remarcó Quaglia.
Reconoció, como parte del problema, que “tenemos un grupo de instituciones que si no recibe alguna ayuda podría entrar en una crisis. Probablemente estemos hablando de 8 escuelas en toda la provincia”. Dos son de la zona norte y otras seis del sur.
Entre sus costos operativos, las instituciones de enseñanza privada deben solventar los salarios docentes (consumen la mayor parte de los gastos), el mantenimiento edilicio, seguro, asistencia médica, higiene, el gasto de las actividades extracurriculares y las reformas edilicias.
“En este momento, debido al aumento de la masa salarial y a los incrementos del costo de vida, sostener una oferta educativa privada significa tener recursos. Contar con una computadora en la escuela es un gasto muy grande, al igual que tener mapas y la biblioteca actualizada, mantener la higiene, comprar retroproyectores o incluir a chicos con necesidades educativas especiales. Todo eso lo paga la patronal”, indicó la titular del Spep.
Además, aseguró que los problemas económicos que exhiben hoy los establecimientos privados vienen de arrastre. “La crisis de 2001 los afectó, y se vinieron sosteniendo hasta hoy porque su oferta educativa es avalada por los padres. En general, son proyectos pedagógicos buenos, y por eso los padres los defienden y siguen enviando a sus hijos allí. Pero qué pasa: hay una situación de crisis económica, deudas con la Caja de Jubilaciones, convenios de pago que se caen”, argumentó Quaglia.
Su situación se suma a la de la generalidad: a pesar de que han aumentado los aranceles, la mayoría de los colegios ofrece becas (son ingresos que pierden) y enfrenta una morosidad crónica en el pago de las cuotas, que llega hasta el 30 ó 40 por ciento.
Mesa de trabajo
“Muchas de estas escuelas privadas están cumpliendo una función social y educativa, allí donde no está la oferta oficial. Por lo tanto, estamos buscando la manera de poder auxiliar a esas instituciones, que en su momento estuvieron ordenadas y con un patrimonio suficiente como para ir solventando los gastos institucionales”, dijo Quaglia.
Aseguró haber hecho “todo lo que está en mis manos como directora provincial de Enseñanza Privada para acompañar a estas instituciones: seguimiento, asesoramiento, actas-acuerdo, contacto con la Caja de Jubilaciones” con la cual la mayoría contrajo deudas.
Señaló que desde el Spep se está estudiando cada uno de los casos. También indicó que el gobernador quiere conocer la situación de estas escuelas. “Nos ha pedido una investigación y nosotros la estamos haciendo”, aportó.
Quaglia manifestó la necesidad de formar una “mesa de trabajo” con todos los actores involucrados, incluido el gremio Sadop, para “ver cómo podemos sacarlas adelante”.
Un caso que dio a conocer El Litoral es el de la Escuela Particular Autorizada N° 1402 Instituto San Jerónimo, de Reconquista, donde los padres decidieron formar una asociación civil sin fines de lucro para mantener en pie la institución ante la retirada de la patronal.
Los padres de esa escuela de EGB consideran que la forma de seguir subsistiendo es que el gobierno la incluya en la lista de los “colegios incorporados” para comenzar a recibir subsidios para el pago de salarios. Esta medida es vista como una solución de fondo por los establecimientos con problemas.
Quaglia se mostró cautelosa al respecto: “Es una decisión política que merece todo un estudio. No es tan fácil decir `los incorporamos’ y listo, porque presupuestariamente significa un monto importante”.
“Son privadas”
Según su apreciación, “debemos ser prudentes, cautos en las medidas” porque “son entidades propietarias que deben sostenerse por sí mismas, deben tener la solvencia económica suficiente para subsistir como institución educativa”.
“Nosotros debemos velar porque se mantenga la oferta educativa y ver si podemos encontrar un camino, con alguna estrategia diferente, que sostenga las instituciones, pero no podemos hacernos cargo de salvarlas”, disparó.
La titular del Spep aseguró que personalmente “no apuesto a que se caigan” estos colegios, sino “a que se mantengan porque están cumpliendo una función social y educativa, y porque los padres los apoyan; esto significa que esas ofertas educativas tienen valor”.
Tres cargos menos
El Servicio Provincial de Enseñanza Privada (Spep) tomó la decisión de no devolver el subsidio para los cargos docentes que fueron despedidos del Colegio Inmaculada.
En febrero de este año, esa institución despidió cinco docentes del establecimiento educativo. A raíz de la cesantía, el gremio Sadop denunció la situación ante el Consejo Provincial de Educación Católica del Arzobispado, el Ministerio de Educación y la Secretaría de Trabajo, entre otros organismos. Hubo actuaciones, trámites e inspecciones pero el colegio no dio marcha atrás con la medida.
Ahora, el Spep está recibiendo la baja de los cargos “y no le vamos a volver a dar el alta; no vamos a devolver el subsidio para esos cargos”, advirtió María del Carmen Quaglia, directora de Educación Privada.
Aunque fueron cinco despidos, la funcionaria explicó que el Spep tiene injerencia sobre tres de ellos, que eran los que estaban incorporados. Los otros dos eran autorizados y los solventaba el colegio en un cien por ciento.
De todas formas, aseguró que el organismo aun no recibió un pedido formal por parte del Inmaculada para reemplazar esos cargos. “La patronal alega que hubo una reorganización institucional, que quería acomodar el plantel docente. Hay que entender que ha tomado una decisión como entidad patronal que generó una problemática que ahora se dirime en la Justicia”, aclaró Quaglia.
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